Es difícil determinar las fechas exactas de la Edad Media. Ningún periódico publicó en sus titulares, “¡Hoy es el comienzo de la Edad Media!” Por lo general, los libros asocian el inicio de la Edad Media con el Edicto de Milán de Constantino en 313, con el Concilio de Nicea en 325, con la caída de Roma en 410, o con la caída del último emperador romano en 476. Para el propósito de esta lección, voy a partir del ascenso del Papa Gregorio “el Grande” en 590, porque el papado de Gregorio marcó un cambio dramático en la influencia de la Iglesia Católica Romana.
Los libros también difieren en cuanto al fin de la Edad Media. Algunos lo asocian con las Cruzadas en 1095 y otros con la caída de Constantinopla en 1453. He elegido el año 1517 porque las Noventa y Cinco Tesis de Lutero marcan el debilitamiento del poder de la Iglesia Católica Romana.
No sólo es difícil establecer las fechas, sino también limitar los eventos a estudiar. En lugar de un estudio exhaustivo, he elegido temas que muestran el desarrollo de la iglesia durante la Edad Media. Debido a este abordaje, esta lección no está en estricto orden cronológico. La línea de tiempo a continuación le ayudará a ubicar los eventos de esta lección en orden cronológico. Esta lección abarca la Alta Edad Media. La lección 7 cubre el período de la Baja Edad Media.
Fecha (d.C.)
Evento
590
Gregorio es nombrado Papa
Siglo VII
Ascenso del Islam
756
La "Donación de Pipino" otorga control de gran parte de Italia a la Iglesia Romana
800
El Papa corona a Carlomagno
962
Otón I es coronado Sacro Emperador Romano
1054
Inicio del cisma de Oriente-Occidente
León y Gregorio – Los “Primeros Papas”
Al igual que existe desacuerdo acerca de las fechas de la Edad Media, también hay desacuerdo en cuanto al primer papa. La Iglesia Católica Romana afirma que Simón Pedro fue el primer “Obispo de Roma” o Papa. Sin embargo, la mayoría de los historiadores consideran a dos obispos posteriores, León I (sirvió de 440 a 461) y Gregorio I (sirvió de 590 a 604), como los dos primeros obispos que ejercieron una posición similar al papado moderno.
León estableció una sucesión a partir del Apóstol Pedro, convirtiéndolo en la Cabeza de la Cristiandad. Desde ese momento, el Obispo de Roma dejó de ser visto como uno más de los obispos; el Obispo de Roma se atribuyó autoridad sobre todos los demás obispos. Como vimos en la Lección 3, León defendió la ortodoxia en el Concilio de Calcedonia. Los obispos de Occidente aceptaron la afirmación de primacía de León.
Además del apoyo que obtuvo dentro de la iglesia, León ganó poder debido a la debilidad política de Roma. Con el fin de ganar el apoyo político de León, el emperador Valentiniano III le otorgó el sello de aprobación imperial a la demanda de autoridad de León. Cuando Atila el Huno atacó Italia en el año 452, fue León, y no el emperador, quien se encontró con Atila en las afueras de Roma y lo convenció de retroceder. En el año 455 los vándalos conquistaron Roma (de nuevo). Una vez más, el Papa León negoció con el rey de los vándalos, logrando una promesa de que no matarían civiles.
El otro obispo que a menudo es considerado como el primer papa es Gregorio “el Grande.” Gregorio nació en Roma; llegó a ser un político poderoso, y eventualmente sirvió como prefecto (alcalde) de la ciudad. Cuando tenía alrededor de treinta años, Dios lo llamó al ministerio. Gregorio renunció a sus posesiones y se convirtió en monje.
En el año 590 Roma sufrió una serie de desastres: inundaciones, ataques de los bárbaros y la plaga. En lugar de ocultarse en el monasterio, Gregorio arriesgó su vida para servir a los enfermos. Cuando el obispo murió durante la plaga, Gregorio fue nombrado obispo de Roma, contra sus propios deseos. Aunque Gregorio nunca se llamó a sí mismo papa, ejerció el poder que ostenta el Papa Católico Romano. Por esta razón, es considerado el primer papa moderno.
► Si usted vive en un país donde la Iglesia Católica Romana ejerce una gran influencia, asigne a algunos miembros de su grupo que estudien la Iglesia Católica en su comunidad. Consideren dos preguntas:
¿Por qué la Iglesia Católica es popular en su comunidad?
¿Qué pueden hacer los cristianos evangélicos para guiar a los católicos romanos a un conocimiento personal de Jesucristo para salvación?
Grandes Cristianos que Usted Debe Conocer: Papa Gregorio
Contribución de Gregorio a las Misiones.
Cuando niño, Gregorio veía esclavos de Inglaterra que eran bajados de los barcos en los muelles. Desde entonces sintió la carga de evangelizar al pueblo de Britania. El evangelio había llegado a Britania en el siglo IV. Sin embargo, en el siglo V, bárbaros anglosajones invadieron Britania y destruyeron las iglesias. En el año 596, Gregorio envió un grupo de cuarenta monjes benedictinos para evangelizar a los anglosajones. Estos monjes establecieron una misión cristiana; y uno de ellos, Agustín, se convirtió en Obispo de Canterbury. Canterbury llegó a ser el centro del Cristianismo en Inglaterra.
