En la Lección 3 estudiamos la respuesta de la iglesia a las herejías. Por medio del establecimiento del canon, la designación de oficiales eclesiásticos y la confirmación de los credos, la iglesia definió la ortodoxia a la luz de la enseñanza bíblica. En las Lecciones 4 y 5 vamos a estudiar el continuo desarrollo de los credos a través de una serie de concilios que abordaron nuevas preguntas que surgieron. La mayoría de estas preguntas estaban relacionadas con la naturaleza de Jesucristo. Algunas de estas preguntas eran:
“¿Cuál es la relación entre el Padre y el Hijo?”
“¿Tenía Jesús dos voluntades – una voluntad divina y una voluntad humana?”
“¿Era Jesús plenamente humano?”
Aunque estas preguntas podrían parecer mera teoría, apuntan al corazón del evangelio. Como veremos más adelante, la identidad de Jesús estaba directamente relacionada con lo que Él hizo. Su obra expiatoria estaba basada en su identidad como pleno Dios y pleno ser humano. Estos temas fueron resueltos en los credos escritos por una serie de concilios ecuménicos.
Fecha (d.C.)
Evento
313
Edicto de Milán
325
Concilio de Nicea
367
Carta Pascual de Atanasio
397
El Concilio de Cartago confirma el canon del NT
410
Caída de Roma
La Conversión de Constantino
En el siglo III, la estabilidad del Imperio Romano se vio seriamente debilitada. Treinta emperadores ascendieron y cayeron durante este siglo. A menudo las familias de los emperadores eran asesinadas por rivales al trono.
El estandarte de Constantino: Las letras griegas "Xi” y “Ro," primeras dos letras del nombre “Cristo” en griego.
En el año 284 Diocleciano ascendió al poder y trajo nueva estabilidad al Imperio. Gobernó durante veinte años y restauró el poder de Roma. Sin embargo, en los últimos años de su reinado, Diocleciano decretó una persecución despiadada contra los cristianos. No se sabe con certeza la causa de este cambio en su trato hacia los cristianos, aunque algunos historiadores piensan que estaba celoso porque los cristianos eran más leales a Cristo que al César. Le inquietaba especialmente el que los soldados cristianos juraran máxima lealtad a Jesús.
Diocleciano y uno de sus generales, Galerio, ejecutaron a miles de cristianos por su fe. Expulsaron a todos los cristianos del ejército romano. Destruyeron iglesias y quemaron copias de las Escrituras.
Galerio sucedió a Diocleciano como emperador y continuó la persecución durante su reinado. No obstante, en su lecho de muerte, Galerio reconoció que su persecución había fracasado; la mayoría de los cristianos había permanecido fiel en medio de la persecución. Uno de los últimos decretos de Galerio permitió a los cristianos adorar libremente.
Después de la muerte de Galerio, dos generales, Constantino y Majencio, pelearon por el control del Imperio. En el año 312, el ejército de Constantino enfrentó a Majencio en Roma. El día anterior a la batalla, Constantino tuvo una visión de una cruz y, según una leyenda, escuchó las palabras, “Por este signo vencerás.” El día siguiente, el ejército de Constantino derrotó a Majencio y entró a Roma con el símbolo de la cruz en su estandarte.
Un año después, Constantino promulgó el Edicto de Milán, que permitió “a los cristianos como a todos los demás, facultad de seguir libremente la religión que cada cual quiera, de tal modo que toda clase de divinidad que habite la morada celeste nos sea propicia.” La conversión de Constantino y su Edicto de Milán en 313 son puntos de inflexión importantes en la historia de la iglesia.
El autor del primer registro escrito de historia de la iglesia fue Eusebio. Eusebio fue obispo de Cesarea, y a menudo se le llama el “Padre de la Historia de la Iglesia.” Eusebio vivió durante el reinado de Constantino y creía que Dios estaba usando a Constantino para traer una “nueva era de salvación” al mundo. Escribió sobre el gozo de los cristianos al escuchar el Edicto de Constantino: “Los hombres quedaron libres de la opresión del tirano… Pero especialmente nosotros, los que habíamos esperado en Cristo, teníamos una dicha inenarrable.”
En el año 325, Constantino convocó a 300 obispos en Nicea para abordar temas de doctrina cristiana ortodoxa. Imagínese el cambio – algunos de los obispos que asistieron a esta reunión organizada por el emperador habían sido perseguidos por el emperador anterior tan sólo quince años antes. Uno de los obispos había perdido un ojo a causa de la tortura. Otro había perdido el uso de sus manos. Ahora estos obispos estaban en una posición de poder.
Poco antes de su muerte en 337, Constantino fue bautizado. Después de su bautismo, no quiso volver a usar su traje púrpura imperial y vistió su toga bautismal blanca hasta su muerte.
