Para muchas personas, catedrales como las de Notre Dame y Chartres ofrecen las imágenes más memorables de la Edad Media. Estos hermosos edificios son probablemente el mayor logro artístico de este período de la historia.
Las catedrales góticas representan a la vez lo mejor y lo peor del Cristianismo medieval. Del lado positivo, muestran una profunda sed de Dios. Las catedrales eran “teología en piedra,” una forma de comunicar la gloria de Dios en un edificio. En una época en la que la mayoría de la gente no sabía leer, los vitrales de las catedrales contaban historias bíblicas de un modo que las personas ordinarias las podían entender.
Del lado negativo, las estatuas, altares y capillas muestran una religión ritualizada que había perdido la intimidad de la relación con Dios. Las velas reemplazaron la oración personal; la adoración se llevaba a cabo en un idioma que pocas personas podían entender; la misa se convirtió en un ritual representativo de la muerte de Cristo al cual los laicos no tenían acceso (sólo el sacerdote podía beber el vino de la comunión).
En esta lección vamos a estudiar la Baja Edad Media. Veremos la corrupción de la Iglesia Católica Romana a medida que los papas se enfocaron en la búsqueda del poder político más que en la realidad espiritual. También veremos cómo Dios levantó siervos fieles que predicaron la verdad del evangelio, incluso poniendo sus vidas en riesgo.
Fecha (d.C.)
Evento
1054
Inicio del Cisma Oriente-Occidente
1095-1291
Las Cruzadas
Siglos XII y XIII
Escolasticismo
Siglos XII a XVI
Catedrales Góticas
1309-1417
Cautividad Babilónica y Gran Cisma
La Expansión del Islam
La historia de la iglesia en la Baja Edad Media no se puede entender correctamente sin considerar el crecimiento del Islam. Dos de las situaciones más difíciles de la Edad Media, las Cruzadas y la deteriorada relación entre las iglesias de Oriente y Occidente, fueron fuertemente influenciadas por la rápida expansión del Islam.
Mahoma nació alrededor del año 570. En el año 610, Mahoma afirmó que el ángel Gabriel le había dado un mensaje de Alá, el único Dios verdadero. Estas revelaciones fueron registradas en el Corán, y Mahoma reunió un grupo de seguidores llamados musulmanes (“los que se someten”). El nombre de su religión es Islam.
Cuando Mahoma y sus seguidores fueron expulsados de la ciudad de Meca en 622, se retiraron a Medina, donde más árabes empezaron a seguir esta nueva religión. Cerca del año 630, Mahoma regresó a Meca victorioso.
Después de esto, la expansión del islam fue rápida. Para el año 632, cuando Mahoma murió, una tercera parte de la población de Arabia era musulmana. Para el año 634, toda Arabia se había convertido al Islam. En los diez años siguientes, los ejércitos islámicos conquistaron Siria, el territorio de lo que hoy es Irán, Palestina y partes de Egipto.
Para el año 638, los musulmanes controlaban Jerusalén. En 690, construyeron el Domo de la Roca sobre la piedra desde la cual afirman los musulmanes que Mahoma ascendió al cielo. Pare el final del siglo VII, Cartago y gran parte del norte de África estaban controladas por los musulmanes. Desde allí los ejércitos islámicos empezaron a conquistar la parte oriental del Mediterráneo. En el año 711, invadieron Europa y conquistaron España y Portugal. Para el año 720, los ejércitos islámicos habían avanzado hasta lo que hoy es Francia.
La expansión del Islam se puede atribuir a varios factores:
(1) Fortaleza militar. Los ejércitos islámicos estaban compuestos por efectivos guerreros dirigidos por poderosos generales. La promesa de salvación eterna garantizaba la lealtad de muchos soldados.
(2) Factores políticos. Al inicio, los musulmanes permitieron cierta libertad religiosa en las áreas que habían conquistado. Por esta razón, muchas comunidades cristianas no vieron la amenaza que el Islam representaba. Esto fue especialmente cierto en el norte de África, donde muchas personas resentían la pesada carga de impuestos que los gobernantes cristianos de Constantinopla imponían en las regiones bajo su dominio.
Posteriormente, una vez que el Islam afianzó su control, estas libertades fueron eliminadas. Los pueblos conquistados se vieron ante tres alternativas: conversión al Islam, muerte o multas.
(3) Factores teológicos. En el norte de África los ejércitos musulmanes encontraron el Cristianismo seriamente dividido. Después de la controversia arriana, muchos cristianos en África tenían un compromiso superficial con la iglesia. Buena parte del Cristianismo en Arabia era nestoriano. Además, el uso de íconos tenía la apariencia de idolatría.
El compromiso del Islam con el monoteísmo parecía más fuerte que el de la iglesia en África. La sencillez de la doctrina de Dios en el Islam (“Hay un solo Dios”) atraía a aquellos que estaban confundidos por las distintas posiciones en cuanto a la Trinidad.
Algunos pueblos ni siquiera resistieron a los invasores; de manera voluntaria transformaron sus iglesias en mezquitas musulmanas. El Islam aprovechó la debilidad de la iglesia para ganar una gran parte del norte de África.
