Al finalizar esta lección, el estudiante deberá ser capaz de:
(1) Apreciar la importancia de comprender la historia de la iglesia.
(2) Entender cómo la iglesia primitiva se diferenciaba de su entorno romano.
(3) Reconocer las causas del crecimiento y la persecución de la iglesia primitiva.
(4) Aplicar las lecciones de la iglesia primitiva a la vida en el mundo actual.
¿Por qué Estudiar la Historia de la Iglesia?
Muchos cristianos son como Lucy en esta historieta; su conocimiento de la historia abarca sólo un breve período de tiempo. La historia parece “aburrida” e irrelevante para la vida moderna. Sin embargo, la historia de la iglesia es un tema de gran importancia y su estudio es relevante para nosotros. ¿Por qué?
La Historia de la Iglesia Nos Recuerda Nuestro Pasado
Eason era un adolescente cristiano en Taiwán, deseoso de compartir su fe. Cuando Eason compartió el evangelio con un vecino de edad avanzada, el anciano le respondió, “La cultura china es una cultura antigua. El Cristianismo se ha conocido en China desde hace apenas poco tiempo. ¿Por qué cambiaría nuestros dioses antiguos por una nueva religión?” Eason comenzó a investigar para darle una respuesta a su vecino, y descubrió que el Cristianismo no es nuevo – ni siquiera en China. El vecino de Eason solo había oído hablar de los misioneros modernos, pero el mensaje cristiano se había dado a conocer en China al menos desde el año 635 d.C.
Al estudiar la historia de la iglesia, aprendemos que el Cristianismo no es nuevo. Podemos apreciar la expansión de la iglesia en el mundo; vemos cómo Dios ha trabajado en la historia; podemos reconocer que a pesar de los errores humanos, Dios ha cumplido sus propósitos para su iglesia.
Fecha (d.C.)
Evento
ca. 30
Pentecostés
ca. 47-57
Viajes Misioneros de Pablo
49
Concilio de Jerusalén
64-68
Persecuciones de Nerón
70
Destrucción de Jerusalén
La Historia de la Iglesia Habla a Nuestro Presente
A medida que entendemos nuestras raíces históricas, alcanzamos una mayor comprensión del presente. La epístola de Judas fue escrita para advertir acerca de falsos maestros “que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.”[1] Judas advirtió sobre tales peligros en el presente señalando al pasado: la gracia de Dios para liberar a Israel de Egipto, el juicio de Dios sobre Sodoma y Gomorra, etc. Judas sabía que los ejemplos del pasado sirven como motivación a la fidelidad en el presente y como advertencia contra la infidelidad.
Al estudiar la formación de los credos[2] en los inicios de la historia de la iglesia, logramos una apreciación más profunda de nuestras declaraciones doctrinales. Cuando a los jóvenes cristianos se les dificulta entender la doctrina de la Trinidad, se enfrentan a las mismas interrogantes que se plantearon en el Concilio de Nicea en el año 325 d.C.
Cuando estudiamos la Reforma y las divisiones entre los Reformadores, entendemos la existencia de muchas denominaciones hoy. A menudo podemos entender mejor los problemas de la iglesia actual si analizamos situaciones similares en el pasado.
El estudio de la historia de la iglesia nos inspira en tiempos de dificultad. Leer acerca del valor de Ambrosio ante el Emperador Teodosio, recordar a Lutero decir “Aquí estoy (me mantengo firme),” y estudiar la pasión de William Carey por las misiones nos inspira en el ministerio en el presente.
Las lecciones que encontramos en la historia de la iglesia deberían guiar nuestras decisiones para el futuro. George Santayana dijo, “Quienes no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo.” Si no aprendemos del pasado, vamos a repetir los errores que otros han cometido. Pablo usó lecciones de la historia de Israel para guiar a los inmaduros creyentes de Corinto.[3]
Al estudiar las respuestas de la iglesia primitiva ante la herejía, aprendemos cómo responder a las herejías que amenazan a la iglesia hoy en día. La mayoría de las herejías actuales son versiones nuevas de las herejías del pasado. El estudio del formalismo vacío de la Iglesia Católica Romana medieval nos advierte acerca de permitir que la estructura de la iglesia reemplace la presencia de Dios en la iglesia hoy. Al estudiar los éxitos y los fracasos de las misiones en el pasado, aprendemos lecciones para futuros esfuerzos evangelísticos. El estudio de la historia de la iglesia nos enseña lecciones que nos ayudarán en el futuro.