Contribución de Gregorio a la Música en la Iglesia.
Gregorio es reconocido por sus reformas en la música de la iglesia y la organización de la liturgia. La mayoría de la música cantada en las iglesias católicas romanas hasta finales del siglo XX se conoce como “canto gregoriano,” en alusión al Papa Gregorio.
Liderazgo de Gregorio en la Iglesia.
Aunque Gregorio no fue un líder intelectual como Agustín o Jerónimo, fue probablemente el líder más talentoso que ha ejercido el oficio de papa. Además, tenía gran empatía por la necesidad humana. A diferencia de León, quien se atribuyó el título de Pontifex Maximus (“Supremo Pontífice”), Gregorio se llamaba a sí mismo “Siervo de los Siervos de Dios.” Su gran reputación se basa ampliamente en su deseo y habilidad de organizar la burocracia de la iglesia para servir a las necesidades de la gente.
Teología de Gregorio.
Lamentablemente, las enseñanzas teológicas de Gregorio desviaron a la Iglesia Católica de las Escrituras. Gregorio propuso algunas de las doctrinas más destructivas del Catolicismo Romano.
Gregorio confirió a la tradición igual autoridad que a la Biblia.
Gregorio enseñó que el perdón de Dios requiere actos de penitencia, más que la fe sencilla en la obra expiatoria de Cristo.
Gregorio enseñó que la intercesión de los santos que han muerto beneficia a los creyentes. Como resultado, promovió la recolección de reliquias asociadas con mártires y santos del pasado.
Gregorio enseñó la doctrina de la transubstanciación, enseñanza de que los elementos de la Cena del Señor verdaderamente se transforman en el cuerpo y la sangre de Cristo. La misa se convirtió en una representación de la muerte de Cristo a favor del adorador.
…Desde entonces Hasta Ahora… Contextualización del Evangelio[1]
La misión de Gregorio a Britania enseña lecciones valiosas para la iglesia en la actualidad. Agustín y sus compañeros encontraron una audiencia receptiva. Al cabo de un año, el rey Etelberto y 10,000 anglosajones fueron bautizados. Agustín estaba preocupado por cómo integrar a estos nuevos convertidos a la iglesia. No estaba dispuesto a conformarse con una conversión superficial. En el año 601 Agustín le escribió a Gregorio pidiendo consejo, y éste le respondió con una de las cartas clásicas de la historia de las misiones.
Gregorio le aconsejó a Agustín contextualizar el evangelio para el pueblo anglosajón. En particular, le dijo lo siguiente: “Los ídolos deben ser destruidos. Pero si los templos están bien construidos, es buena idea desligarlos del servicio del diablo y adaptarlos para la adoración del Dios verdadero.”
Los sacrificios a los dioses falsos (“demonios”) deben ser reemplazados con festivales “en honor a Dios… Deben dar gracias al dador de toda buena dádiva. Si les permitimos estas alegrías externas, es más probable que encuentren el camino hacia el verdadero gozo interno.”
Gregorio le aconsejó a Agustín ser paciente con los nuevos convertidos al guiarlos en su nueva forma de vida. “El hombre que se propone escalar una montaña alta no avanza con grandes saltos, sino que va subiendo paso a paso.”
Timothy Tennent señala en esta carta tres lecciones acerca de la contextualización:
(1) Cuando sea posible, las formas culturales deben ser adaptadas al mensaje cristiano. Gregorio le dijo a Agustín que destruyera los ídolos paganos, pero que convirtiera los templos en iglesias, en lugar de destruir los edificios.
(2) Cuando sea posible, las viejas prácticas paganas deben ser reemplazadas con nuevas prácticas. Gregorio entendía que un misionero no puede simplemente condenar las prácticas paganas; el misionero también debe introducir nuevas prácticas que representen el evangelio. Aunque quizás no estemos de acuerdo con el consejo específico de Gregorio, su principio ha sido aplicado por muchos misioneros.
Por ejemplo, el “Día de Limpiar Tumbas” es un día en el que los chinos visitan las tumbas de su familia y oran por sus ancestros. Muchas iglesias en Taiwán tienen un servicio especial ese día, en el que los cristianos pueden honrar su herencia familiar sin participar en la adoración de los ancestros. Están reemplazando una práctica pagana con un reconocimiento cristiano a la familia.
(3) A los nuevos convertidos se les debe enseñar pacientemente a transformar su manera de vivir. Gregorio reconoció que tomaría tiempo para que los convertidos anglosajones entendieran plenamente todos los aspectos de la fe y la práctica cristianas. Animó a Agustín a ser paciente con los nuevos creyentes.