La expansión musulmana finalmente fue frenada por Carlos Martel en la Batalla de Tours en el año 732. Las iglesias de Oriente y Occidente sufrieron como resultado de la conquista musulmana, pero la iglesia de Oriente fue la más afectada. La iglesia en el norte de África (hogar de Agustín, Atanasio y Clemente de Alejandría) desapareció. La Tierra Santa se perdió. Durante el resto de la Edad Media, la actividad misionera se concentró casi enteramente en el noroeste de Europa. Los misioneros occidentales tuvieron poco o ningún éxito evangelizando entre los musulmanes.
► La confusión teológica en la iglesia del norte de África abrió una puerta para el Islam. ¿Qué debilidad doctrinal hoy en día abre puertas a las religiones falsas del mundo?
Las Cruzadas
Aunque la expansión del Islam hacia el oeste fue frenada en la Batalla de Tours en el año 732, no fue sino hasta 1095 que se hizo un esfuerzo significativo para recuperar el territorio conquistado por los musulmanes fuera de Europa Occidental. Lamentablemente, este fue un esfuerzo militar más que evangelístico.
De 1095 a 1291, los cruzados trataron de recuperar el control de las áreas que habían sido tomadas por los musulmanes. Antes de 1095, los ejércitos occidentales peleaban para expulsar a los musulmanes desde áreas que ellos controlaban en Europa Occidental. A partir de 1095, los cruzados trataron de recuperar Palestina del control de los turcos musulmanes.
Hubo al menos dos motivaciones para las Cruzadas: el acceso a la Tierra Santa y la amenaza a una mayor expansión musulmana en territorios controlados por gobernantes cristianos. En la Edad Media muchas personas creían que podían ganar el favor de Dios si realizaban una peregrinación a Jerusalén. En el año 638, los musulmanes tomaron Jerusalén. Obtuvieron el control de los caminos que llevaban a la ciudad y obligaron a los peregrinos cristianos a pagar elevados impuestos para viajar por estos caminos.
Cuando el Papa Urbano II convocó a la Primera Cruzada para liberar Jerusalén del control musulmán en 1095, miles de personas respondieron. Un monje, Pedro el Ermitaño, reunió a 20,000 campesinos para pelear. No estaban entrenados y no tenían líderes militares capaces. Todos murieron. Sin embargo, el 15 de Julio de 1099, ejércitos entrenados capturaron Jerusalén. Algunos cruzados no veían diferencia entre musulmanes y judíos; quemaron vivos a los judíos dentro de sus sinagogas. Testigos reportaron que la sangre cubrió el Monte del Templo hasta la altura de los tobillos. Desde la Primera Cruzada quedó claro que los ataques militares produjeron resultados distintos al alcance evangelístico.
En 1146, Bernardo de Claraval convocó a una Segunda Cruzada para combatir una amenaza musulmana contra Jerusalén. La cruzada fracasó y Jerusalén fue recapturada por Saladino en 1187. La Tercera Cruzada fue dirigida por los Reyes de Francia e Inglaterra, junto con el Sacro Emperador Romano. Los cruzados no lograron recapturar Jerusalén, pero pudieron negociar con Saladino para que permitiera las peregrinaciones a Jerusalén.
En 1198, el Papa Inocencio III convocó a una Cuarta Cruzada para recapturar Egipto. Desafortunadamente, los cruzados atacaron Constantinopla y trataron de destronar al líder del Imperio Oriental. El Viernes Santo de 1204, los cruzados saquearon la ciudad. Durante tres días destruyeron iglesias, fundieron copas de oro usadas para la comunión, y violaron y mataron a hermanos cristianos en el nombre de Cristo. Durante los siguientes sesenta años, lo que había sido el Imperio de Oriente fue dirigido por cruzados de la Iglesia Romana. A partir de ese momento no hubo posibilidad de reconciliación entre las dos partes de la iglesia. La división entre la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa de Oriente se tornó permanente.
Otro punto bajo de las cruzadas fue la Cruzada de los Niños en 1212. Alrededor de 100,000 niños y adolescentes intentaron llevar a cabo una cruzada. La edad promedio de estos “cruzados” era doce años. La cruzada fracasó y no cumplió ningún objetivo militar. Muchos murieron en el viaje; la mayoría de los sobrevivientes fueron capturados y vendidos como esclavos. Las Cruzadas terminaron en 1291 cuando la ciudadela de Acre (la última fortaleza de los cruzados en Palestina) cayó en manos de los musulmanes.
¿Cuáles fueron los efectos duraderos de las Cruzadas?
En el aspecto político, las Cruzadas fortalecieron el poder de los reyes nacionales. En la Alta Edad Media, la lealtad de las personas era primeramente para su “ Las señor” local o terrateniente; el rey tenía poco o ningún impacto en sus vidas. Sin embargo, a medida que los reyes organizaron ejércitos para pelear las Cruzadas, la gente cobró conciencia de su identidad nacional.
Las Cruzadas fortalecieron temporalmente la autoridad de los papas. Sin embargo, conforme los reyes se volvieron más poderosos, la autoridad del papa fue disminuyendo.
Otro impacto se observa en la relación entre las iglesias de Oriente y Occidente. Las acciones de los cruzados en Constantinopla causaron una profunda amargura en Oriente. Es probable que los cruzados hayan obstaculizado la reunificación de la iglesia.
La práctica de indulgencias alcanzó prominencia durante las Cruzadas. La venta de indulgencias fue uno de los principales aspectos que motivaron las Noventa y Cinco Tesis de Lutero.