► ¿Cuáles son algunas lecciones de la historia del Cristianismo en su país que pueden guiarlo al dirigir la iglesia en el presente?
[2] Un credo es una declaración formal de creencias. Los credos cristianos incluyen el Credo de los Apóstoles, el Credo Niceno, y otros credos aprobados por los concilios de la iglesia.
[4] La historia nos da una ventana a través de la cual ver el mundo y un espejo en el cual examinarnos a nosotros mismos. Robert McKenzie
Principios para Estudiar la Historia de la Iglesia
En un estudio de los principales “momentos decisivos” en la historia de la iglesia, Mark Noll presenta cuatro principios que deberían guiarnos al estudiar la historia del Cristianismo. Estos principios se derivan de las palabras de Jesús a sus discípulos en Mateo 28 y Hechos 1.[1]
(1) El principio de soberanía
“Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.” El principio de soberanía enseña que Dios está en control y está cumpliendo sus propósitos en y a través de la iglesia.
(2) El principio de misión
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones.” El principio de misión enseña que la iglesia crece en dos direcciones. La iglesia crece hacia afuera cuando lleva el evangelio a todas las naciones. La iglesia crece hacia adentro cuando aprende el verdadero discipulado y es formada a imagen de Cristo.
(3) El principio de empoderamiento
“He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” El principio de empoderamiento nos recuerda que, a pesar de las fallas de la iglesia, Cristo continúa obrando en la iglesia para cumplir su misión en el mundo.
(4) El principio de contextualización
“Me seréis testigos… hasta lo último de la tierra.” El principio de contextualización nos enseña que el evangelio pertenece a todas las culturas. El evangelio no le pertenecía a la iglesia en Jerusalén, ni a la iglesia en Inglaterra, ni a la iglesia en América. A medida que la fe cristiana se extiende a todas las naciones, impacta todas las culturas. La historia del Cristianismo muestra que el evangelio debe ser traducido, lingüística y culturalmente, para todas las naciones.
► ¿Cómo se ilustran estos principios en la historia del Cristianismo en su país? A medida que avanza en este curso, vuelva a esta página con frecuencia para ver cómo estos principios se observan en cada período de la historia de la iglesia.
[1] Mark A. Noll, Turning Points: Decisive Moments in the History of Christianity (Puntos de Inflexión: Momentos Decisivos en la Historia del Cristianismo) (MI: Baker, 2012) 1, 330-331.
Desde Jerusalén Hasta lo Último de la Tierra
Jesús les dijo a sus discípulos, “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”[1] La historia de la iglesia del primer siglo es la historia del cumplimiento de esta comisión.
Para finales del siglo I, la iglesia se había extendido por todo el Imperio Romano y más allá. La lista de naciones representadas en Pentecostés se extiende a través de gran parte del Imperio Romano; estos nuevos convertidos habrían llevado el evangelio al regresar a sus pueblos. La tradición de la iglesia primitiva dice que Tomás llevó el evangelio a Persia e India. El historiador de la iglesia Howard Vos ha sugerido que el evangelio llegó a China durante el siglo I o II, a través del comercio con India.[2] La historia de la iglesia primitiva muestra el cumplimiento de la comisión de Jesús.
¿Quiénes Eran los Cristianos?
Después de la resurrección de Jesús, había muchas respuestas a la pregunta, “¿Quiénes son los cristianos?” Roma decía, “Los cristianos son una secta judía.”[3] Muchos judíos decían, “Los cristianos son apóstatas que han abandonado la fe verdadera.” Los cristianos respondían, “Somos el cumplimiento de las promesas de Dios a Israel. Somos seguidores del Mesías prometido.”
