En la Biblia hebrea, a los “Libros Históricos” se les llama los “Profetas Anteriores.” Este nombre revela el propósito de la historia bíblica. El trabajo del profeta era llevar un mensaje de Dios a su pueblo. El propósito de los Libros Históricos era profético: comunicar el mensaje de Dios al pueblo de Dios.
En ocasiones el mensaje se transmite en forma de ejemplos positivos para ser imitados. Por ejemplo, David era un hombre conforme el corazón de Dios. Cuando todo Israel tenía miedo de Goliat, David enfrentó al filisteo “en el nombre de Jehová de los Ejércitos.”[1] La fidelidad de David hacia Dios provee un ejemplo para nosotros hoy.
En ocasiones el mensaje se transmite en forma de ejemplos negativos para ser evitados. Por ejemplo, a pesar de su éxito, David pecó contra Betsabé y Urías. El resto de la vida de David demuestra las consecuencias de ese pecado. El pecado de David nos da una advertencia hoy.
Otro ejemplo de las lecciones de la historia se encuentra en el libro de Judas, en el Nuevo Testamento. Judas advierte acerca de “hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo” (Judas 1:4). Judas compara a estos hombres con otras personas de la historia bíblica. Compara su conducta con la inmoralidad de Sodoma y Gomorra (1:7). Esas ciudades pecaminosas “fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.” El castigo de Sodoma y Gomorra sirve como advertencia para los que viven como esos falsos maestros. Más adelante, Judas (1:11) menciona otros eventos históricos que advierten contra la rebelión y la desobediencia: el sacrificio de Caín, la locura de Balaam y la rebelión de Coré.
¿Por qué incluyó Judas esta lección de la historia? Porque las vidas de Caín, Balaam y Coré servían como advertencia para la gente en el tiempo de Judas. La historia enseña lecciones para el presente. Nos advierte de peligros y nos señala ejemplos positivos. Al aprender las lecciones de la historia podemos evitar repetir los errores del pasado. En esta lección vamos a revisar algunas enseñanzas que podemos extraer de nuestro estudio de historia de la iglesia.
Lección Uno: Dios Está Cumpliendo Su Propósito en la Historia Humana
Los enemigos de Cristo han intentado destruir la iglesia en muchas ocasiones, pero la historia de la iglesia muestra que Dios es más fuerte que cualquier enemigo. A pesar de los enemigos de la iglesia, Dios está cumpliendo su propósito en la historia humana.
Cuando estudiamos la historia bíblica, vemos la soberanía de Dios. Él cumplió sus propósitos a pesar de la oposición de Faraón y Nabucodonosor. Dios usó a Ciro para llevar a los judíos de vuelta a Jerusalén; usó a César Augusto para llevar a José y María a Belén. La historia bíblica demuestra que Dios es soberano.
Del mismo modo, vemos la soberanía de Dios al estudiar la historia de la iglesia. A principios del siglo IV, Diocleciano trató de destruir la iglesia ejecutando a sus líderes; no obstante, al cabo de veinte años, el Cristianismo era la religión oficial del Imperio Romano. En el siglo VII, los musulmanes trataron de expulsar el Cristianismo de África; hoy en día estamos viendo cada vez más musulmanes volverse al evangelio. Más musulmanes se han convertido a Cristo desde 1990 que en los catorce siglos anteriores. En el siglo XV, la Iglesia Católica Romana trató de destruir la Reforma Protestante ejecutando a sus líderes. No obstante, el avivamiento protestante se extendió por todo el mundo.
En el siglo XX, a pesar de la oposición de Mao Tse-Tung, Dios trabajó para llevar el evangelio a lo largo de China. En 1966, un encabezado en el periódico South China Morning Post anunciaba, “EL CRISTIANISMO EN SHANGAI LLEGA A SU FIN”. El artículo decía, “La última página de la historia de la religión cristiana en Shangai se escribió el 24 de agosto.”