Cruzadas inspiraron un nuevo interés en el mundo árabe. Ramon LLull aprendió árabe para evangelizar a los musulmanes. Estableció una escuela para capacitar misioneros al mundo islámico y escribió argumentos apologéticos para ganar a los musulmanes. Murió como mártir en el norte de África.
Las Cruzadas, al igual que la formación del Sacro Imperio Romano, muestra los resultados de tratar de expandir la fe cristiana por la espada y no por el poder transformador del evangelio de Jesucristo.
► Con el ascenso del Islamismo radical y el terrorismo islámico, las situaciones que inspiraron las Cruzadas nuevamente están en los titulares de las noticias en muchas partes del mundo. ¿Cómo deberíamos responder los cristianos hoy al desafío del Islam? Si usted vive en una parte del mundo donde el Islam es una fuerza importante, comente de qué manera las iglesias en su país están tratando de alcanzar a los musulmanes para Cristo.
Grandes Cristianos Que Usted Debe Conocer: Ramon Llull (1235-1315), Misionero al Mundo Musulmán
Ramon Llull es conocido como el primer misionero al mundo musulmán. En el tiempo en que las cruzadas demostraron ser un fracaso, Llull inició una campaña de amor. En ocasiones se le ha llamado el “Tonto del Amor” debido a su convicción de que el pueblo musulmán podía ser ganado para Cristo por medio del amor genuino y sacrificial. El ministerio de Ramon LLull muestra que las Cruzadas no fueron la única respuesta cristiana al Islam.
Llull se convirtió a la edad de 28 años, después de una vida libertina durante su juventud. Al igual que Agustín, Llull buscó realización en un estilo de vida sensual. Después de su conversión, LLull vendió sus propiedades, dio el dinero a los pobres, y se ofreció a sí mismo como “esclavo de Cristo.”
A la edad de 40 años, Llull fue llamado al campo misionero. Durante nueve años estudió la lengua árabe, así como la cultura y la religión islámicas. Rechazó las actitudes anti-islamistas impulsadas por las Cruzadas. Desafortunadamente, cuando trató de reclutar a otros misioneros para ministrar en el mundo islámico, Llull encontró poco interés. A la edad de 52 años, Llull hizo su primer viaje evangelístico desde Génova, Italia, hasta Túnez, en el norte de África. Ahí debatió con eruditos musulmanes. Varios musulmanes hicieron profesión de fe en Cristo, por lo que el rey ordenó que Llull fuera arrestado y sentenciado a muerte. [1]
Después de la intervención de algunos mercaderes, el rey accedió a deportar a Llull en lugar de ejecutarlo. Sin embargo, Llull saltó del barco y regresó a Túnez, donde permaneció oculto mientras continuó discipulando a los nuevos convertidos.
A su regreso a Italia, Llull trató de reclutar misioneros para trabajar con comunidades musulmanas y judías. Continuó haciendo viajes misioneros al norte de África, Chipre y Armenia. Varias veces fue golpeado y en una ocasión fue encerrado en un calabozo durante año y medio. Incluso allí, Llull siguió predicando a los prisioneros.
A sus ochenta años, Llull viajó nuevamente a Argelia, donde enseñó en secreto durante un año. Finalmente, al cabo de un año, no pudo resistir el deseo de predicar públicamente. Fue al mercado de la ciudad y predicó hasta que una turba lo apedreó hasta darle muerte. Llull murió a la edad de 80 años, después de declarar que “la muerte no causa terror a un siervo de Cristo sincero que busca llevar almas al conocimiento de la verdad.” A lo largo de su ministerio, él había insistido en que aquellos a los que reclutaba como misioneros debían estar comprometidos con la posibilidad del martirio. Llull demostró esta convicción en su propia vida.
Los escritos de Llull siguieron influenciando a los misioneros al mundo musulmán incluso después de su muerte. Mientras se preparaba para su esfuerzo misionero, Llull se dio cuenta de que los escritores cristianos no estaban respondiendo a los desafíos de los filósofos islámicos. Entonces comenzó a escribir prolíficamente; escribió cerca de trescientas obras, muchas de las cuales respondían a las objeciones islámicas al evangelio.
En su estudio de la historia de las misiones, Timothy C. Tennent identifica tres aportes de Ramon Llull a las misiones.[2] Cada uno de ellos es importante para el evangelismo cristiano entre los musulmanes en la actualidad.
Llull reconoció los efectos de las Cruzadas a largo plazo. Sabía que una campaña militar no es la forma más efectiva para comunicar el evangelio. En nuestro mundo, los cristianos no debemos permitir que asuntos políticos y militares obstaculicen nuestros esfuerzos para comunicar el evangelio.
Llull entendió la importancia de la apologética para el evangelismo cristiano. Sabía que el evangelismo efectivo debía responder a las objeciones islámicas a la fe cristiana. En la actualidad, los cristianos deben seguir respondiendo cuidadosamente a las objeciones islámicas de la fe cristiana.
Llull estaba comprometido con la movilización de otros misioneros. El comprendió que el evangelismo en el mundo islámico no podía ser llevado a cabo por un solo hombre. Al igual que otros misioneros efectivos a través de la historia, Llull estaba comprometido con el reclutamiento de otros misioneros. A lo largo de su vida, realizó esfuerzos para reclutar a otros misioneros. Hoy en día debemos seguir reclutando misioneros. Los pueblos no alcanzados en las naciones islámicas recibirán el evangelio sólo en la medida en que como cristianos nos comprometamos con la expansión del evangelio.