En el año 49 d.C., en el Concilio de Jerusalén, la iglesia primitiva enfrentó la pregunta, “¿Quiénes son los cristianos?” Dado que muchos gentiles se habían unido a la iglesia por medio de la predicación de Pedro, Pablo y Bernabé, y otros de los apóstoles, la iglesia analizó las condiciones por las cuales se llega a formar parte del cuerpo de Cristo. Algunos creyentes “de la secta de los fariseos” argumentaron que los creyentes gentiles debían obedecer todos los preceptos de la Lay Mosaica. Pedro respondió testificando que Dios había purificado “por la fe sus corazones,” aunque no habían sido circuncidados. Finalmente, los líderes de la iglesia determinaron que los creyentes gentiles estaban exentos de la circuncisión y de las leyes judías en cuanto a los alimentos.[4]
El Concilio de Jerusalén estableció un modelo para la toma de decisiones en la iglesia. Cuando generaciones posteriores enfrentaron temas difíciles, Hechos 15 les mostró:
La autoridad de los líderes de la iglesia. Esto fue importante en conflictos posteriores en los que algunas sectas rechazaron la autoridad de los líderes de la iglesia.
El rol del Espíritu Santo en el proceso de toma de decisiones. La decisión del Concilio de Jerusalén no fue una decisión política. No fue guiada por las preferencias sociales de la cultura que lo rodeaba. Más bien, la decisión fue tomada porque “ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros…”[5] En sus mejores momentos, la iglesia ha sido guiada por el liderazgo del Espíritu Santo y no por presiones políticas y culturales. Cuando ha fallado en seguir este ejemplo, la iglesia ha fracasado en su llamado de ser luz y sal en el mundo.
Para finales del primer siglo, cristianos y judíos eran vistos como grupos separados. Los judíos ya no permitían a los cristianos que adorasen en las sinagogas. Los cristianos se reunían para adorar el primer día de la semana en lugar del séptimo día. El Cristianismo ya no era visto como una secta judía.
El Comienzo de la Persecución
El libro de Hechos narra los primeros conflictos entre los líderes judíos y la iglesia. Sin embargo, la persecución generalizada del Imperio Romano contra los cristianos se inició para el año 64 d.C.
Roma permitía a los pueblos que vivían bajo su dominio que adorasen a cualquier dios siempre y cuando reconocieran al emperador romano como divino. Para la mayoría de le gente del primer siglo, esto no representaba un problema. La mayoría de los paganos adoraban a numerosos dioses. Sólo los judíos y los cristianos eran monoteístas.
Con el fin de mantener la paz en la provincia de Judea, Roma permitió a los judíos adorar únicamente a Jehová. En las primeras décadas después de la resurrección de Jesús, Roma veía el Cristianismo como parte de la fe judía. Por esta razón, los gobernadores romanos dieron a los cristianos la misma libertad de culto que tenían los judíos. Sin embargo, después del año 64 d.C., Roma empezó a identificar el Cristianismo como una religión aparte del Judaísmo, por lo que los cristianos ya no estaban exentos de la adoración al emperador.
Dos eventos jugaron un papel fundamental en la persecución de los cristianos. En primer lugar, en el año 64 D.C. un incendio consumió gran parte de la ciudad de Roma. Muchos ciudadanos acusaron al emperador Nerón de provocar el fuego. Para evitar la culpa, Nerón acusó a los cristianos (quienes ya eran impopulares) de causar el incendio. Esto dio inicio a un período de intensa persecución. Entre el año 64 d.C. y la muerte de Nerón cuatro años después, Pablo, Pedro, y muchos otros cristianos sufrieron el martirio a manos de Roma.
El segundo evento que llevó a la persecución de los cristianos por parte de Roma fue la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. Aunque Roma toleraba la fe judía, había una tensión constante entre Roma y los judíos. Después de que se completó la reconstrucción del Templo en el año 64 d.C., miles de obreros judíos se quedaron sin trabajo. El resentimiento creció y dio lugar a una revuelta en el año 66 d.C. Cuatro años después el ejército romano, bajo el mando de Tito, conquistó a Jerusalén después de sitiarla. El templo fue destruido, las sinagogas fueron quemadas, y los judíos fueron dispersados. A partir de ese momento, tanto judíos como cristianos fueron perseguidos a lo largo del Imperio Romano.