En la actualidad, cincuenta años después de este encabezado, hay docenas de iglesias y más de 100,000 cristianos en la ciudad de Shangai. La historia de la iglesia demuestra que Dios es soberano.
Como cristianos del siglo XXI, podemos confiar en la soberanía y la fidelidad de Dios. Al enfrentar las presiones de nuestra sociedad, podemos tener la seguridad de que Dios, quien fue fiel a los cristianos que sufrieron oposición y persecución en el siglo II, será fiel a nosotros hoy. Dios está cumpliendo su propósito en la historia humana. Esto nos da confianza para enfrentar el futuro.
[1]Castillo fuerte es nuestro Dios,
Defensa y buen escudo.
Con su poder nos librará
En todo trance agudo.
Con furia y con afán
Acósanos Satán:
Por armas deja ver
Astucia y gran poder;
Cual él no hay en la tierra.
Nuestro valor es nada aquí,
Con él todo es perdido;
Mas con nosotros luchará
De Dios el escogido.
Es nuestro Rey Jesús,
El que venció en la cruz,
Señor y Salvador,
Y siendo El solo Dios,
El triunfa en la batalla.
Y si demonios mil están
Prontos a devorarnos,
No temeremos, porque
Dios Sabrá cómo ampararnos.
¡Que muestre su vigor
Satán, y su furor!
Dañarnos no podrá,
Pues condenado es ya
Por la Palabra Santa.
- Himno de Martín Lutero sobre la soberanía de Dios
Lección Dos: Dios Trabaja A Través de Personas
Aunque un Dios soberano podría cumplir sus propósitos sin usar a la humanidad, en su gracia Dios ha elegido trabajar a través de vasijas humanas. Al estudiar la historia bíblica, vemos que Dios trabajó a través de hombres fieles como Abraham; también trabajó a través de hombres con defectos como Jacob. Trabajó a través de la mente brillante del apóstol Pablo, y trabajó a través del pensamiento franco y directo de Simón Pedro.
Al estudiar la historia de la iglesia, vemos este mismo principio. Dios trabaja a través de personas con distintas personalidades, habilidades y trasfondos sociales. En la Reforma, Dios trabajó a través de un sencillo monje alemán, Martín Lutero – y a través de un erudito de los clásicos griegos, Erasmo. En el avivamiento metodista, Dios trabajó a través de un erudito educado en Oxford, Juan Wesley – y a través de un predicador sin formación académica como Francis Asbury.
Al estudiar la historia de la iglesia, vemos que Dios trabaja a través de personas de oración. En la lección 12, vimos el gran avivamiento y los movimientos misioneros del siglo XIX. Es emocionante ver cómo Dios trabajó a través de hombres como William Booth, William Carey y Samuel Ajayi Crowther para cumplir sus propósitos. Sin embargo, no debemos olvidar la reunión de oración que inició entre un sencillo grupo de moravos en 1727 y que se prolongó a lo largo de 100 años. Aunque los nombres de las personas de este grupo de oración se desconocen, el fruto de sus oraciones se evidencia en los avivamientos que tuvieron lugar en este período.
En 1906, varios misioneros en Corea escucharon acerca de los avivamientos en Gales y la India. Veinte misioneros empezaron a orar diariamente por un avivamiento. A principios de 1907, realizaron servicios de oración todos los días durante una semana en una iglesia en Pyongyang, y Dios comenzó a moverse. Un anciano en una de las iglesias se levantó para confesar un pecado oculto. Esta confesión abrió el camino para el Espíritu de Dios. Hasta las 2:00 am, docenas de personas estuvieron confesando sus pecados y pidiendo perdón. Durante los dos meses siguientes, más de 2,000 personas vinieron a Cristo en Pyongyang. Durante los siguientes tres años, más de 80,000 personas se convirtieron en toda Corea. Dios se mueve en respuesta a la oración.