[2] Timothy C. Tennent, Invitation to World Missions (Invitación a las Misiones Mundiales) (MI: Kregel Publications, 2010), 240-243.
[3]“Veo muchos caballeros que van a Tierra Santa con la expectativa de conquistarla por la fuerza o las armas; pero en vez de lograr este objetivo, al final terminan derrotados. Por tanto, es mi convicción que la conquista de la Tierra Santa no debería intentarse de otro modo que como Cristo y sus discípulos se comprometieron a realizarla; con amor, con oraciones, con lágrimas, y con la entrega de nuestras propias vidas.”
- Ramon Llull
La Necesidad de Reforma en la Iglesia Católica Romana
La expansión del movimiento de Reforma se ubica usualmente en el año 1517, iniciando con las Noventa y Cinco Tesis de Lutero. Sin embargo, la Reforma no comenzó con Martín Lutero. La Reforma fue la culminación de una serie de esfuerzos de avivamiento que tuvieron lugar durante los cinco siglos anteriores a Lutero y sus contemporáneos. Varios factores en los siglos XII y XIII señalaban la necesidad de una reforma en la Iglesia Católica Romana.
Poder Ilimitado
La noche anterior a su crucifixión, Jesús lavó los pies de sus discípulos:
“Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió.”[1]
Tomando este modelo, el Papa Gregorio I asumió el título de “Siervo de los Siervos de Dios”. En contraste, muchos papas posteriores se gloriaban en el poder. En el siglo XIII, Inocencio III se atribuyó el título de “Vicario de Cristo”. En vez de siervo, él se vio a sí mismo como gobernante del “mundo entero”.
En el siglo XI, el Papa Gregorio VII declaró que la autoridad del papa era universal, que los príncipes debían arrodillarse ante el papa y que el papa tenía autoridad para liberar súbditos de su lealtad a un gobernante terrenal.[2] Gregorio VII también declaró que la Iglesia Católica Romana jamás había estado y nunca estaría en error.
En el siglo XIII, el Papa Inocencio III afirmó que el papa es “un mediador entre Dios y el hombre, debajo de Dios pero por encima del hombre; menos que Dios pero más que el hombre”.[3] Esto estaba lejos del espíritu de Jesús. El papa tenía un poder casi ilimitado.
Inocencio III dijo que el papado era como el sol; los reyes eran como la luna. Así como la luna recibe su luz del sol, los reyes reciben su poder del papa. Los papas usaban su poder para controlar la política europea. Con la amenaza de excomulgación, los papas podían forzar a los reyes a someterse a su autoridad.
Cuando un rey se resistía a las órdenes del papa, su nación entera podía enfrentar la amenaza de un “interdicto”, que consistía en el cierre de todas las iglesias. Cuando una nación estaba bajo el interdicto del papa, los sacerdotes no podían oficiar los sacramentos, con excepción del bautismo de infantes y la “extrema unción” para los moribundos. No se podían realizar misas y los cuerpos no podían ser enterrados en terrenos consagrados.
Para aquellos que creían que la salvación se recibía solamente a través de la iglesia, esta era una amenaza muy seria. Ellos creían que el papa tenía el poder de traer condenación sobre toda la gente que vivía bajo un rey que resistía las órdenes del papa. Como resultado, el pueblo se rebelaba contra el rey con el fin de obligarlo a obedecer al papa. El Papa Inocencio III usó con éxito la amenaza de interdicto en ochenta y cinco ocasiones para obligar a gobernantes a someterse a sus órdenes. Para el siglo XII, el poder político del papa parecía ilimitado. El poder del papa era mayor que el de cualquier rey.
La Inquisición
La Inquisición pasó a la historia como uno de los momentos más oscuros de la Iglesia Católica Romana. En la iglesia primitiva, los concilios rechazaron a los herejes que negaban las verdades esenciales de la fe cristiana. En las primeras Cruzadas, el papa usó el poder militar para castigar a los que se oponían al Cristianismo. En la Baja Edad Media, los papas establecieron la Inquisición contra los cristianos que rechazaban cualquier enseñanza papal. No bastaba con excomulgar a los herejes; quienes eran acusados de herejía eran torturados y ejecutados. Inocencio III lanzó una cruzada en la cual los “cristianos” del norte de Francia asesinaron a los herejes del sur de Francia.[4]
La Inquisición apareció por primera vez en el año 1184, cuando el Papa Lucio III ordenó a los obispos “inquirir” en las creencias de sus miembros. Quienes estuvieran enseñando herejías debían ser excomulgados. En 1215, el Papa Inocencio III convocó a un concilio de la iglesia en el palacio Laterano en Roma. Este Cuarto Concilio Laterano aprobó oficialmente la Inquisición como una institución de la iglesia.
En 1220, el papa entregó el liderazgo de la Inquisición a los Dominicos, una orden religiosa con votos de pobreza, servicio y obediencia a la iglesia. En la Inquisición, una persona acusada de herejía no tenía derechos. No había una ley escrita que guiara al inquisidor. El juicio era secreto, y el acusado tenía que probar su inocencia sin saber quiénes lo acusaban. Pocos de los acusados podían conseguir abogados para su defensa; los abogados sabían que si defendían a alguien acusado de herejía ellos también podían ser acusados por la Inquisición.
En 1252, el Papa Inocencio IV autorizó la tortura como una herramienta para obtener confesiones de los acusados de herejía. La Inquisición se convirtió en un vehículo para torturar y matar a aquellos que buscaban traer avivamiento a la iglesia.