¿Por Qué Fueron Perseguidos los Cristianos?
(1) Los cristianos fueron acusados de ateísmo.
Roma no podía entender una religión que adoraba a un Dios sin imágenes. A sus ojos, tanto cristianos como judíos eran ateos, gente sin dios.
Este “ateísmo” era más que una ofensa religiosa para los romanos; ellos lo veían como una ofensa política. Los romanos creían que los dioses protegían su imperio. La negativa a ofrecer sacrificios a los dioses ponía en peligro al imperio. En el siglo II, Tertuliano escribió, “Si el Tíber (Río) inunda la ciudad, o si el Nilo se niega a subir su caudal, o si el cielo retiene su lluvia, o si hay un terremoto, hambruna, o pestilencia, a una se levanta el clamor, ‘los cristianos a los leones.’”[6]
Roma unificó el imperio a través de la adoración de ídolos y de la adoración de César. Para los romanos, los cristianos que se negaban a honrar al emperador como dios eran antipatriotas. Roma estaba dispuesta a permitir que los cristianos adoraran a Cristo, siempre y cuando adoraran también a César y afirmaran que “César es Señor.” Sin embargo, para los cristianos sólo hay un Señor. Los creyentes en la iglesia primitiva dieron su vida por su convicción de que Jesús (y sólo Jesús) es Señor.
(2) Las costumbres cristianas fueron malinterpretadas.
Los cristianos hablaban de comer el cuerpo y beber la sangre de Jesús. Se referían unos a otros como “hermanos y hermanas.” No permitían que los no creyentes permanecieran en el servicio al momento de servir la Comunión. Todo esto llevó a falsos rumores de sacrificios humanos y comportamientos incestuosos.
(3) El Cristianismo era una religión nueva.
En el mundo de hoy, muchas personas creen que “lo nuevo es mejor.” En el mundo antiguo sucedía lo opuesto. Los romanos creían que “lo antiguo es mejor.” Toleraban la religión judía porque era antigua. La fe cristiana, por el contrario, era vista como una nueva religión sin sacrificios ni templos, y sin una ciudad sagrada.
(4) Los cristianos desafiaban la estructura social.
En el Imperio Romano la esclavitud era aceptada como algo normal. Las mujeres y los niños no tenían derechos. El poder de un padre era absoluto; si un padre no quería a su hijo recién nacido, podía abandonar al niño no deseado en un basurero y dejarlo morir ahí.
En contraste, los cristianos decían que en Cristo no hay distinción entre esclavo y libre, entre hombre y mujer.[7] Los cristianos rescataban a los bebés abandonados y protegían a los pobres. Nada de esto tenía sentido para los romanos. Para ellos, los derechos pertenecían a los fuertes; los cristianos protegían a los débiles.
► Los primeros cristianos rechazaron las costumbres culturales que no valoraban la imagen de Dios en la humanidad. ¿Cuáles costumbres en su cultura devalúan la vida humana? ¿Cómo combaten los cristianos en su cultura estas costumbres equivocadas?
¿Por Qué se Expandió el Cristianismo?
El crecimiento de la iglesia primitiva fue en verdad milagroso. De un puñado de discípulos en el arresto de Jesús, el evangelio se extendió hasta el punto en que cada pueblo grande en el Imperio Romano tenía una iglesia. ¿Cómo sucedió esto?
(1) La iglesia primitiva fue empoderada por el Espíritu Santo.
Jesús ordenó a sus discípulos, “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…” También les prometió, “…y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”[8] El Dios que ordenó a los apóstoles a evangelizar el mundo es el mismo Dios que los empoderó para cumplir este mandato.