Al estudiar la historia de la iglesia, vemos que Dios trabaja a través de las personas con una pasión por las misiones. En la lección 13, leímos acerca de la visión de Booth para los perdidos: “¡Almas! ¡Almas! ¡Almas! Mi corazón anhela ganar almas.” Vemos esta pasión en muchos de los hombres y mujeres que Dios ha usado para transformar la historia de la iglesia. Dios trabaja a través de hombres y mujeres que tienen un corazón que ama a la gente como Dios la ama. Desde el apóstol Tomás, que viajó a la India en el primer siglo, hasta Cameron Townsend, que dedicó su vida a la traducción de la Biblia en el siglo XX, Dios ha trabajado a través de hombres y mujeres que tienen pasión por ganar a los perdidos.
Al estudiar la historia de la iglesia, vemos que Dios trabaja a través de personas que se rinden por completo a su voluntad. Uno de los grandes evangelistas del siglo XIX fue Dwight L. Moody. Moody tenía poca instrucción formal, pero estaba comprometido con Dios. Un día, su amigo Henry Varley le dijo, “El mundo aún no ha visto lo que Dios puede hacer con, por y a través de un hombre que está total y enteramente consagrado a Él.” Moody empezó a reflexionar en las palabras de Varley. Dios no estaba buscando educación, riqueza o gran habilidad. Él estaba buscando “hombres total y enteramente consagrados a Él.” D. L. Moody decidió ser uno de esos hombres. Se convirtió en uno de los más grandes evangelistas de la historia. Fundó un instituto bíblico y una casa de publicaciones cristianas, las cuales continúan operando más de 100 años después de su muerte. Dios trabaja a través de personas que se rinden por completo a su voluntad.
[1]Que tu Corazón sea Quebrantado
Que tu corazón sea quebrantado por el mundo en necesidad:
Alimenta las bocas hambrientas, venda las heridas que sangran,
Ofrece un vaso de agua y un trozo de pan.
Sé las manos de Jesús, sirviendo en su lugar.
-
Bendecido para bendecir; un privilegio es servir,
Desafiado por la necesidad, evidente en todo lugar.
Allí donde hay carencias, llena la necesidad.
Sé el medio por el cual su gracia el Señor revelará.
-
Que tu corazón sea tierno, y clara tu visión;
Viendo a la humanidad como Dios la ve, sírvele cerca y lejos.
Que tu corazón sea quebrantado por el dolor de tu hermano;
Comparte lo que Dios te ha dado, una y otra vez.
- Himno de Bryan Jeffrey Leech sobre las misiones
Grandes Cristianos que Usted Debe Conocer; Frank Crossley: Un Creyente Ordinario
Frank Crossley (1839-1897), un hombre de negocios de Manchester, Inglaterra, demuestra cómo Dios usa a una persona ordinaria que se rinde totalmente a Él. Después de escuchar el testimonio de una joven en una reunión del Ejército de Salvación, Crossley dio testimonio de la experiencia de la entera santificación. Poco tiempo después, Crossley contactó al General William Booth, con la idea de convertirse en un ministro del Ejército de Salvación. Booth respondió, “Dios lo hizo a usted un hombre de negocios. Use sus negocios para el Reino de Dios.” Crossley aceptó el consejo de Booth, y sirvió al reino de Dios de dos formas.
Primero, Crossley usó sus recursos económicos para apoyar el evangelismo. Durante su vida, dio más de quince millones de libras al Ejército de Salvación. Sus negocios le dieron la oportunidad de apoyar la expansión del evangelio.
Segundo, y aún más importante, Crossley aplicó los principios cristianos diariamente en sus negocios. Trasladó su fábrica a la zona más pobre de Manchester y dio trabajo a los necesitados. Luego, vendió su casa en el campo para ir a vivir entre la gente de esta ciudad industrial. Compró un viejo salón de música, el Starr Hall, y lo transformó en una misión.
Aún después de la muerte de Crossley, el Starr Hall siguió operando como un instituto bíblico, una casa de publicaciones cristiana y como el sitio de las convenciones de santidad del Ejército de Salvación. Frank Crossley nunca fue un predicador; nunca fue un misionero; fue un cristiano – y eso fue suficiente. Crossley vivió el llamado de Pablo a ser “hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo.”[1] Miles de vidas fueron tocadas por el evangelio a través de la vida de Frank Crossley. Veinte mil personas asistieron al funeral de este “cristiano ordinario.”