[3] Citado en Bruce L. Shelley, Church History in Plain Language, 3rd ed (Historia de la Iglesia en Lenguaje Sencillo)(USA: Thomas Nelson, 2008), 185.
[4] Los albigenses eran un grupo herético que compartía la idea gnóstica de que la material es mala. Ellos negaban que Cristo fuera verdaderamente humano. Los albigenses enseñaban que el matrimonio, la carne y las posesiones materiales eran malos.
Señales de Debilidad en la Iglesia Católica Romana
Aun cuando papas como Inocencio III alcanzaron poder ilimitado, había señales de que no todo estaba bien en la Iglesia Católica Romana. Como un cáncer que crece dentro de una persona que por fuera se ve saludable, había signos de una creciente debilidad.
Escolasticismo
El escolasticismo se refiere al método teológico de la Baja Edad Media. Buscaba reconciliar la doctrina cristiana y la razón humana. El objetivo del escolasticismo era lograr una presentación ordenada y razonable de la doctrina católica romana.
El escolasticismo podría haber sido incluido en la sección sobre el creciente poder de la Iglesia Católica Romana, o en esta sección sobre las debilidades de la iglesia. El escolasticismo muestra un creciente énfasis en el estudio dentro de la iglesia (una señal de fortaleza), y a la vez una insatisfacción creciente con la autoridad de la Iglesia Católica Romana (una señal de debilidad). Los “escolásticos” (teólogos del movimiento escolástico) plantearon preguntas que llevaron directamente a la Reforma.
El Surgimiento de las Universidades
A inicios de la Edad Media, la mayoría de las escuelas eran operadas por monjes católicos romanos. A finales de la Edad Media, las grandes catedrales operaban las escuelas. Con el tiempo, algunos maestros empezaron a operar escuelas independientemente de las catedrales. Estas escuelas se convirtieron en universidades. Para el siglo XIII, importantes universidades se habían establecido en París, Orleans, Cambridge, Oxford, Boloña y Padua.
Las primeras universidades no se oponían a la doctrina cristiana. Más bien, se oponían a la autoridad absoluta de la jerarquía eclesiástica. Creían (al igual que los cristianos de los primeros siglos) que las Escrituras y la razón no se contradicen. Las universidades se convirtieron en los centros de mayor oposición al poder absoluto de la Iglesia Católica Romana.
Anselmo de Canterbury (1033-1109)
Anselmo fue un monje benedictino que sirvió como arzobispo de Canterbury de 1093 a 1109. Es considerado el fundador del escolasticismo, por su énfasis en la comprensión racional de la teología y la filosofía cristianas.
Anselmo desarrolló el argumento “ontológico” para la existencia de Dios, argumento que hasta la fecha es utilizado por los apologistas cristianos. Más que la autoridad de la iglesia, Anselmo apelaba a la razón. Anselmo no creía que la razón reemplaza la revelación o la fe. Más bien, hablaba de “la fe buscando entendimiento.” Anselmo creía que la fe precede a la razón. Usaba la razón para comprender más profundamente lo que creía.
La obra más famosa de Anselmo es un estudio de la Encarnación, Cur Deus Homo (Por qué Dios se Hizo Hombre). En este libro, Anselmo explica la importancia de la encarnación al demostrar que únicamente el Dios-hombre podía satisfacer las demandas de la justicia por nuestro pecado.
Usando el lenguaje de honor medieval, Anselmo escribió que el pecado del hombre ofendió el honor de Dios. Este honor debe ser restaurado satisfaciendo la pena por nuestro pecado. Sin embargo, la satisfacción debida a Dios es mayor de lo que el ser humano jamás podría pagar. El pecado contra Dios no puede ser expiado por el ser humano. Jamás podríamos pagar la deuda que tenemos con Dios. Anselmo llegó a la conclusión de que Dios debía hacerse hombre para proveer satisfacción por el pecado.
Anselmo reconoció que Jesús (el Dios-hombre) era el único que podía pagar esta deuda. Como Dios, Jesús tiene la capacidad de proveer satisfacción por el pecado del hombre; como hombre, Jesús puede pagar justamente la deuda de la humanidad. La teoría de Anselmo es conocida como la “teoría de la satisfacción” de la expiación, y sigue siendo una teoría muy influyente para explicar la doctrina de la expiación.
Pedro Abelardo (1079-1142)
El filósofo y teólogo francés Pedro Abelardo pasó gran parte de su vida en monasterios, a menudo exiliado de las autoridades eclesiásticas. En dos concilios de la iglesia Abelardo fue condenado por herejía.
El escrito más influyente de Abelardo fue un tratado titulado Sic et Non (Sí o No), en el cual planteó 158 preguntas y las respondió con citas de fuentes anteriores. Abelardo citó las Escrituras, los padres de la iglesia, e incluso algunos clásicos paganos. Demostró que estas fuentes a menudo parecían contradecirse unas a otras. El propósito de Abelardo no era desacreditar las Escrituras ni a los padres de la iglesia. Su propósito era demostrar que era necesario reconciliar diversas autoridades. Demostró que la jerarquía católica romana no era la máxima autoridad. Esto abrió la puerta para eruditos posteriores que cuestionaron la autoridad de la iglesia.