Esto se observa nuevamente al inicio de Hechos. Primero, Jesús les da la promesa, “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo…” Luego les da la comisión, “…y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”[9] El resto de Hechos muestra el cumplimiento de la promesa y la obediencia de los apóstoles al mandato de Jesús. El crecimiento de la iglesia primitiva no fue el resultado del esfuerzo humano únicamente; el crecimiento de la iglesia primitiva fue empoderado por el Espíritu Santo.
(2) La iglesia primitiva estaba comprometida con la Gran Comisión.
Pablo escribió a los cristianos romanos, “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación…”[10] Los apóstoles tomaron la comisión de Jesús muy en serio. La iglesia se extendió por todo el Imperio Romano porque los cristianos obedecieron la comisión de Jesús.
El libro de Hechos muestra el cumplimiento de la Gran Comisión por parte de la iglesia. Además del ministerio de grandes líderes como Simón Pedro y Pablo, Hechos registra la influencia de otros creyentes no tan conocidos. Como resultado de la persecución que se inició contra la iglesia después de la muerte de Esteban, muchos creyentes huyeron a Fenicia, Chipre y Antioquía. Algunos de los que huyeron empezaron a predicar a los griegos en Antioquía y “gran número creyó y se convirtió al Señor.”[11] Probablemente, estos nuevos creyentes formaron la base de la iglesia de Antioquía que más tarde enviaría a Pablo en su ministerio a los gentiles.
Estos versículos de Hechos 11 son notables por dos razones:
Muestran que Dios usó la persecución para impulsar la expansión del evangelio.
Muestran que el evangelismo no estaba limitado a los apóstoles y los líderes de la iglesia en Jerusalén. “Varones de Chipre y de Cirene,” cuyos nombres no se mencionan, obedecieron la Gran Comisión. El evangelismo es responsabilidad de cada creyente.
(3) La iglesia primitiva servía a su mundo.
Jesús modeló un ministerio que no sólo proclamaba vida eterna, sino que también atendía las necesidades materiales de aquellos a quienes servía. La iglesia primitiva siguió el ejemplo de su Maestro. Muchos de los primeros convertidos provenían de las clases sociales que eran ignoradas en la sociedad romana – esclavos, mujeres y los pobres. Celso, un crítico del siglo II, se burlaba de la iglesia, “Su objetivo es convencer únicamente a gente despreciable y sin ningún valor, idiotas, esclavos, mujeres y niños pobres.” Aunque Celso ignoraba la evidencia de que miembros de la clase alta también se habían convertido, su punto en gran medida era cierto; los pobres eran los más receptivos al evangelio.
El emperador del siglo IV, Juliano el Apóstata, fue enemigo acérrimo de la iglesia. Sin embargo, incluso este enemigo del evangelio reconoció que el Cristianismo “ha avanzado a través del servicio amoroso que presta a los extraños… Es un escándalo que no haya un solo mendigo judío y que los galileos impíos (cristianos) cuiden no sólo a sus pobres, sino también a los nuestros.”[12] Los cristianos obedecieron el mandato de Jesús de amar al prójimo como a sí mismos.
(4) La iglesia primitiva desafiaba la estructura social romana.
Algunos romanos se oponían a la iglesia porque desafiaba su estructura social; sin embargo, otros se sentían atraídos hacia la iglesia por esta misma razón. Ni las mujeres, ni los niños, ni los esclavos tenían derechos en la estructura social romana; sin embargo, la iglesia trataba a estos grupos con respeto.
Un escritor pagano describió el rol de las mujeres de este modo: “Tenemos prostitutas para darnos placer, esclavas para el uso sexual diario, y esposas para procrear hijos legítimos y para servirnos fielmente.”[13] En contraste con esta descripción, los cristianos seguían el ejemplo de su Maestro de honrar a las mujeres.
(5) La iglesia primitiva constituía un modelo de pureza moral.
Había muchos gentiles que se sentían ofendidos por la depravación moral del Imperio Romano. Fueron atraídos a la fe cristiana por sus altos ideales morales y por la vida recta de los cristianos. Pablo desafió a los cristianos filipenses a vivir vidas intachables, a ser “hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo.”[14] Al ver la vida intachable de los primeros cristianos, muchas personas en el Imperio Romano empezaron a ser atraídas hacia el evangelio.