Un ejemplo del Nuevo Testamento se encuentra en la carta de Pablo a los creyentes en Éfeso. Estos nuevos creyentes vivían en un contexto pagano y tenían un trasfondo de prácticas paganas que debía ser cambiado. Pablo les escribe para guiarlos en cómo vivir su nueva fe cristiana. En palabras fuertes, Pablo les ordena vivir según el llamado de Dios.
“…despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”[2]
De ninguna manera Pablo deja abierta la posibilidad de continuar en el pecado deliberado. Sin embargo, en los versículos siguientes, explica pacientemente cómo se vive esta vida transformada en su ética, su vida familiar y su conducta diaria. Como evangélicos, nunca debemos justificar vidas pecaminosas. Por el contrario, debemos instruir con paciencia a los nuevos creyentes en la vida cristiana. No basta con predicar un llamado a la conversión y luego dejar solos a los “recién nacidos en Cristo.” Debemos invertir tiempo para discipular a los nuevos cristianos hacia la madurez.
[1] Este material se tomó de Timothy C. Tennent, Invitation to World Missions (Invitación a las Misiones Mundiales).(MI: Kregel Publications, 2010), 236-240.
En la lección 3 vimos los inicios del movimiento monástico. Gradualmente, el movimiento monástico cambió de aislamiento a comunidad.
En el siglo III, un egipcio llamado Antonio vendió sus posesiones, dio el dinero a los pobres, y se fue a una cueva donde vivió el resto de su vida. La Vida de Antonio, escrita por el Obispo Atanasio, inspiró a muchos a seguir el ejemplo de Antonio. Simón (el Estilita) vivió treinta años en una plataforma a veinte metros sobre el suelo. Los monjes del desierto pusieron gran énfasis en el aislamiento y el ascetismo.
Alrededor del año 520, Benito de Nursia estableció un monasterio en Montecassino. Escribió una guía llamada Regla, que inspiró el crecimiento del movimiento monástico. Más que el aislamiento, la Regla de Benito enfatizaba un régimen diario de lectura de la Biblia, oración y trabajo. Los monasterios benedictinos enfatizaban la comunidad, el aprendizaje, la misión y el trabajo físico en lugar del ascetismo extremo.
En el año 589 los bárbaros atacaron y quemaron los monasterios benedictinos. Los monjes huyeron a Roma, donde Gregorio acababa de asumir su posición como Obispo de Roma. Gregorio quedó impresionado con la Regla de Benito. Cuando buscó misioneros para enviar a Inglaterra, Gregorio escogió cuarenta y un monjes benedictinos. A lo largo de la Edad Media, los monasterios tuvieron gran influencia en la Iglesia Católica Romana.
Los errores del movimiento monástico son fáciles de apreciar:
Esfuerzos por ganar el favor de Dios a través de obras, olvidando que la justificación es por fe.
El requerimiento del celibato, que no se encuentra en la Biblia, llevó a un estándar de moralidad para los monjes distinto al estándar para los creyentes laicos.
Algunos monasterios acumularon grandes riquezas, lo que resultó en orgullo y ociosidad. Para finales de la Edad Media, los monjes eran caricaturizados como clérigos gordos y perezosos que se alimentaban de los pobres. Tristemente, esta caricatura en ocasiones era un reflejo de la realidad.
Para los evangélicos protestantes es más difícil ver las fortalezas de este movimiento. Sin embargo, los monjes hicieron muchos aportes significativos al mundo de la Edad Media. Se puede afirmar que la civilización fue preservada durante este período de mil años principalmente gracias a los monjes. Entre sus contribuciones encontramos:
Entre los años 500 y 1000, los monasterios preservaron la erudición. Gran parte de la literatura antigua (incluyendo los clásicos griegos y muchos manuscritos de la Biblia) se habría perdido de no haber sido copiada a mano por generaciones de monjes.
Los monjes servían a sus comunidades. La educación de los niños a menudo era provista por el monasterio. En el siglo VIII, Carlomagno ordenó que cada monasterio tuviera una escuela. Los viajeros encontraban en los monasterios un lugar donde pasar la noche. Los enfermos venían a los monasterios para recibir cuidado. Las granjas en los terrenos de los monasterios a menudo servían de modelo a los granjeros locales, pues allí les enseñaban cómo lograr mejores cosechas.
Durante la Edad Media, los monjes fueron los principales misioneros. Columba, un monje de Irlanda, evangelizó a los escoceses. Aidan, también de Irlanda, evangelizó al pueblo del norte de Inglaterra. Bonifacio viajó desde Inglaterra para predicar en lo que es actualmente Francia y Alemania. A Bonifacio se le conoce como el “Apóstol de Alemania” y es reconocido como uno de los personajes más influyentes en la historia de Europa. Dos hermanos, Cirilo y Metodio, fueron monjes que tradujeron la Biblia al eslavo y evangelizaron las regiones de Moravia y Bohemia. El historiador Mark Noll señala que prácticamente todo el evangelismo transcultural dice que tuvo lugar durante la Edad Media fue llevado a cabo por monjes.[1]
La Reforma nació en los monasterios. El fervor espiritual de monjes como Bernardo de Claraval, Tomás de Aquino, Martín Lutero y Tomás de Kempis inspiró la fidelidad a Cristo en una época en la que gran parte de la iglesia estaba consumida en la búsqueda del poder político y la riqueza temporal.