Constantino otorgó favores especiales a los líderes de la iglesia y se convirtió en una autoridad para la resolución de disputas en la iglesia. “El Cristianismo se convirtió en un medio para acercarse a Dios y un medio para unir el imperio.”[1] Durante los siguientes 1,200 años, la iglesia y el estado permanecieron íntimamente relacionados.
Las acciones de Constantino trajeron a la vez oportunidades y peligros. Por una parte, el Edicto de Milán puso fin a la persecución. La iglesia podía expandirse sin oposición. Había oficiales de gobierno que profesaban el Cristianismo. La “cristianización de Roma” estaba completa.
No obstante, existe la otra cara de esta moneda. Aun antes del edicto de Constantino, dos tercios de los ciudadanos de Roma eran cristianos. Aun bajo persecución, la iglesia creció porque los cristianos no dejaban de testificar a sus vecinos. Después de la conversión de Constantino, la pasión por el evangelismo fue a menudo reemplazada por la búsqueda de posición y autoridad.
El obispo de Roma (que pronto sería llamado “papa”) obtuvo creciente poder. La estructura de la iglesia pronto llegó a asemejarse a la burocracia de Roma. En palabras de Peter Heather, “la romanización del Cristianismo” había empezado.
En algunas partes del mundo, la asociación entre el Cristianismo y el Imperio Romano dificultó el evangelismo. En Persia, por ejemplo, el Cristianismo llegó a ser conocido como la religión de los enemigos políticos. En ese entonces, al igual que ahora, la relación cercana entre el Cristianismo y el poder político era peligrosa.
Entre los años 300 y 400 las iglesias crecieron rápidamente y los cristianos ganaron estatus social y riqueza. Grandes edificios (llamados “basicalas”) reemplazaron la comunión íntima de las iglesias que se reunían en los hogares. La adoración informal de la iglesia primitiva fue reemplazada por liturgias formales que imitaban la grandeza de la corte romana.
Lamentablemente, la prosperidad social y económica no siempre es evidencia de prosperidad espiritual. Después de que el emperador dio su apoyo al Cristianismo, algunas personas se unieron a la iglesia para mejorar sus posibilidades de alcanzar el éxito político. Otras se unieron en busca de estatus social. En el año 380, el emperador Teodosio exigió a todos los ciudadanos romanos profesar el Cristianismo. El testimonio cristiano se convirtió en una declaración política.
Los años que siguieron al Edicto de Milán trajeron muchos desafíos para los cristianos. En los primeros días de la iglesia, el martirio había sido la mayor prueba para los creyentes. En el siglo IV, los dos mayores peligros para los cristianos eran la falsa enseñanza y el “Cristianismo social” que no tenía una convicción profunda y verdadera.
…Desde Entonces Hasta Ahora…
Cuando la iglesia y el estado están estrechamente interrelacionados, los cristianos encuentran tanto oportunidades como peligros. Los cristianos obtienen oportunidades para influenciar la sociedad por la causa de Cristo, pero enfrentan la tentación de comprometer el mensaje de la iglesia con el fin de mantener la aprobación de personas en posiciones de poder.
► Imagine que los líderes de las iglesias de hogar en China que estuvieron en prisión en 1995 fueran convocados en 2020 para aconsejar al Presidente de China. ¿Cuáles oportunidades y peligros encontraría la iglesia? ¿Cómo pueden los cristianos permanecer fieles en tiempos de popularidad, así como lo han hecho en tiempos de persecución?
► Comente la relación entre el Cristianismo y el gobierno de su nación. ¿Tiene Ud. oportunidades para influenciar su nación para Cristo? ¿Cuáles peligros encuentra en la relación entre iglesia y estado?
[1] Mark A. Noll, Turning Points: Decisive Moments in the History of Christianity (Puntos de Inflexión: Momentos Decisivos en la Historia del Cristianismo) (MI: Baker Books, 2012), 43.
[2]En el siglo IV, “El Cristianismo pasó de las catacumbas a los palacios. Empezó el siglo IV como una minoría perseguida; finalizó este siglo como la religión oficial del imperio.” Bruce L. Shelley
En los primeros siglos de la iglesia, hubo dificultad para definir la naturaleza de Cristo. La encarnación es difícil de explicar. ¿Cómo podía Jesús ser plenamente divino y plenamente humano a la vez?
Algunas personas enfatizaban la unidad de la Deidad. Esto llevó a la herejía conocida como modalismo. Según los modalistas, Dios apareció en tres modos diferentes a través de la historia. Los modalistas querían defender la divinidad de Jesús, pero negaron su plena humanidad.