La historia de la iglesia revela muchos momentos de oscuridad. Ha habido siglos enteros en los que la iglesia como institución ha mostrado pocos signos de vida espiritual. No obstante, Dios ha seguido trabajando a través de la iglesia para cumplir sus propósitos.
Al estudiar la historia bíblica, vemos la importancia de la iglesia para los propósitos de Dios. Dios usó a la iglesia de Antioquía como “base de operaciones” para la expansión del evangelio en Asia Menor y el mundo occidental. Dios trabaja a través de su iglesia.
Al estudiar la historia de la iglesia, vemos que Dios continúa trabajando a través de su iglesia. La iglesia sirve como escudo contra la falsa enseñanza. El estudio de la historia de la iglesia nos recuerda las doctrinas centrales de la fe cristiana, las doctrinas que el pueblo de Dios ha creído en toda época y lugar. Pablo hizo gran énfasis en el rol de la iglesia. Él escribió que la iglesia es “columna y baluarte de la verdad.”[1]
Puesto que Dios trabaja a través de su iglesia, debemos recordar algunas verdades concernientes a la iglesia:
(1) La iglesia debe mantener el hambre de avivamiento
La historia de la iglesia muestra la reiterada necesidad de avivamiento. Al estudiar la historia de la iglesia, vemos que la persecución no puede destruir a la iglesia. A pesar de la oposición del mundo, la iglesia ha permanecido firme. De hecho, muchas veces la iglesia ha florecido durante tiempos de persecución. La persecución no logrará destruir a la iglesia.
Sin embargo, la apatía y la falta de compromiso con los principios bíblicos efectivamente destruyen el testimonio de la iglesia. Es por eso que debemos mantener nuestro fervor. Debemos preservar nuestra hambre de avivamiento y de renovación espiritual.
Períodos de avivamiento como la Reforma, el avivamiento de los Wesley, el Gran Despertar y el avivamiento mundial a principios del siglo XX trajeron a la iglesia una nueva vitalidad espiritual y una renovada pasión por el evangelismo. El verdadero avivamiento dentro de la iglesia trae una nueva pasión por evangelizar a los que están afuera. Jamás debemos aceptar la tibieza como la norma para la iglesia.
(2) La iglesia debe procurar mantener la unidad
La historia de la iglesia revela la tendencia de ésta a la división. En su Oración Sacerdotal, Jesús oró por la iglesia.
“Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.”[2]
¡Qué oración tan poderosa! Jesús oró para que los creyentes “sean uno.” Jesús dijo que a través de esta unidad el mundo creerá “que tú me enviaste.” La unidad de la iglesia sirve como testimonio de Cristo.
Esta es una oración poderosa. Lamentablemente, es una oración cuya respuesta en ocasiones no ha sido tan notoria. Dado que la unidad de la iglesia sirve como testimonio de Cristo, Satanás se esfuerza por dividir a la iglesia. Las divisiones y conflictos en la iglesia muchas veces han servido como un testimonio contra el evangelio. Cuando leemos de cristianos matando a otros cristianos en los días de la Reforma, vemos un ejemplo extremo de la desunión en la iglesia. A través de los siglos, las iglesias se han dividido en torno a muchos temas, algunos de importancia y otros insignificantes.
Esto no significa que debemos buscar una “unidad” artificial que ignora las diferencias. Las diferencias en sí mismas no son malas. El surgimiento de las denominaciones en el período de la Reforma fue en parte un reconocimiento de que los cristianos tienen diferentes convicciones acerca de algunos temas importantes. Hay un beneficio en adorar junto con otros creyentes que comparten sus convicciones.