► Hay muchos aspectos del monasticismo que contradicen el mensaje de la Biblia. Sin embargo, se puede decir que los monjes estaban tratando de obedecer la instrucción de Cristo de estar en el mundo pero no ser del mundo.[2] ¿Cuáles lecciones puede aprender la iglesia actual de los monjes de la Edad Media? ¿El patrón monástico de disciplina espiritual tiene lecciones que ofrecer a los cristianos contemporáneos?
[1] Mark A. Noll, Turning Points: Decisive Moments in the History of Christianity (Puntos de Inflexión: Momentos Decisivos en la Historia del Cristianismo) (MI: Baker Academic, 2012), 92.
Con el colapso final de Roma en al año 476, la civilización occidental quedó a la deriva. Durante los siglos siguientes, no hubo un gobierno central; había pocas escuelas y pocas leyes, y no existía un sistema universal de moneda. Surgió un sistema feudal en el cual ricos terratenientes (señores) daban protección a los campesinos (vasallos) que trabajaban la tierra. Estos vasallos recibían apenas lo necesario para sobrevivir.
La Europa moderna surgió de esta devastación, en buena medida a través de la influencia del Cristianismo. Después de la caída de Roma, la iglesia cristiana fue la principal fuerza unificadora en Europa.
Los francos fueron una fuerza política que se originó en la región occidental de Alemania. Aunque habían sido paganos, su líder, Clodoveo, se convirtió al Cristianismo en el año 496. Cuando Clodoveo fue bautizado, 3,000 de sus soldados también fueron bautizados. Para el año 600, los francos controlaban gran parte de Europa Central.
En el año 324, Constantino había establecido la capital oriental del Imperio Romano en Bizancio, nombrando a la ciudad Constantinopla. El Imperio Romano de Oriente (también conocido como Imperio Bizantino) sobrevivió hasta 1453, cuando fue destruido por los ejércitos musulmanes. Después de la caída de Roma, el conflicto no tardó en aparecer entre los emperadores en Constantinopla y los papas en Roma. A medida que los emperadores de oriente expandieron su territorio hacia el este, el papa buscó aliados políticos. El apoyo de los francos a la iglesia romana les dio gran poder político a los papas.
Lamentablemente, el Cristianismo entre los francos dejó de ser un movimiento espiritual y se convirtió en una herramienta política. Los francos admiraban al apóstol Pedro por su disposición a usar la espada; esto se convirtió en el modelo para el “evangelismo” durante gran parte de la Edad Media. Jesús era visto como un caudillo glorificado, similar a Clodoveo. En una ocasión una tribu germana se negó a ser bautizada. En respuesta, Clodoveo decapitó a 4,500 personas en un solo día. Luego regresó a su campamento para celebrar la Navidad. Como usted se podrá imaginar, la mayoría de los pueblos que estaban bajo el control de Clodoveo accedieron a bautizarse. Las conversiones masivas fueron determinadas por un líder político, no por un compromiso personal con Cristo.
Muchos laicos que se convirtieron de esta manera sabían poco del evangelio. Para muchos de ellos, los supuestos beneficios de los “santos” significaban más que Cristo mismo. Muchos laicos creían que cada uno de los santos brindaba un beneficio especial: San Antonio protegía los cerdos de los granjeros; Santa Genoveva curaba las fiebres; San Galo hacía que las gallinas pusieran más huevos. El Cristianismo se convirtió en una “poción mágica” para resolver problemas terrenales, en lugar de una relación personal con Jesucristo.
Algunos nombres clave que usted debe conocer incluyen:
Carlos Martel (el Martillo)
Carlos Martel (el Martillo) gobernó de 688 a 741. Carlos derrotó a los musulmanes en la Batalla de Tours en 732, deteniendo su avance en Europa.[1] Promovió la evangelización de las tribus que habitaban al este del río Rin (actual Alemania).
Pipino III
Pipino III gobernó como rey de los francos de 741 a 768. En el año 756, Pipino otorgó la mayor parte de Italia central al Papa Esteban. La “Donación de Pipino” (junto con una falsa “Donación de Constantino”) se convirtió en la base del poder político de la Iglesia Católica Romana a finales de la Edad Media.
Carlomagno
El hijo de Pipino, Carlomagno,[2] fue coronado “Emperador de los Romanos” por el Papa León III en el día de Navidad del año 800. Lo más notable acerca de este evento es que para entonces el Papa tenía suficiente poder para coronar a un gobernante político sobre el Imperio Romano. La relación entre iglesia y estado no había sido tan cercana desde los días de Constantino.
Esta alianza entre León III y Carlomagno unificó el Imperio Romano de Occidente por primera vez desde la caída de Roma. Carlomagno fue conocido como el Sacro Emperador Romano, un emperador que se vio a sí mismo como el guardián de la iglesia. León III era el Papa, un obispo que se vio a sí mismo como la máxima autoridad del imperio.