Otras personas enfatizaban la distinción entre el Padre y el Hijo. El mayor conflicto que experimentó la iglesia en el siglo IV fue iniciado por Arrio, anciano de la iglesia de Alejandría, Egipto. Al igual que muchos de sus contemporáneos egipcios, Arrio trataba de combinar las ideas filosóficas griegas con la teología cristiana. Como los griegos, Arrio creía que Dios no experimentaba emociones. Decía que si Jesús era plenamente divino, significaba que Dios sintió dolor y experimentó sufrimiento en la persona de Jesucristo. Puesto que Arrio insistía en que Dios no experimentaba emociones, tuvo que separar a Dios del sufrimiento de Jesús. La solución de Arrio fue enseñar que Jesús no era el Dios eterno. Más bien, Arrio enseñaba que Jesús era el primero de los seres creados por Dios.
Arrio dijo que “el Hijo tiene un comienzo, pero… Dios no tiene comienzo.”[1] Desde esta perspectiva, Jesús era más que un ser humano, pero menos que Dios. Arrio resumió su doctrina en una canción:
“El Dios no creado ha hecho al Hijo
El principio de las cosas creadas…
El Hijo no es igual al Padre,
Ni comparte la misma substancia.”
Arrio creó gran confusión en la iglesia. En respuesta, el emperador Constantino convocó a 300 obispos para reunirse en Nicea (un pueblo en lo que hoy es Turquía) y debatir la doctrina de Arrio. En Nicea, los obispos determinaron que el arrianismo era falso. Los obispos acordaron que:
Jesús se hizo humano por nosotros y por nuestra salvación.
Muchos laicos no entendían los debates formales en Nicea. Sin embargo, un talentoso músico y obispo fiel, Ambrosio de Milán, resumió la doctrina ortodoxa de la deidad de Cristo en himnos que los cristianos laicos podían cantar y entender. Un himno que aún se canta en las semanas previas a la Navidad enseña sobre la deidad de Cristo.
“Ven, Redentor de los pueblos,
muéstranos que naciste de una Virgen.
Que en todos los tiempos te admiren,
como conviene al parto que nos trae a Dios.
Engendrado no por voluntad humanasino del Espíritu,
Tú sigues siendoel Verbo de Dios en carne manifiesto,
el fruto al hombre prometido”
…Desde Entonces Hasta Ahora…
La herejía de Arrio es enseñada hoy en día por Mormones y Testigos de Jehová, quienes usan Colosenses 1:15 y Hebreos 1:5-6 para tratar de probar que Dios creó a Jesús. Si Dios creó a Jesús, entonces Jesús no es verdaderamente Dios. Sin embargo, las Escrituras muestran claramente que Jesús es divino.
Colosenses y Hebreos usan un término judío para expresar que Jesús existía antes de que el hombre fuera creado. Estos pasajes no implican que Jesús es un ser creado, sino que testifican de su pre-existencia. Jesús es en verdad “Dios de Dios.”[4]
[1] Citado en Bruce L. Shelley, Church History in Plain Language (Historia de la Iglesia en Lenguaje Sencillo), 3era ed. (USA: Thomas Nelson, 2008), 100.
[2] La frase “una substancia” era importante. En griego la palabra era homoousios (la misma substancia). Algunos arrianos proponían la palabra homoiousios (substancia similar o semejante). Esto sugería que Cristo era como el Padre, pero no de la misma substancia del Padre. Negaba la plena deidad de Jesús. Por esta razón, la palabra homoiousios fue rechazada en Nicea.
[3] Significa que Jesús no fue creado, sino que es el Hijo de Dios desde la eternidad. Jesús no es parte de la creación; es eterno.
C.S. Lewis explicó la diferencia entre “engendrado” y “hecho.”
Engendrar es ser el padre de; crear es hacer. Y la diferencia es ésta. Cuando tú engendras, engendras algo de la misma clase que tú. Un hombre engendra bebés humanos, un castor engendra castorcitos y un pájaro engendra huevos que se transforman en pajaritos.
Pero cuando haces, haces algo diferente de ti mismo. Un pájaro hace un nido, un castor construye un dique, un hombre fabrica un aparato de radio, o puede hacer algo más parecido a sí mismo que una radio, digamos una estatua. Si es un tallador lo suficientemente hábil, puede hacer una estatua realmente muy parecida a un hombre. Pero, por supuesto, no es un hombre de verdad; solo se le parece. No puede respirar o pensar. No está viva. (Tomado de Mero Cristianismo).
Lo que Dios engendra es Dios; así como lo que el ser humano engendra es humano. Lo que Dios crea no es Dios; así como lo que el hombre crea no es humano.
[4] Para más información sobre este tema, vea las lecciones sobre Mormones y Testigos de Jehová en el curso de Shepherd’s Global Classroom “Sectas y Religiones.”