► Compare los desafíos y oportunidades de la iglesia primitiva con la sociedad en la que usted ministra. ¿Cuáles oportunidades le ha dado Dios para la expansión del evangelio en su sociedad?
[6] Citado en Bruce L. Shelley, Church History in Plain Language (Historia de la Iglesia en Lenguaje Sencillo), 3era ed. (USA: Thomas Nelson, 2008), 42.
[12] Citado en Bruce L. Shelley, Church History in Plain Language (Historia de la Iglesia en Lenguaje Sencillo), 3era ed.(USA: Thomas Nelson, 2008), 36.
[13] Citado en Timothy Paul Jones, Christian History Made Easy (Historia Cristiana Simplificada) (CA: Rose Publishing, 2009), 18.
[15]No existe un pueblo, sea griego, bárbaro, o de cualquier otra raza, ya sea que habite en tiendas o que vague en carretas entoldadas, en medio del cual no se ofrezcan oraciones y acciones de gracias al Padre y Creador de todas las cosas, en el nombre del Jesús crucificado.
- Justino Mártir, ca. 150 d.C.
Grandes Cristianos que Usted Debe Conocer: Ignacio, Obispo de Antioquía (ca. 35-ca. 110)
Después del Nuevo Testamento, los escritos cristianos más antiguos que han sobrevivido son siete cartas escritas por Ignacio mientras era llevado a Roma para sufrir el martirio. Tres de las cartas están dirigidas a iglesias que se mencionan en Apocalipsis (Éfeso, Filadelfia y Esmirna). Otras se dirigen a iglesias en Roma, Trales y Magnesia, así como una carta personal a Policarpo, Obispo de Esmirna.[1]
Ignacio creció en Antioquía de Siria, la tercera ciudad más grande del Imperio Romano. Fue en Antioquía donde a los creyentes se les llamó cristianos por primera vez.[2] La iglesia de Antioquía envió a Pablo y Bernabé en su primer viaje misionero cuando Ignacio todavía era un joven.
En el año 69 d.C. Ignacio fue elegido como pastor de la iglesia de Antioquía, después de la muerte de Evodio. Evodio se había convertido a Cristo a través del ministerio de Simón Pedro, y probablemente murió como mártir durante el reinado de Nerón. Poco se conoce del ministerio de Ignacio en Antioquía hasta su arresto. Lo que sí se sabe es que durante el resto del primer siglo, Antioquía continuó siendo una iglesia que enviaba misioneros. La iglesia de Antioquía era famosa por su hospitalidad hacia los viajeros cristianos. Se decía que ningún extraño venía a Antioquía; cada creyente que llegaba era recibido como parte de la familia cristiana.
Ignacio fue arrestado durante el reinado del emperador Trajano. Durante un viaje a Asia Menor, Trajano supo que Ignacio estaba teniendo gran éxito evangelizando en Antioquía. Ignacio fue llevado ante Trajano y acusado de “ateísmo” por negar a los dioses romanos.
Ante el Emperador, Ignacio aprovechó la oportunidad para predicar el evangelio. Cuando Trajano le pidió que presentara su defensa, Ignacio se negó a defender sus acciones. Por el contrario, proclamó el mensaje de que Jesús es el Salvador que murió por nuestros pecados, y el Señor que se levantó de la tumba para mostrar su poder sobre la muerte.
Enfurecido al ver que Ignacio no se retractaba, Trajano se levantó y lo condenó a muerte. En vez de ejecutarlo de inmediato, Trajano decidió hacer un espectáculo de este predicador que se negó a inclinarse ante Roma. Trajano ordenó que Ignacio fuera llevado a Roma y arrojado a las fieras en el Coliseo.
Ignacio fue llevado a Roma por un grupo de diez soldados que lo maltrataron en el camino. El viaje duró once meses. En su carta a los romanos, Ignacio escribió “Desde Siria hasta Roma he venido luchando con las fieras, por tierra y por mar, de día y de noche, viniendo atado entre diez leopardos, o sea, una compañía de soldados, los cuales, cuanto más amablemente se les trata, peor se comportan.”