Durante los primeros años de su reinado, Carlomagno conquistó nuevos territorios y forzó a todos sus habitantes a convertirse al Cristianismo. Eventualmente, llegó a controlar más territorios que cualquier gobernante después de la caída del Imperio Romano. Fue visto por muchos como un “nuevo Constantino” que restauraría la gloria de un imperio cristiano.
Carlomagno creía que el estado era responsable de velar por el cuerpo y la iglesia era responsable de velar por el alma. En lugar de la visión de Agustín de “Dos Ciudades” (la Ciudad del Hombre y la Ciudad de Dios), Carlomagno propuso un Reino de Dios con “dos brazos.” El brazo espiritual era controlado por el papa; el brazo temporal era controlado por el emperador.
Sin embargo, en la práctica, Carlomagno a menudo tenía más poder sobre la iglesia que el papa. Él nombraba y removía obispos; ordenaba cambios en la liturgia; establecía reglas para los monasterios; incluso designó a uno de sus diáconos para publicar sermones que serían usados en todo el reino. Al igual que su predecesor, Constantino, Carlomagno nos muestra tanto las ventajas políticas como los peligros espirituales de una estrecha relación entre iglesia y estado.
Otón I
Otón I gobernó de 962 a 973. Después de la muerte de Carlomagno, sus sucesores no pudieron mantener el imperio que él había creado. Sin embargo, el ideal de un Imperio Romano unificado, apoyado por el emperador y la iglesia, seguía atrayendo a papas y líderes políticos. En el año 962, un gobernante germano, Otón I, restableció el Sacro Imperio Romano, basado en el modelo de Carlomagno.
Desde el punto de vista humano, parecía que la iglesia medieval era exitosa. La iglesia de Roma ganó poder político y estatus social. Sin embargo, este éxito tuvo un alto costo espiritual. Durante varios siglos hubo conflictos recurrentes entre emperadores y papas por el poder político. La prosperidad financiera y el poder político llegaron a ser más importantes que el evangelio.
Durante estos siglos, los papas trataron de controlar la elección de los emperadores, y los emperadores trataron de controlar la elección de los papas. Marozia, una mujer de la nobleza italiana, controló la elección de papas durante sesenta años. Asesinó a un papa, fue la madre de otro, y fue la amante de un tercer papa. Cuando su nieto fue nombrado Papa Juan XII, hizo un brindis en honor del diablo para celebrar. El poder político había corrompido la vida espiritual de la iglesia. El “matrimonio” entre iglesia y estado fue un matrimonio forzado que perjudicó la causa del evangelio.
► Comente la relación entre el imperio y la iglesia bajo el reinado de Carlomagno. ¿Cuál es una lección específica que podemos aprender de este periodo de la historia de la iglesia?
[1] El ascenso del Islam se va a estudiar en la Lección 7.
[2] Su nombre era “Carlos Augusto.” En reconocimiento de su poder y de la expansión del territorio romano, llegó a ser conocido como “Carlomagno” (que en latín significa “Carlos el Grande”).
El Cisma de Oriente-Occidente
[1]En el año 1054, el Cardenal Humberto, representante del Papa León IX, entró a la Iglesia de la Santa Sabiduría en Constantinopla y puso una carta de excomulgación sobre el altar.[2] La excomulgación significaba que el papa católico romano ya no reconocía a los miembros de la Iglesia de Oriente como miembros de la verdadera iglesia. Este cisma entre el Catolicismo Romano en Occidente y la Iglesia Ortodoxa en Oriente fue la culminación de siglos de conflicto. Desde el Concilio de Calcedonia en el año 451, las iglesias de Oriente y Occidente se habían movido en direcciones opuestas.
El Concilio de Calcedonia reconoció al Obispo León de Roma como la máxima autoridad sobre la Iglesia Occidental y al Obispo de Constantinopla como “Obispo de Nueva Roma,” con la misma autoridad que León. A partir de ese momento, hubo dos sedes eclesiásticas reconocidas, la Iglesia Romana en el Imperio de Occidente y la Iglesia Griega en el Imperio de Oriente. En repetidas ocasiones se suscitaron conflictos entre ambas sedes de la iglesia.
El Conflicto por los Iconos
En la Iglesia de Oriente, muchos cristianos usaban “íconos” bidimensionales en la adoración. Juan de Damasco, el principal teólogo de la Iglesia de Oriente, insistió en que los adoradores no debían adorar los íconos. El propósito de los íconos era dar a los adoradores un recordatorio visual de que los santos del pasado se unen a nuestra adoración.[3]
Sin embargo, en la práctica, muchos cristianos comunes no hacían la distinción teológica que hizo Juan de Damasco. Ellos no distinguían entre el ícono y la realidad espiritual que éste debía representar. A causa del uso de los íconos, los musulmanes acusaron a los cristianos de Oriente de adorar ídolos.
En el año 726, el emperador León III del Imperio Oriental prohibió el uso de los íconos. Para León, esto era un asunto netamente político. Los íconos eran promovidos (y hechos) por monjes que se habían convertido en una amenaza para el poder político de León. Entonces surgió el conflicto entre los que apoyaban el uso de íconos y los “iconoclastas” (destructores de íconos), quienes seguían las órdenes del emperador de destruir los íconos.