[5]Gloria sea al Padre, y al Hijo, y al Santo Espíritu; Como era en el principio, es hoy y será siempre, eternamente. Amén. “Gloria Patri,” Himno que respondía a la herejía arriana; aún se canta en las iglesias hoy.
Grandes Cristianos que Usted Debe Conocer: Ambrosio, Defensor de la Ortodoxia (339-397)
Ambrosio creció en una familia cristiana, pero nunca tuvo la intención de ser pastor. Fue gobernador de una de las provincias de Italia hasta que fue elegido obispo tras la muerte repentina del obispo de Milán. Ambrosio no quería convertirse en Obispo, pero sirvió fielmente por más de veinte años.
Ya nos referimos a la defensa de la enseñanza ortodoxa por parte de Ambrosio, en oposición a la herejía arriana. Ambrosio también reintrodujo el canto congregacional en la iglesia. Gracias a la influencia de Ambrosio el canto de himnos es una parte importante de la adoración actual.
Otra área en la que Ambrosio defendió a la iglesia fue en la relación entre iglesia y estado. Después del Edicto de Milán de Constantino, los emperadores romanos trataron de hacer que la iglesia sirviera a los propósitos del Imperio. Ambrosio se negó a permitir que el estado ganara poder sobre la iglesia.
Cuando el emperador cristiano Teodosio masacró a 7,000 personas en la ciudad de Tesalónica en venganza por una revuelta, Ambrosio escribió una carta en la que prohibía al Emperador participar en la adoración hasta que se arrepintiera públicamente por sus acciones. Ambrosio no estaba dispuesto a comprometer la verdad de Dios a cambio de la popularidad política.
[1] Image: "S. Ambrosii Episcopi Effigies Ex Antiquis", retrieved from https://commons.wikimedia.org/wiki/File:S._Ambrosii_Episcopi_Effigies_Ex_Antiquis.jpg, public domain.
Atanasio Contra el Mundo
Uno de los presentes en el Concilio de Nicea fue Atanasio, asistente del obispo de Alejandría. Atanasio dedicó el resto de su vida a defender la enseñanza establecida en Nicea.
Una vez que el Concilio de Nicea hizo su declaración, Arrio y dos de sus obispos se negaron a firmar la afirmación de la deidad eterna de Jesús. En respuesta, el Concilio excluyó a estos tres hombres de la membresía de la iglesia.
Al cabo de dos años, Constantino decidió restaurar a Arrio a la membresía de la iglesia, a pesar de que éste seguía enseñando su herejía. Constantino estaba más preocupado por la unidad política que por la integridad doctrinal. Para entonces Atanasio era el obispo de Alejandría, y se negó a restaurar la membresía a Arrio. Como resultado, Constantino lo envió al exilio. El hereje fue restaurado a su posición y el defensor de la verdad fue enviado al exilio. Este evento ilustra los problemas que resultaron de la estrecha relación entre iglesia y estado.
Constantino murió en el año 337. Después de la muerte de Constantino, Atanasio regresó a Alejandría para dirigir la iglesia. Sin embargo, para entonces los seguidores de Arrio habían ganado poder en la iglesia. Los líderes de la iglesia que habían aceptado el arrianismo de nuevo desterraron a Atanasio. Por el resto de su vida Atanasio defendió la verdadera fe cristiana contra los ataques de los líderes políticos y religiosos.
En el año 360, Juliano “el Apóstata” se convirtió en emperador, después de los reinados del hijo y el nieto de Constantino. Juliano rechazó el Cristianismo y revocó los privilegios que Constantino le había dado a la iglesia. Atanasio representó a la iglesia contra el poder de Juliano, por lo que Juliano también lo envió al exilio.
Atanasio fue enviado al exilio cinco veces, por cuatro diferentes emperadores romanos. Sus enemigos trataron de matarlo al menos seis veces. Su vida se describe con la frase Athanasius contra mundum, “Atanasio contra el mundo.” Atanasio pasó un total de diecisiete años en el exilio por causa de su compromiso con la ortodoxia y su convicción de que la iglesia cristiana nunca debía convertirse en herramienta de un imperio político.
[1]Atanasio y el Canon Además de su defensa de la ortodoxia, Atanasio hizo otra gran contribución a la iglesia. Cada año, Atanasio escribía una Carta Pascual a las iglesias en su diócesis. Estas cartas trataban temas importantes para las iglesias. En el año 367, la carta de Atanasio mencionó los libros que debían ser considerados como parte del Nuevo Testamento. Esta lista de veintisiete libros eventualmente fue adoptada por toda la iglesia Cristiana, formando el canon de nuestro Nuevo Testamento. Esto es importante porque confirmó los libros que son autoritativos para la vida y la doctrina cristianas.