En sus cartas, Ignacio testificó que estaba listo para morir como mártir, como un “testigo” por Cristo. Sabiendo que sería arrojado a las fieras en el Coliseo, escribió, “Soy el trigo de Dios, y soy molido por las dentelladas de las fieras, para que pueda ser hallado pan puro de Cristo.” Ignacio murió como un testigo del evangelio. Sabía que ser discípulo de Jesús podía significar la muerte. Al enfrentar la muerte, Ignacio testificó, “Ahora estoy empezando a ser un discípulo.”
[1] Image: "Ignatius van Antiochië in de arena voor de leeuwen gesteld, RP-P-OB-44.230", Rijksmuseum, retrieved from https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Ignatius_van_Antiochi%C3%AB_in_de_arena_voor_de_leeuwen_gesteld,_RP-P-OB-44.230.jpg, public domain.
Conclusión: El Mensaje de la Historia de la Iglesia para la Iglesia Hoy
La iglesia apostólica se caracterizó por vidas santas que contrastaban profundamente con su cultura, por su pasión por el evangelismo y por su fidelidad en medio de la persecución. Jesús describió estas cualidades en su Sermón del Monte: “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan…”; “Vosotros sois la sal de la tierra”; “Vosotros sois la luz del mundo.” La iglesia primitiva no se sorprendió cuando el evangelismo y las vidas santas resultaron en persecución.
Como cristianos, hemos sido llamados a vivir vidas santas; hemos sido llamados a ser “la sal de la tierra”. En el mundo de Jesús, la sal era valorada como un agente purificador. Sin refrigeradores, la sal preservaba los alimentos que de otro modo se echarían a perder. La iglesia debe ser un agente de preservación.
En la historia de la iglesia vemos períodos (como la Edad Media) cuando la iglesia comprometió sus principios ante la presión de la cultura que la rodeaba. Cuando esto sucedió, la iglesia dejó de ser sal. En otros momentos (como durante la Reforma y el siglo XVIII), vemos el impacto de una iglesia que se mantuvo firme ante los pecados de su cultura.
En un mundo que está “podrido” por los efectos del pecado, la iglesia ha sido llamada a purificar a la sociedad. Esto requiere que los creyentes sean fieles a los mandamientos de las Escrituras; requiere que los cristianos se nieguen a comprometer sus principios ante las demandas de nuestro mundo.
Como cristianos, hemos sido llamados a evangelizar; hemos sido llamados a ser la “luz del mundo”. A través de la historia de la iglesia, vemos momentos cuando la iglesia perdió su pasión por evangelizar y no cumplió su misión en el mundo. En otros momentos, vemos el impacto de una iglesia comprometida con la expansión de las buenas nuevas alrededor del mundo.
Cuando la iglesia es fiel al mandato de Jesús de ser sal y luz, la iglesia enfrenta persecución. Satanás nunca se cruza de brazos al ver la iglesia crecer; siempre opone resistencia. Sin embargo, durante el tiempo de la persecución de Nerón, Pedro animó a los cristianos con estas palabras: “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca”.[1] El sufrimiento es por “un poco de tiempo”; la gloria es “eterna”.
Viajes misioneros de Pablo. El evangelio es llevado al mundo gentil.
49
Concilio de Jerusalén. Los gentiles están exentos de seguir los rituales judíos.
64-68
Nerón persigue a la iglesia.
Pablo y Pedro sufren el martirio.
70
Roma destruye Jerusalén.
[1] Las fechas precedidas por ca. (circa) son aproximadas.
Asignación
Escriba un ensayo de una página titulado “Mis Objetivos al Estudiar la Historia de la Iglesia.” Este ensayo debe resumir sus objetivos para este curso. Mencione dos o tres cosas que usted espera entender mejor al finalizar estas lecciones. Una vez concluido el curso, revise este ensayo para ver si cumplió sus objetivos.
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