En Occidente, el papa apoyaba el uso de símbolos visuales en la adoración. Eventualmente, el Segundo Concilio de Nicea (787) se reunió para discutir este asunto. Acordaron que los íconos eran aceptables siempre y cuando el ícono en sí mismo no fuera adorado. Decretaron que los íconos podían ser “reverenciados”, pero no adorados. La interferencia de la Iglesia de Occidente causó resentimiento entre muchos en la Iglesia de Oriente.
La Controversia Filioque
En el año 598, el Concilio de Toledo agregó la palabra latina filioque en el Credo Niceno. El credo original decía, “El Espíritu procede del Padre.” La versión revisada del credo decía, “El Espíritu procede del Padre y el Hijo.”
La Iglesia Católica Romana señaló que Juan 16:7 respaldaba este cambio. La Iglesia de Oriente reaccionó fuertemente, afirmando que dado que toda la iglesia (Oriente y Occidente) había aprobado el Credo Niceno en el Concilio de Calcedonia, éste no podía ser cambiado sin otro concilio de toda la iglesia.
Los teólogos de Occidente creían que al hablar del Espíritu como procedente del Padre “y el Hijo” enfatizaban la deidad del Hijo, protegiéndose contra el arrianismo. Los teólogos de Oriente creían que esta frase cambiaba la relación entre los miembros de la Trinidad. Occidente enfatizaba la unidad de la Deidad; Oriente hacía énfasis en las personas de la Trinidad. En el año 867, el Obispo Focio de Constantinopla condenó este cambio. La controversia filioque se convirtió en una de las principales razones que llevó a la separación definitiva entre las dos iglesias en 1054.
El Cisma de 1054
Los papas que dirigieron la iglesia durante el siglo X estaban lejos de los ideales de los primeros papas, León I y Gregorio el Grande. Los papas del siglo X fueron éticamente corruptos y moralmente decadentes. No obstante, una serie de emperadores del Sacro Imperio Romano empezó a buscar una reforma de la iglesia. En 1039, Enrique III fue coronado emperador. Él era un cristiano comprometido y estaba decidido a reformar la Iglesia Católica.
Enrique III trabajó para lograr la elección de un obispo alemán como papa para evitar las políticas locales que habían permitido que poderosas familias italianas controlaran el papado. En 1048, un monje alemán llamado Bruno fue elegido como el Papa León IX.[4] León compartía el deseo de reforma de Enrique. Juntos combatieron la decadencia moral de los obispos y frenaron la práctica de la simonía.[5] León IX luchó por liberar a la iglesia del control político. Con el fin de evitar que los sacerdotes heredaran sus cargos a sus hijos, prohibió que los sacerdotes contrajeran matrimonio.
León decidió que la manera de asegurar una reforma duradera era atribuirse poder sobre todos los cristianos, incluyendo los de Oriente. Le escribió al Obispo de Constantinopla argumentando que la “Donación de Constantino”[6] le otorgaba al papa autoridad sobre toda la iglesia en ambas regiones.
El Obispo de Constantinopla se negó a reconocer la autoridad de León. En respuesta, León envió a su amigo, el Cardenal Humberto, para negociar la paz. En lugar de encontrar una solución pacífica, Humberto excomulgó al patriarca de Oriente, Cerulario, declarándolo hereje. Por su parte, Cerulario condenó al Papa León IX y a la Iglesia Romana.
Esta división, conocida como el Cisma de 1054, nunca fue superada. Hubo al menos dos reuniones para tratar de reunificar las iglesias, en 1274 y 1439. En ambas ocasiones, las reuniones concluyeron sin un acuerdo.
En la actualidad, las diferencias entre la Iglesia Romana y la Iglesia Ortodoxa son geográficas, históricas y teológicas. Geográficamente, la Iglesia Ortodoxa Rusa, la Iglesia Ortodoxa Griega y trece iglesias más pequeñas componen la Iglesia de Oriente. Las iglesias ortodoxas son más fuertes en Europa del Este, el Medio Oriente y Rusia. Las diferencias históricas se remontan al Cisma de 1054. Teológicamente, las iglesias de Oriente reconocen únicamente los primeros siete concilios ecuménicos y rechazan la autoridad de concilios posteriores como el Concilio de Toledo, en el cual se agregó la cláusula filioque.
► El Cisma de 1054 fue influenciado por diferencias culturales (entre Oriente y Occidente), por diferencias teológicas (como la controversia filioque), y por conflictos personales (entre Cerulario y Humberto). ¿Cuáles lecciones podemos aprender de este cisma para evitar divisiones en la iglesia hoy en día?
Iglesia Católica Romana
Iglesia Ortodoxa de Oriente
Católica significa “universal.” Implica autoridad sobre todos los cristianos.
Ortodoxia significa “creencia correcta.” Implica fidelidad a las antiguas enseñanzas cristianas.