[2]Atanasio y la Encarnación Atanasio escribió el famoso tratado Sobre la Encarnación, en el cual explicaba por qué la plena deidad y la plena humanidad de Jesús son tan importantes para la fe cristiana. Sólo alguien que fuera plenamente humano podría expiar el pecado humano; solo alguien que fuera plenamente divino tendría el poder para salvarnos. De este modo, Atanasio demostró que negar la plena deidad de Cristo era negar la realidad de la expiación. La batalla en Nicea no fue simplemente teórica; fue una batalla por el corazón de la fe cristiana. Tomado de Mark Galli y Ted Olsen, 131 Cristianos que Todos Deberían Conocer
Jerónimo y los Monjes del Desierto
Con el reconocimiento del Cristianismo por parte de Constantino, muchas personas se acercaron a la iglesia. Sin embargo, algunas de ellas mostraban poca evidencia de una verdadera conversión. Motivos políticos y sociales los inspiraron a adoptar el Cristianismo como su religión.
Muchos creyentes vieron los peligros de la relación entre la iglesia y el imperio. Huyeron a áreas remotas en el desierto y vivieron vidas solitarias, rechazando la comodidad material en una búsqueda de objetivos espirituales. Varios factores motivaron a los monjes del desierto:
Algunos monjes se escondieron en el desierto para evitar las tentaciones. Pensaban que podían ser más espirituales si evitaban las tentaciones de la sociedad.
Otros buscaban expresar la fe de los mártires. Cuando el martirio dejó de ser una amenaza latente, renunciaron a las comodidades de la vida para expresar su devoción.
Otros monjes fueron llamados a una vida de oración; se retiraron al desierto para dedicarse a la intercesión por la iglesia y la sociedad.
Los monjes del desierto tuvieron una gran influencia en el Obispo Atanasio. Después de que Atanasio escribió una biografía de Antonio, muchos cristianos se unieron a este movimiento. Algunos monjes continuaron buscando el aislamiento, mientras que otros se unieron en comunidades llamadas monasterios. [Las mujeres, llamadas “monjas” (de un término del latín que significa “lugar de reunión”), formaron conventos.]
Tal como sucedió con el edicto de Constantino, el crecimiento del movimiento monástico tuvo efectos tanto positivos como negativos. En el aspecto positivo, los monjes promovieron un avivamiento en la iglesia. Durante el tiempo de Atanasio, los monjes del desierto mantuvieron a la iglesia fiel a la ortodoxia contra las presiones del emperador. Posteriormente, durante la Edad Media, los monjes preservaron las Escrituras y la alfabetización.
Jerónimo fue un monje nacido en Italia alrededor del año 345, que tuvo un gran impacto en la historia de la iglesia. Jerónimo se trasladó a Belén en 387 y dedicó su vida a traducir la Biblia del hebreo y el griego al latín, el idioma común en su época. Su traducción fue llamada la “Vulgata” (término latino traducido como “común”). Esta se convirtió en la traducción estándar de la Biblia durante cientos de años.
Desafortunadamente, los monasterios también revelaron problemas en la iglesia. Así como los sacrificios del Antiguo Testamento se convirtieron en rituales vacíos, las reglas del monasticismo llegaron a reemplazar la verdadera religión del corazón. En la Edad Media, las prácticas monásticas como los ayunos extremos, la flagelación del cuerpo para purificarse del deseo sexual, y el celibato obligatorio, entre otras prácticas, causaron daño a la iglesia. Jerónimo enseñó que la madre de Jesús permaneció virgen a lo largo de toda su vida. Esta enseñanza se convirtió en la doctrina oficial de la Iglesia Católica Romana y llevó a enseñanzas sobre el sexo sin fundamento bíblico, así como a una política que prohibió al clero casarse, política que no encuentra respaldo en las Escrituras.
El Evangelio Llega a Irlanda
Contrario a la creencia popular, el “San Patricio Católico Irlandés” no era católico romano; tampoco era irlandés; y jamás fue canonizado como santo.
Patricio nació alrededor del año 390 en una familia cristiana de la provincia romana de Britania. Siendo un adolescente, fue capturado y llevado como esclavo a Irlanda. Más tarde Patricio escribió que estando en Irlanda, “el Señor me abrió la mente a ser consciente de mi falta de fe para… volver de todo corazón al Señor mi Dios.” A partir de ese momento, Patricio dedicó mucho tiempo a la oración ferviente y a buscar la dirección de Dios para su vida. En su obra autobiográfica Confesiones, escribió, “Me acostumbré a cuidar el hato cada día y me acostumbré a orar muchas veces al día… Más y más el amor de Dios y mi temor de Él y mi fe aumentaba.”
Al cabo de seis años, Patricio escapó y regresó a Britania. Allí, en una historia similar al llamado de Pablo a Macedonia, Patricio escuchó la voz de un hombre en Irlanda que lo llamaba, “Te rogamos que vengas y que camines de nuevo entre nosotros.” Patricio se convirtió en ministro, y alrededor del año 432 regresó como misionero al lugar donde antes había sido esclavo. La pasión de Patricio por el evangelismo llevó el evangelio a Irlanda y más allá.