El peligro no está en las diferencias; el peligro surge cuando las diferencias nos llevan a dividir la unidad esencial de la iglesia. Como creyentes, debemos valorar las convicciones teológicas de nuestra propia tradición de fe, al tiempo que respetamos el testimonio cristiano de aquellos con los que no concordamos. Esto permite mantener la unidad de la iglesia y al mismo tiempo respetar la variedad que caracteriza a las distintas partes del cuerpo de Cristo.
(3) La iglesia debe permanecer fiel a la verdad de la Biblia
En repetidas ocasiones, la iglesia se ha visto amenazada por falsos maestros. En cada generación – desde que los que negaron la deidad de Jesús en el primer siglo, pasando por Arrio en el siglo IV, hasta algunos “profetas del evangelio de la prosperidad” que hoy niegan la doctrina de la Trinidad – los falsos maestros han tratado de desviar al pueblo de Dios. Martín Lutero dijo, “Dondequiera que Dios edifica una iglesia, el diablo construye una capilla a la par.” En otras palabras, Satanás siempre trata de atacar la verdad con una enseñanza engañosa.
Hay tres lecciones que debemos recordar acerca de los falsos maestros.
Los falsos maestros son engañosos
Los falsos maestros no anuncian, “¡Estoy enseñando una herejía! Estoy tratando de engañar a la iglesia.” Por el contrario, los falsos maestros actúan como ángeles de luz. Con frecuencia inician con una enseñanza ortodoxa y luego gradualmente se apartan de la verdad.
Cuando escribí esta sección, iba en un vuelo de Virginia a Florida. Si el piloto se hubiera salido del curso tan sólo un grado, ni yo ni ningún otro de los pasajeros lo habríamos notado. Al ver por la ventana todo se vería igual. Sin embargo, al llegar a Florida, habríamos estado en el océano en lugar del aeropuerto. Un pequeño error puede provocar resultados fatales.
Pocos falsos maestros niegan toda la verdad bíblica. Más bien, distorsionan partes del evangelio. La Iglesia Católica Romana en la Edad Media distorsionó la enseñanza de Pablo sobre la autoridad eclesiástica con el fin de afirmar que el Papa tenía en su poder las llaves del cielo para toda persona. En la actualidad, el evangelio de la prosperidad distorsiona la enseñanza de Jesús para afirmar que los cristianos tienen el derecho de exigirle a Dios que sane toda enfermedad, sin someterse a su voluntad. Las palabras suenan parecidas a la ortodoxia, pero la enseñanza es engañosa.
Los falsos maestros apelan a los deseos de la gente
Los falsos maestros apelan a los deseos carnales en lugar de la verdad. Pablo advirtió, “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.”[3] Pablo predijo un tiempo cuando la gente va a seguir a falsos maestros que apelan a sus deseos carnales.
Los falsos maestros no se preguntan “¿Qué necesitan mis seguidores?” Ellos se preguntan, “¿Qué quieren mis seguidores?” Tratan de satisfacer la “comezón de oír” de sus oyentes. Por el contrario, los verdaderos pastores se preguntan, “¿Qué es lo que mi iglesia necesita escuchar de Dios?”
La fidelidad a la Biblia es la respuesta ante los falsos maestros
Los días más oscuros en la historia de la iglesia han sido períodos en los que la iglesia ha abandonado la autoridad de la Biblia. En la Edad Media, los obispos católicos romanos afirmaban tener la misma autoridad que la Biblia. En el siglo XX, los teólogos liberales abandonaron la autoridad de la Biblia. Cada vez que la autoridad de la Palabra de Dios ha sido ignorada, la iglesia ha sufrido.
En el siglo XX, las iglesias evangélicas que son fieles a la Biblia han experimentado un crecimiento explosivo. Las iglesias tradicionales que abandonaron la Biblia para “encajar” en la cultura moderna se hundieron espiritual y numéricamente. Dios honra a las iglesias que honran su Palabra.
(4) La iglesia debe confrontar al mundo con la verdad de la Biblia
La tentación de apartarse de un mundo pecaminoso puede atraer a muchos cristianos comprometidos. En tiempos de agitación, es más fácil retirarse dentro de las paredes de la iglesia y dejar al mundo a su suerte.