El Obispo de Roma (Papa) representa la autoridad de Cristo sobre toda la iglesia.
Un Patriarca supervisa cada rama de la Iglesia Ortodoxa. El Patriarca de Constantinopla es respetado por todas las ramas de la Ortodoxia, pero no tiene autoridad más allá de su propio patriarcado.
La autoridad viene de la Biblia, los concilios de la iglesia, la tradición y los obispos.
La autoridad viene de la Biblia, los primeros siete concilios de la iglesia, y los padres de la iglesia antigua.
Celibato del clero
Matrimonio del clero
Enseña el purgatorio y la Inmaculada Concepción de María.
Niega el purgatorio y la Inmaculada concepción de María.
Enseña la transubstanciación.
Enseña la transubstanciación.
Los eruditos de la iglesia ponen mucho énfasis en la doctrina y el orden eclesiástico.
Los eruditos de la iglesia ponen mucho énfasis en las prácticas de la adoración y en la devoción monástica.
[1] Para estudiar las diferencias históricas y teológicas entre el Catolicismo y la Ortodoxia, vea el capítulo 15 de libro de Bruce L. Shelley, Church History in Plain Language, 3rd ed. (Historia de la Iglesia en Lenguaje Sencillo) (USA: Thomas Nelson, 2008).
[2] Un documento o carta del papa se conoce con el nombre de Bula. Esta fue una Bula de Excomulgación.
[3] Los teólogos de Oriente señalaban Hebreos 12:1 como respaldo.
[4] Desde el siglo X, los papas han adoptado nombres distintos al ser elegidos.
[5] La simonía es la venta de cargos eclesiásticos. Se le llama “simonía” en referencia a Simón el Mago, quien trató de comprar el poder del Espíritu Santo en Hechos 8:18-19.
[6] Posteriormente se comprobó que este documento era una falsificación.
El Evangelio Llega a Rusia
[1]El mayor esfuerzo misionero de la Iglesia Ortodoxa tuvo lugar en Rusia. El Cristianismo Ortodoxo ha sido la religión nacional de Rusia desde el año 988, aunque los comunistas soviéticos destruyeron el 98% de las iglesias ortodoxas después de 1917. Como en el caso de Constantino y Carlomagno, la conversión de Rusia al Cristianismo se dio por medio de un poderoso líder político.
En el año 980, el príncipe Vladimir heredó la corona de Rus de Kiev. Al principio, siguió los pasos de su padre en la adoración pagana. Sin embargo, pronto envió emisarios para estudiar las grandes religiones – el Islam, el Judaísmo, el Catolicismo Romano y la Ortodoxia Oriental. Los emisarios quedaron profundamente impresionados por la belleza de la catedral de Constantinopla y por la elaborada liturgia ortodoxa. Después de observar un servicio ortodoxo, escribieron, “No sabíamos si estábamos en el cielo o en la tierra… Sólo sabemos que Dios habita en medio de estas personas, y su servicio es más hermoso que las ceremonias de otras naciones.”
En 988, la hermana del emperador bizantino fue dada en matrimonio a Vladimir, con la condición de que se convirtiera a la fe ortodoxa. Dado que ya se sentía atraído por la liturgia ortodoxa, Vladimir se convirtió. Trajo misioneros al país y promovió el Cristianismo como la religión oficial del país. Tal como vimos con la conversión de Clodoveo, la conversión de un gobernante pronto era seguida por bautismos en masa entre sus súbditos. Aunque su conversión fue una decisión política, al parecer Vladimir fue un cristiano genuino.
Durante siglos, la Iglesia Ortodoxa Rusa fue la única iglesia disponible para los rusos. Muchos miembros de la Iglesia Ortodoxa sabían poco de sus enseñanzas y prácticas. Las personas se hacían ortodoxas al ser bautizadas siendo bebés, o se unían a la iglesia por presiones políticas o sociales, sin una verdadera relación con Cristo. Muchos siguen las costumbres de la Ortodoxia, aunque nunca leen las Escrituras por sí mismos.
Hasta finales del siglo XIX, había poca presencia evangélica en Rusia. Todos los cristianos adoraban en iglesias ortodoxas. Sin embargo, incluso dentro de una estructura eclesiástica formal y a menudo vacía, Dios tenía un pueblo. Aunque los rituales de la Ortodoxia no proveen seguridad de salvación personal, había muchos cristianos sinceros en la Iglesia Ortodoxa Rusa. Durante la persecución de la iglesia efectuada por Josef Stalin, creyentes fieles dentro de la Iglesia Ortodoxa se mantuvieron leales a Cristo.
[1] Gran parte del contenido de este apartado fue suministrado por el Reverendo Richard Grout, experimentado misionero a Rusia.
Conclusión: La Historia de la Iglesia Nos Habla Hoy
Las luchas de la Alta Edad Media muestran algunas de las herramientas de Satanás en sus esfuerzos para desviar a la iglesia. El Papa Gregorio hizo mucho para servir a gente de su tiempo, pero enseñó doctrinas falsas como el purgatorio. Muchos monjes creían sinceramente que los ayunos extremos y las prácticas ascéticas les harían ganar el favor de Dios. A través de estas doctrinas falsas, Satanás desvió a la iglesia de la Edad Media del mensaje del Nuevo Testamento.