En aquel tiempo, Irlanda era considerada el “fin de la tierra.” Se ubica más allá de las fronteras del Imperio Romano. La vasta mayoría de su población estaba compuesta por paganos que practicaban la magia, la hechicería, y los sacrificios humanos. Por la predicación de Patricio, algunos de los líderes druidas (sacerdotes paganos) se convirtieron. El hermano del rey también se convirtió, y se estableció una iglesia en su pueblo. Para el año 447, quince años después de la llegada de Patricio, la mayoría de Irlanda ya había escuchado el evangelio.
Patricio predicó por treinta años. Durante ese tiempo, plantó aproximadamente 200 iglesias y bautizó a 100,000 convertidos. Patricio promovió el verdadero discipulado, y no bautizaba a los nuevos convertidos hasta que mostraran perseverancia en la fe. Desarrolló un grupo de pastores para servir en las iglesias que plantó.
Quizás lo más importante para la expansión del evangelio fue que Patricio estableció una iglesia autóctona celta, no una extensión de la Iglesia de Roma. Después de la muerte de Patricio, misioneros salieron de Irlanda para llevar el evangelio a través de Europa central, hasta Islandia en el norte, y de vuelta a Britania, la tierra de donde había venido su primer misionero. En los años siguientes a la muerte de Patricio, los mayores esfuerzos misioneros fueron dirigidos por misioneros irlandeses, fruto del ministerio de Patricio.
Los “Grandes Capadocios”
Después de la muerte de Atanasio, tres líderes de Capadocia (actual Turquía) se convirtieron en los principales defensores del Credo de Nicea. A finales del siglo IV, Basilio (obispo de Cesarea), su hermano Gregorio (obispo de Nisa), y un amigo también llamado Gregorio (obispo de Nacianzo) escribieron obras que promovían la teología ortodoxa. Los “Grandes Capadocios” fueron los principales teólogos de la Iglesia de Oriente.
Basilio (ca.330-379) y su hermana Macrina fundaron conventos y monasterios. A diferencia de algunos de los monjes del desierto, prohibieron los ayunos extremos y la auto-flagelación. En lugar de retirarse a áreas desiertas, ellos construyeron monasterios en ciudades. Basilio creía que la comunidad de fe, más que la vida solitaria, era el modelo para los creyentes. Pensaba que muchos de los mandamientos de Jesús sólo pueden cumplirse dentro de una comunidad. Fue el primero en organizar un monasterio en torno a siete períodos de oración cada día. Este horario motivó a los monjes a orar juntos e inspiró el mutuo crecimiento espiritual.
Quizás lo más importante fue que Basilio enfatizó que los monjes y monjas debían amar a sus prójimos a través del servicio. Basilio construyó hospitales, hogares para leprosos, escuelas y albergues para viajeros en los terrenos del monasterio. Monjas y monjes cultivaban alimentos y fabricaban productos. Estos artículos se vendían y las ganancias se repartían a los pobres. Basilio creía que al servir a otros servimos a Cristo.
Los Capadocios se opusieron al arrianismo. En el año 370, Basilio entró en conflicto con el Emperador Valente, quien apoyaba el arrianismo. El emperador envió a la guardia imperial para amenazar a Basilio. Basilio respondió que la muerte no era una amenaza; estaba dispuesto a morir por Cristo. Como no tenía posesiones, el exilio o la prisión significaban poco para él. Basilio compartía el testimonio de Pablo, “Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.”[1]
Los primeros cristianos enfrentaron dos herejías en relación con la naturaleza de Cristo. El arrianismo negaba la deidad de Jesús; el apolinarianismo negaba su plena humanidad. Apolinar, obispo de Laodicea, enseñaba que Jesús tenía un cuerpo humano, pero no un alma humana. Según Apolinar, la naturaleza divina de Jesús “consumió su humanidad.” Los Capadocios respondieron, “¡La Deidad unida sólo a la carne no es humana en verdad!”[2] Para que la victoria de Jesús sobre la tentación pueda ser un modelo para nosotros, Jesús debe ser plenamente humano.
En respuesta a Apolinar, Teodosio, emperador del Imperio de Oriente, convocó a un concilio de la iglesia en el año 381. Aproximadamente 150 obispos se reunieron en Constantinopla y reafirmaron el Concilio de Nicea. Aclararon la relación entre las naturalezas divina y humana de Jesús.
El Concilio de Constantinopla aprobó una versión ampliada de la declaración de fe aprobada en Nicea. Esta declaración se conoce como el Credo Niceno. Este credo aún se recita en muchas iglesias hoy en día. La sección que se refiere a la deidad de Cristo afirma:
“Creemos en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos; Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo,y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre...”