Al igual que Anselmo de Canterbury, Pedro Abelardo trató de explicar la expiación. En lugar de enfocarse en el principio de la justicia divina, como lo hizo Anselmo, Abelardo argumentó que el propósito principal de la muerte de Cristo fue demostrar el amor de Dios por la humanidad. Al ver los pecadores el amor de Dios, serían movidos al arrepentimiento. La teoría de Abelardo es conocida como la teoría de la “influencia moral” de la expiación, la cual ha sido popular entre los teólogos liberales.
Tomás de Aquino (1224-1274)
Tomás de Aquino es considerado el más grande teólogo de la Iglesia Católica Romana. Al igual que Abelardo, Tomás de Aquino estudió las Escrituras, los padres de la iglesia primitiva y eruditos no cristianos. En su obra maestra, la Summa Theologiae (Resumen de Conocimiento Teológico), Aquino demostró que la razón y las Escrituras no se oponen entre sí. El Dios que inspiró las Escrituras nos dio mentes con las cuales podemos comprenderlas. Al igual que Anselmo, Aquino desarrolló argumentos para probar la existencia de Dios.
Una de las principales diferencias entre Aquino y Abelardo es que Aquino tenía un mayor respeto por la autoridad eclesiástica. El creía que la salvación estaba disponible solamente a través de la sumisión a la autoridad del papa.
Aquino y sus seguidores enseñaron la doctrina de la transubstanciación. Esta enseña que en la Eucaristía (comunión), el pan y el vino verdaderamente se transforman en el cuerpo y la sangre de Jesucristo.
Aquino enseñó la doctrina católica romana de la penitencia y aceptaba la práctica de las indulgencias. De acuerdo con Aquino, la iglesia tenía acceso a un “tesoro de mérito” (edificado a través de la obra de Cristo y las buenas obras de los santos del pasado). Después de la muerte, los malos van inmediatamente al infierno; los fieles van inmediatamente al cielo. Sin embargo, la mayoría de los cristianos no son lo suficientemente puros para ir de inmediato al cielo. Deben ser purificados en las llamas del purgatorio. Según Aquino, el papa y sus sacerdotes tenían autoridad para dispensar “indulgencias” del “tesoro de mérito” para liberar las almas del purgatorio.[1]
Los reformadores rechazaron la práctica de las indulgencias. En oposición a la afirmación del papa de ser mediador entre Dios y los hombres, los reformadores recordaron las palabras del Apóstol Pablo, “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.”[2]
La “Cautividad Babilónica” y el “Gran Cisma”
En el año 1300, el papa Bonifacio VIII proclamó un Año de Jubileo. Anunció una indulgencia garantizando el perdón por todos los pecados de aquellos que visitaran las iglesias de San Pedro y San Pablo en Roma durante el Año Santo.[3] Miles de peregrinos visitaron Roma ese año.
En apariencia, la Iglesia Católica Romana era fuerte. Sin embargo, en tan sólo tres años Bonifacio moriría en la desgracia y la iglesia enfrentaría un siglo de dificultades. Nunca más tendría un papa el poder incontestado que tuvo Inocencio III durante el siglo XIII.
En 1296, Bonifacio emitió un documento que amenazaba con excomulgar a cualquier gobernante que cobrara impuestos al clero. Cien años antes, Inocencio III había usado la misma amenaza para obligar a los gobernantes nacionales a someterse a sus deseos. Sin embargo, en este período de cien años, Europa cambió. Gobernantes como Eduardo I de Inglaterra y Felipe el Justo de Francia se negaron a someterse a Bonifacio. Ambos reyes amenazaron con represalias, y Bonifacio se vio forzado a retirar su amenaza.
Después del exitoso Año de Jubileo en 1300, Bonifacio trató nuevamente de ejercer su autoridad al anunciar que, “Es necesario que todo ser humano se someta al pontífice de Roma.” Uno de los ministros de Felipe respondió, “La espada del rey está hecha de acero; la espada del papa está hecha de palabras.” Al final Bonifacio fue encerrado en su propia recámara por las tropas del rey y murió en humillación. El anuncio del papa había dejado de ser la última palabra en la política europea.
El sucesor de Bonifacio (Clemente V) era un francés que jamás había puesto un pie en Roma. Clemente y los seis papas siguientes reinaron desde Aviñón, Francia. Este período de setenta y dos años se conoce como la “Cautividad Babilónica.” En el pasado, el Sacro Emperador Romano había sido una herramienta para el papa; ahora el papa era un títere del rey de Francia.
En 1377, el Papa Gregorio XI regresó a Roma. Sin embargo, la iglesia pronto experimentó problemas mayores. Tan pronto como terminó la “Cautividad Babilónica” dio inicio el “Gran Cisma.”
Gregorio murió poco después de su regreso a Roma. Los cardenales eligieron un nuevo papa, Urbano VI. Luego de unos pocos meses, los cardenales decidieron que Urbano VI era demasiado dictatorial y debía ser removido. Eligieron un nuevo papa, pero él se negó a dejar el papado.
Durante treinta y nueve años, el Papa Urbano VI gobernó desde Roma mientras un papa rival, Clemente VII, gobernó desde Aviñón. Ambos afirmaban ser el sucesor de Pedro. Se libraron batallas entre sus seguidores.
En 1409, los cardenales de ambos grupos acordaron que la situación era intolerable. El Concilio de Pisa acordó reemplazar a ambos papas con un tercer hombre, Alejandro V. No obstante, los papas originales se negaron a renunciar a su posición, lo que dejó a la iglesia con tres papas, cada uno de los cuales afirmaba tener autoridad sobre toda la iglesia. Cualquiera estaría de acuerdo en que ¡tres papas son demasiados papas!