Hoy en día, debemos cuidarnos de los ataques de Satanás. No es probable que los evangélicos vuelvan a la doctrina del purgatorio. Sin embargo, muchos evangélicos son atraídos por falsas doctrinas relacionadas con los dones espirituales, el evangelio de la prosperidad, e ideas sobre los últimos días que carecen de fundamento bíblico. La historia de la iglesia en la Edad Media muestra el peligro de la falsa doctrina.
Las luchas entre las iglesias de Oriente y Occidente también muestran la tendencia a la división. Aunque debemos separarnos de quienes enseñan doctrinas heréticas, las divisiones entre las iglesias de Oriente y Occidente no fueron motivadas por un compromiso con la verdad, sino por conflictos personales, agendas políticas y luchas de poder. No debemos permitir que los conflictos personales dividan la iglesia de Jesucristo. ¡El Reino de Dios es más grande que mi agenda personal!
Lección 6 Eventos Clave en la Historia de la Iglesia
Fecha (d.C.)
Evento
590
Gregorio es elegido Obispo de Roma.
Siglo VII
Ascenso del Islam.
787
El Segundo Concilio de Nicea establece que los íconos pueden ser “reverenciados,” pero no “adorados.”
800
El papa corona a Carlomagno como Emperador.
857
Focio, Obispo de Constantinopla, choca con el Papa por la adición de la frase “y el Hijo” al Credo Niceno.
962
Otón es Coronado Sacro Emperador Romano.
1054
Cisma entre las Iglesias de Oriente y Occidente.
Figuras Clave en la Historia de la Iglesia
Agustín de Canterbury (murió entre los años 604 y 609). Misionero a Inglaterra enviado por el Papa Gregorio el Grande. Convirtió al Rey Etelberto de Kent y llegó a ser el primer Arzobispo de Canterbury.
Carlomagno (ca.742-814). Fue el primer “Sacro Emperador Romano”; promovió la educación, la reforma eclesiástica y la unidad en el Imperio Romano.
Gregorio el Grande (ca.540-604).Expandió el poder del Papa. Envió el primer contingente misionero a Inglaterra bajo Agustín de Canterbury.
León el Grande (murió en el año 461).Obispo de Roma de 440 a 461. Su Tomus, carta dogmática escrita en449, afirmaba la Cristología ortodoxa y fue ratificada por el Concilio de Calcedonia en 451.
Asignación
1. Haga el examen correspondiente a esta lección. El examen incluye fechas de los “Eventos Clave en la Historia de la Iglesia” (590-1024).
2. Prepare un resumen biográfico de uno de los siguientes líderes: Carlomagno, Juan de Damasco o Beda. El resumen debe incluir cuatro partes:
Biografía: ¿Cuándo vivió? ¿Dónde vivió? ¿Cuándo y dónde murió?
Eventos: ¿Cuáles son los eventos más importantes de su vida?
Influencia: ¿Cuál ha sido su influencia en la iglesia cristiana?
Aplicación: ¿Cuál lección para la iglesia actual encontramos en la vida de este líder?
Tiene dos opciones para presentar este resumen:
Entregue un documento de dos páginas a su líder de grupo.
Haga una presentación oral de 3-5 minutos ante su grupo.
Preguntas de Examen – Lección 6
1. Para el propósito de este curso, la Edad Media se refiere al período que abarca de _______ (ascenso de Gregorio el Grande) a ___________ (fecha de las Noventa y Cinco Tesis de Lutero).
2. El primer Obispo de Roma que se atribuyó autoridad sobre toda la Cristiandad fue ________________.
3. Gregorio el Grande envió misioneros para evangelizar Inglaterra. ________________ se convirtió en el primer Obispo de Canterbury.
4. Según la doctrina de ____________________________, los elementos de la Cena del Señor se transforman en el cuerpo y la sangre de Cristo.
5. La Regla que guió el crecimiento del monasticismo en la Edad Media fue escrita por __________________________.
6. _____________ fue coronado “Sacro Emperador Romano” la Navidad del año 800. Esto unificó el Imperio Romano de Occidente por primera vez desde la caída de Roma.
7. Los ________________________ (destructores de íconos) rechazaron el uso de íconos en la adoración.
8. En ______________ (año), las Iglesias de Oriente y Occidente se separaron de forma definitiva.
9. La palabra latina ______________________ significa “y el Hijo.” Esta fue una de las causas principales del conflicto entre las iglesias de Oriente y Occidente.
10. Mencione a cuál ala de la iglesia (Romana u Ortodoxa) corresponde cada una de las siguientes características:
__________________Enseña el Purgatorio
__________________Permite el matrimonio del clero
__________________Es dirigida por el Papa
__________________Es guiada por un Patriarca
11. Después de la conversión de ______________, la Iglesia Ortodoxa de Oriente se convirtió en la iglesia oficial de Rusia.
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