Además de enseñar sobre la naturaleza de Jesús, los Capadocios escribieron acerca del Espíritu Santo y su ministerio. El Concilio de Constantinopla agregó al Credo Niceno una declaración de que el Espíritu Santo es una persona divina, al igual que Jesús.
Para el siglo IV, muchos cristianos habían rechazado la idea de que fuera posible cumplir el mandato de Jesús, “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.”[3] Uno de los Capadocios, Gregorio de Nisa, insistió en que si Jesús dio este mandato, su cumplimiento es posible para todos los creyentes. Reconoció que “ser perfecto” no significa que ya no haya posibilidad de mayor crecimiento. Por el contrario, decía, la perfección es “un constante crecimiento en el bien.”[4] Pablo se regocijaba porque “somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen.”[5]
Gregorio utilizó este lenguaje para mostrar que “ser perfecto” es crecer diariamente en la imagen de Jesucristo. A través de sus escritos sobre el Espíritu Santo y la búsqueda de una vida santa, Gregorio influenció el concepto de santidad de Juan Wesley. Sus escritos ayudaron a Wesley a ver el propósito de Dios para su pueblo.[6]
► Comente la definición de perfección de Gregorio de Nisa. ¿Es posible tener un corazón perfecto que crece continuamente en la imagen de Jesucristo? ¿Predica usted esto al pueblo al que ministra? ¿Anhela su congregación esta perfección?
[6] Para estudiar la doctrina de santidad, puede consultar el curso de Shepherds Global Classroom, “Un Estudio Bíblico de la Santidad.”
[7]Gregorio de Nisa sobre un corazón no dividido: “La paz se define como armonía entre aquellos que están divididos. Cuando ponemos fin a la guerra civil dentro de nuestra naturaleza, estamos en paz.”
Grandes Cristianos que Usted Debe Conocer: Juan Crisóstomo, el “Boca de Oro” (347-407)
“Juan de Antioquía” sirvió como pastor en Antioquía, Siria, y más tarde como obispo de Constantinopla. Por sus habilidades como orador, llegó a ser conocido como Juan “Crisóstomo” – “el Boca de Oro.” Crisóstomo es importante para nosotros no por haber sido un gran orador, sino por el contenido de su mensaje.
En primer lugar, Crisóstomo se enfocó en la intención original del texto bíblico. Predicó en una época en la que muchos predicadores seguían el método de Orígenes, de interpretar la Biblia alegóricamente para encontrar significados ocultos en las Escrituras. No obstante, Juan Crisóstomo buscó el “sentido llano” del texto. Insistió en que Dios, quien inspiró la Biblia, hizo su mensaje claro para los lectores ordinarios. A menudo predicaba series de sermones que exponían libros completos de la Biblia. Esto le permitió concentrarse en los grandes temas de las Sagradas Escrituras.
En segundo lugar, Crisóstomo predicó sobre la importancia de vivir vidas santas. En un tiempo cuando muchos sacerdotes no casados vivían con “hermanas espirituales,” Crisóstomo exigió que abandonaran sus relaciones pecaminosas. También confrontó a los líderes políticos. Cuando la emperatriz dio un costoso regalo a la iglesia con el fin de sobornar a Crisóstomo para que dejara de predicar contra su estilo de vida pecaminoso, Juan se negó a cambiar su mensaje.
Crisóstomo exigió este mismo nivel de vida santa de los miembros ordinarios de la iglesia. En un sermón que predicó antes de servir la comunión, Crisóstomo advirtió que cualquiera que desobedeciera Mateo 5:23-24 debía abstenerse de participar de la comunión. “Porque así como es inconcebible que el fornicador y el blasfemo puedan participar de la sagrada Mesa, es también imposible que quien tiene un enemigo, y alberga malicia, pueda disfrutar de la santa Comunión… ¡Ninguno que tenga un enemigo puede recibir el Cuerpo del Señor! ¡Reconcíliate primero, y entonces acércate!… En tu corazón no debe haber enojo contra un hermano.” Crisóstomo predicó que debemos ser santos en nuestras acciones externas y en nuestras actitudes internas.
► ¿De qué manera la predicación y el ministerio de Crisóstomo proveen un modelo para el ministerio hoy en día?
[1] Image: "St. John Chrysostom" by P.S. Duval lith., retrieved from the Library of Congress Prints and Photographs Division http://hdl.loc.gov/loc.pnp/pga.13841, "No known restrictions on publication."