En respuesta, 350 obispos se reunieron en otro concilio de la iglesia en Constanza (1414-1418) para poner fin al cisma, combatir la herejía y reformar la iglesia. Convencieron a uno de los papas de renunciar, depusieron a los otros dos, y eligieron a un nuevo papa, Martín V.
La iglesia antes de la Reforma. La corrupción había destruido la credibilidad de la iglesia mucho antes de las Noventa y Cinco Tesis de Martín Lutero. La Iglesia Católica Romana creó el ambiente en el cual se arraigan los cargos de Lutero. Durante la Edad Media, Dios estuvo trabajando para revivir el verdadero Cristianismo bíblico.
Causas de la Decadencia del Papado
Surgimiento de los Estados-nación
Durante la Baja Edad Media, la identidad nacional se hizo más fuerte que la identidad de la iglesia. Reyes poderosos rechazaron la afirmación de poder universal del papa. Con el tiempo, la amenaza de interdicto perdió su efecto en las personas.
Inquisición
Los abusos de la Inquisición causaron resentimiento entre los laicos.
Finanzas
Una clase media en ascenso resentía las constantes demandas de dinero de Roma, especialmente dado que el papa controlaba más riquezas que la mayoría de los reyes.[4]
Inmoralidad
Las personas vieron que el liderazgo de la iglesia se había vuelto más inmoral que los creyentes laicos.
División en la iglesia
La Cautividad Babilónica y el Gran Cisma pusieron a la iglesia en desgracia ante los ojos de la gente ordinaria. Los laicos ya no respetaban a la iglesia como santa.
El Fracaso del Movimiento Conciliar
En la iglesia primitiva, las diferencias teológicas eran resueltas a través de concilios ecuménicos.[5] Los Concilios de Nicea y Constantinopla afirmaron los grandes credos de la fe cristiana. Sin embargo, durante la Edad Media, los concilios se convirtieron en simples peones de los papas. Cuando un papa quería ganar autoridad para su enseñanza, convocaba a un concilio para que sellara su aprobación sobre sus decisiones. Los concilios no tenían poder más allá del otorgado por el papa.
Durante la Cautividad Babilónica y el Gran Cisma, algunos líderes de la iglesia decidieron volver al modelo de los concilios de la iglesia. Creían que un concilio que fuera independiente del papa podría traer reforma a la iglesia. Después del Concilio de Constanza, que puso fin al Gran Cisma, los obispos acordaron reunirse regularmente para resolver situaciones dentro de la iglesia. A esto se le llamó el movimiento conciliar.
Los líderes de la iglesia esperaban que de este modo se podrían disminuir los peligros de la corrupción de los papas. Sin embargo, el movimiento conciliar fracasó. El sucesor del Papa Martín V, el Papa Eugenio IV, rechazó las decisiones del concilio siguiente. Para 1449, el movimiento conciliar se había extinguido. Nuevamente el papa tenía el máximo poder en la Iglesia Católica Romana.
[1] Desde Cipriano en el siglo III, las iglesias exigían actos de penitencia para demostrar un genuino dolor por el pecado. Las indulgencias les permitían a las personas evitar estos actos de penitencia. Con el tiempo, las indulgencias se convirtieron en una excusa para el pecado continuo. Las personas continuaban pecando deliberadamente y “comprando indulgencias,” en lugar de arrepentirse y volverse del pecado.
[3] La práctica de la “Indulgencia Plenaria” (perdón completo de todos los pecados) por visitar Roma durante un “Año Santo” se repitió en 1975 por el Papa Pablo VI.
[4] La renta del papa incluía: propiedades pertenecientes a la iglesia, diezmos, pagos realizados por oficiales de la iglesia, el “Jus Spolii,” que ante la muerte de un obispo, cedía al papa la propiedad personal del obispo fallecido, la venta de indulgencias, y muchos otros cobros e ingresos.
[5] Un concilio ecuménico es una reunión de representantes de toda la iglesia de todo el mundo.
[6]“No busco, en efecto, entender para creer, sino que creo para entender. Pues creo esto, porque si no creyere, no entendería.”
- Anselmo
Una Oportunidad Perdida para el Evangelio en China
Hemos visto el impacto de la conversión de Constantino en Roma, de Clodoveo entre los francos, y de Vladimir en Rusia. La historia de Kublai Kan muestra cómo otra oportunidad histórica para el evangelismo se perdió por causa de las políticas eclesiásticas.
En 1266, el padre de Marco Polo conoció a Kublai Kan, el emperador de Mongolia. Kan pidió un centenar de monjes para que enseñaran a su pueblo. Sin embargo, en el siglo XIII, la Iglesia Católica Romana estaba enfrascada en conflictos políticos. Los líderes de la iglesia estaban más preocupados por el poder que por el evangelismo. El Papa Gregorio X sólo encontró ocho monjes dispuestos para esta misión. Cuando el viaje se tornó difícil, incluso estos ocho renunciaron. Para cuando misioneros llegaron a Mongolia décadas después, el Islam y el Budismo estaban arraigados. Durante los siglos posteriores, el pueblo de China permaneció cautivo a estas dos religiones falsas.