Sin embargo, el estudio de la historia bíblica demuestra que Dios levantó hombres como Daniel para confrontar a un rey pagano. Dios usó a Elías para confrontar a Acab, un rey apóstata. Dios llamó a Pablo a testificar ante César. Dios llama a su pueblo a confrontar al mundo con su mensaje.
El estudio de la historia de la iglesia revela que Dios continúa llamando a la iglesia a confrontar al mundo con el mensaje de la Palabra. En el curso de Historia de la Iglesia I, vimos cómo Atanasio confrontó la falsa doctrina prácticamente solo, “Atanasio contra mundum.” Por medio de Atanasio, la doctrina ortodoxa fue preservada ante los ataques de los arrianos. Del mismo modo, William Wilberforce confrontó a su mundo con el mensaje de la Biblia, condenando la trata de esclavos. En repetidas ocasiones, Dios ha levantado a la iglesia para hablar la verdad en la arena pública.
[4]Quiero experimentar el mismo dolor y sufrimiento de Jesús en la cruz; la lanza en su costado, el dolor de su corazón.
Prefiero sentir El dolor de los grilletes en mis pies, Que recorrer Egipto En el carruaje de Faraón. Himno escrito en prisión por.
- Simon Zhao (Citado en Timothy C. Tennent, Theology in the Context of World Christianity)
[5]De la Iglesia el Fundamento
De la iglesia el fundamento es Jesús el Salvador;
Por el agua y la Palabra le dio vida su Señor;
Para hacerla su esposa de los cielos descendió,
Y su sangre por limpiarla en la horrible cruz vertió.
-
De entre todas las naciones escogida en variedad,
A través de las edades se presenta en unidad;
Y los títulos que ostenta son: tener un solo Señor,
Una fe y un nacimiento, un constante y puro amor.
-
A través de sufrimientos y fatigas y dolor,
El glorioso día espera en que vuelva su Señor;
Consumada su carrera y perfecta su salud,
Entrará triunfante y libre en la eterna beatitud.
-
Ella alaba un solo nombre, participa de un manjar,
La consuela una esperanza y en la cruz tiene su altar;
De las almas corre en pos y ambiciona por la gracia
Conducirlas hasta Dios.
- Himno de Samuel Stone sobre la Iglesia
Conclusión
El estudio de la iglesia nos beneficia de muchas maneras. Aprendemos lecciones positivas de los héroes del pasado; recibimos advertencias de los errores del pasado. Al estudiar la historia de la iglesia, podemos comprender mejor dónde encaja nuestra iglesia local y nuestra rama teológica en la historia de la iglesia. Al estudiar la historia de la iglesia, aprendemos a distinguir entre las creencias que son esenciales para la fe cristiana y las creencias que son secundarias y que se relacionan más con una tradición particular o un tiempo específico en la historia.
Espero que usted continúe leyendo sobre la historia de la iglesia y que lea biografías de grandes cristianos. Al hacerlo, pídale a Dios que le enseñe lecciones que le ayuden a ser un líder más efectivo en la iglesia hoy.
► Comenten las lecciones que han aprendido a través de este estudio de la historia de la iglesia. ¿Cuáles son algunas lecciones positivas que deben guiar su ministerio? ¿Cuáles son algunas advertencias que pueden preservarlo del fracaso? Busquen formas de aplicar estas lecciones de la historia de la iglesia en sus ministerios.
Asignación
Entregue su proyecto final de curso en un plazo de treinta días después de finalizar esta lección.
Un ensayo de 6-8 páginas sobre el crecimiento del Cristianismo en su país o entre el pueblo o nación al que usted pertenece. Este ensayo deberá incluir tres partes:
La historia de la llegada del evangelio a su país.
Una evaluación de las fortalezas de la iglesia en su país en la actualidad.
Una visión para el crecimiento de la iglesia en los próximos veinte años.
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