Conclusión: La Historia de la Iglesia Nos Habla Hoy
La lista de nombres estudiados en esta lección es como un “Salón de la Fama” de la historia de la iglesia. Leer acerca de héroes como Ambrosio y Atanasio, que defendieron la verdad ante la presión política, de misioneros como Patricio, que llevó el evangelio a nuevos mundos, y de hombres devotos como Basilio de Cesarea y Gregorio de Nisa, que procuraron vivir vidas santas, es leer de algunos de los grandes nombres de la iglesia.
Sin embargo, debemos entender que aparte del llamado de Dios en sus vidas y su obediencia a Dios, éstos eran hombres ordinarios que habrían vivido y muerto en oscuridad. Dios no está buscando personas extraordinarias; él está buscando personas ordinarias que se entreguen por completo a él.
Cuando leemos las Escrituras, vemos que Dios usó a pescadores como Pedro, a incrédulos como Tomás, a pastores como David, y a cobradores de impuestos como Mateo para cumplir sus propósitos. Cuando estudiamos la historia de la iglesia, vemos que Dios ha usado a personas ordinarias para manifestar su gloria. Concluyo esta lección recordándole que Dios sigue buscando personas ordinarias que se entreguen por completo a él. Dios sigue usando personas ordinarias para llevar a cabo su extraordinario plan.
Lección 4 Eventos Clave en la Historia de la Iglesia
Fecha (d.C.)
Evento
313
El Edicto de Milán es promulgado por Constantino.
325
Concilio de Nicea.
367
La “Carta Pascual” de Atanasio enumera los veintisiete libros del Nuevo Testamento.
397
Confirmación del canon del Nuevo Testamento por el Concilio de Cartago.
410
Caída de Roma en manos de los visigodos.
Figuras Clave en la Historia de la Iglesia
Ambrosio (ca.339-397). Obispo de Milán. Su predicación fue decisiva en la conversión de Agustín de Hipona.
Atanasio (ca.296-373). Obispo de Alejandría que defendió la ortodoxia contra la herejía del arrianismo; su “Carta Pascual” fue la primera lista completa de los libros canónicos del Antiguo y el Nuevo Testamentos.
Agustín de Hipona (354-430). Obispo de Hipona. Uno de los teólogos más importantes de la iglesia cristiana. Enfatizó las doctrinas del pecado original, la predestinación y la salvación por gracia por medio de la fe.
Juan Crisóstomo (ca.347-407). Obispo de Constantinopla. Famoso por su elocuente predicación, fue conocido con el sobrenombre de “Boca de Oro.” Crisóstomo es el teólogo más respetado de la Iglesia Ortodoxa de Oriente.
Constantino el Grande (murió en 337). Emperador que promulgó el Edicto de Milán.
Eusebio (ca.260-ca.340). Obispo de Cesarea. Se le conoce como el “Padre de la Historia de la Iglesia.”
Gregorio Nacianceno (329-389). Uno de los “Grandes Capadocios” que se opuso al arrianismo.
Jerónimo (ca.345-420). Uno de los grandes eruditos bíblicos de la Iglesia de Occidente. Tradujo la Biblia al latín (conocida como la “Vulgata”).
Patricio (siglo V). Misionero británico a Irlanda, conocido como el “apóstol de los irlandeses.”
Asignación
1. Haga el examen correspondiente a esta lección. El examen incluye fechas de los “Eventos Clave en la Historia de la Iglesia” (313-410).
2. Prepare un resumen biográfico de uno de los siguientes líderes cristianos: Atanasio, Eusebio, Jerónimo o Ambrosio. El resumen debe incluir cuatro partes:
Biografía: ¿Cuándo vivió? ¿Dónde vivió? ¿Cuándo y dónde murió?
Eventos: ¿Cuáles son los eventos más importantes en su vida?
Influencia: ¿Cuál ha sido su influencia en la iglesia cristiana?
Aplicación: ¿Cuál lección para la iglesia actual encontramos de la vida de este líder?
Tiene dos opciones para presentar este resumen:
Entregue un documento de dos páginas a su líder de grupo.
Haga una presentación oral de 3-5 minutos ante su grupo.
Preguntas de Examen – Lección 4
1. En 313, Constantino promulgó el _____________________________________, legalizando el Cristianismo en el Imperio Romano.
2. El “Padre de la Historia de la Iglesia” es ______________________, obispo de Cesarea en el siglo IV.
3. Según _____________, Jesús fue la primera creación de Dios y no es eternamente divino.
4. El Concilio de ______________________ en ______ (fecha) condenó el Arrianismo.
5. La traducción de la Biblia al latín hecha por Jerónimo se conoce como la ___________.
6. El primer misionero a Irlanda que se conoce fue __________________.
7. Gregorio de Nacianzo, Gregorio de Nisa y Basilio de Cesarea son llamados los ___________________ ________________ por sus escritos en defensa de la teología ortodoxa.
8. La ciudad de Roma cayó ante los visigodos en el año _________.
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