Un misionero (Patricio) evangelizó Irlanda. Gracias a la pasión de Patricio por el evangelismo, misioneros irlandeses llevaron el evangelio a través de Europa Occidental. ¡Imagine lo que cien misioneros cristianos podrían haber hecho en la China del siglo XIII!
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Conclusión: La Historia de la Iglesia Nos habla Hoy
Tengo un amigo que, debido a los errores del Catolicismo Romano, cree que ningún cristiano perteneció jamás a la Iglesia Católica Romana. En su opinión, quienes participaban en la adoración cristiana entre los años 313 y 1517 no eran distintos de los paganos adoradores de ídolos.
Viviendo en una sociedad moderna, es difícil entender que verdaderos cristianos adoraran al lado de cruzados que asesinaron y violaron a otros cristianos. Es difícil imaginar que cristianos verdaderos recibieran alimento espiritual de un clero corrupto. ¡Nosotros buscaríamos otra iglesia inmediatamente!
Sin embargo, los cristianos en la Edad Media no podían concebir la idea de empezar una nueva iglesia. Ser cristiano significaba pertenecer a “una santa iglesia apostólica.” Hasta finales de la Edad Media, todo el mundo asumía que la única iglesia en una aldea era parte de esa santa iglesia apostólica. Dentro de una única iglesia había una amplia gama de creencias teológicas y prácticas de adoración.
Una lección para nosotros hoy es el ánimo que da el ver que ¡Dios siempre tuvo un pueblo! Incluso cuando gran parte de la iglesia fue presa de las falsas enseñanzas, Dios preservó un pueblo santo. Aun cuando el liderazgo de la Iglesia Romana se preocupó más por el poder político que por la devoción espiritual, hubo personas que buscaron diligentemente una relación profunda con Dios y que vivieron vidas santas.
En los días más oscuros de la Edad Media, cuando la iglesia oficial era apóstata, cuando el Islam estaba conquistando vastas regiones de África, y cuando había pocas voces para el evangelio, Dios levantó hombres para preservar su Palabra. Hoy en día, cuando el Islam, el Nuevo Ateísmo, y otros oponentes de Cristo parecen estar ganando la batalla por los corazones de esta generación, debemos permanecer fieles a la Palabra de Dios. Quizás Dios lo está preparando “para un tiempo como éste.”
Lección 7 Eventos Clave en la Historia de la Iglesia
Fecha (d.C.)
Evento
1054
Cisma entre las Iglesias de Oriente y Occidente.
1095-1291
Las Cruzadas.
1204
Los cruzados atacan la ciudad de Constantinopla.
1305-1377
La “Cautividad Babilónica” del papado católico romano.
1378-1417
El Gran Cisma de la Iglesia Católica Romana.
Figuras Clave en la Historia de la Iglesia
Pedro Abelardo (1079-1143). Teólogo escolástico que enfatizó el uso de la razón en el estudio de la teología. Desarrolló la teoría de la influencia moral de la expiación.
Anselmo (ca.1033-1109). Teólogo escolástico y Arzobispo de Canterbury. Desarrolló argumentos que sustentan la existencia de Dios y la teoría de la expiación conocida como teoría de la satisfacción.
Tomás de Aquino (ca.1225-74). El más grande de los teólogos escolásticos medievales. Su obra maestra, la Summa Theologiae, buscaba integrar la teología cristiana y la filosofía aristotélica.
Inocencio III (1161-1216). Uno de los papas más poderosos de la historia. Afirmó el poder del papado sobre todos los gobernantes seculares.
Asignación
1. Haga el examen correspondiente a esta lección. El examen incluye fechas de los “Eventos Clave en la Historia de la Iglesia” (1054-1517).
2. Prepare un esquema biográfico de uno de los siguientes líderes cristianos: Francisco de Asís, Bernardo de Claraval o Tomás de Aquino. El esquema debe incluir cuatro partes:
Biografía: ¿Cuándo vivió? ¿Dónde vivió? ¿Cuándo y dónde murió?
Eventos: ¿Cuáles son los eventos más importantes de su vida?
Influencia: ¿Cuál ha sido su influencia en la iglesia cristiana?
Aplicación: ¿Cuál lección para la iglesia actual encontramos en la vida de este líder?
Tiene dos opciones para presentar este esquema:
Entregue un documento de dos páginas a su líder de grupo.
Haga una presentación oral de 3-5 minutos ante su grupo.
Preguntas de Examen - Lección 7
1. ¿Cuáles son dos factores teológicos que contribuyeron al éxito del Islam en el norte de África?
2. _______________ frenó la expansión musulmana en Europa en la batalla de Tours en el año 723.
3. Las Cruzadas tuvieron lugar desde ________ hasta _______.
4. El Papa ______________ en el siglo XIII afirmó que el papa era “menos que Dios, pero más que el hombre.”
5. La ________________________ era el sistema del Catolicismo Romano para encontrar y castigar a los acusados de herejía durante la Baja Edad Media.
6. El teólogo escolástico _____________________________ desarrolló la teoría de la satisfacción de la expiación en su libro sobre la encarnación.
7. Pedro Abelardo desarrolló la teoría de la _____________________________ de la expiación.
8. ______________________________ es considerado el más grande teólogo de la Iglesia Católica Romana. Enseñó las doctrinas de la transubstanciación y las indulgencias.
9. Los años 1305 a 1377 se conocen como la ______________________ del papado Católico Romano.
10. Durante el _____________________, tres papas afirmaron autoridad sobre toda la iglesia.
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