En lecciones anteriores estudiamos las grandes tradiciones católica romana, ortodoxa oriental y protestante. En las lecciones finales, nuestro estudio se va a concentrar principalmente en la tradición evangélica. Vamos a dar especial atención a la rápida expansión de las misiones mundiales durante los siglos XIX y XX.
En 1800, el Cristianismo protestante se concentraba casi exclusivamente en Occidente. Sólo 1% de los cristianos protestantes vivía en África, Asia y América Latina. Para finales del siglo XIX, un 10% de los cristianos protestantes vivía en esas partes del mundo. Hoy en día, aproximadamente el 67% de los creyentes protestantes vive en países considerados anteriormente como “campos de misión extranjera.”
Fecha (d.C.)
Evento
1789
Revolución Francesa
1790-1840
Segundo Gran Despertar
1793
William Carey llega a la India
1854
Hudson Taylor llega a China
1864
Samuel Crowther, primer africano nombrado obispo anglicano
1905-1910
El Avivamiento Mundial empieza en Gales
1914
Inicio de la I Guerra Mundial
En la actualidad, las regiones del mundo donde el Protestantismo tiene más fuerza son Asia, África y América Latina. El mapa que se presenta a continuación traza el “centro estadístico del Cristianismo” desde el año 33 d.C. hasta nuestros días.[1] Con base en las tendencias actuales, el mapa predice el movimiento del Cristianismo hasta el año 2100. Hasta el año 1800, Europa era el centro estadístico del Cristianismo; más cristianos vivían en Europa que en el resto del mundo. En el siglo XIX, el centro empezó a desplazarse hacia el este y el sur. Hoy en día, África es el centro estadístico del mundo cristiano.
En 1900, el 9% de la población de África era cristiano; en el año 2005, el porcentaje de cristianos en África era de 46%. En 1900, Asia tenía sólo un 2% de cristianos; en el año 2005 los cristianos constituían el 9% de la población de Asia. Las raíces de este cambio se encuentran en el movimiento misionero del siglo XIX. En las lecciones 12 y 14 vamos a estudiar cómo el Cristianismo viajó alrededor del mundo durante los siglos XIX y XX.[2]
[1] El “centro estadístico” es la ubicación que tiene igual número de cristianos viviendo al norte, sur, este y oeste de dicho punto.
[2] Las fuentes de estos datos estadísticos son:
Todd M. Johnson, Christianity in Global Context: Trends and Statistics (El Cristianismo en su Contexto Global: Tendencias y Estadísticas).
ChristianHistory.net http://www.christianitytoday.com/ch/1992/issue36/3620.html Status of Global Mission (Estado de las Misiones Globales), 2014.
La Reforma Evangélica en Inglaterra
En el siglo XIX el Imperio Británico alcanzó su máximo esplendor. Londres, la ciudad más grande del mundo, era el centro comercial y financiero de Europa. La marina británica impulsaba el comercio mundial y la colonización. Para finales del siglo XIX, Inglaterra dirigía el imperio más extenso de la historia.
El siglo XIX fue una época de reforma evangélica en Inglaterra. El avivamiento evangélico del siglo XVIII enfatizó el nuevo nacimiento, vidas transformadas y un compromiso con el servicio. Este avivamiento trajo como resultado una reforma continua durante el siglo XIX.
El Movimiento Metodista a Principios del Siglo XIX
Después de la muerte de los hermanos Wesley, el movimiento metodista siguió creciendo en Inglaterra y Estados Unidos. Dos líderes importantes en el continuo crecimiento del Metodismo fueron Adam Clarke en Inglaterra y Francis Asbury en Estados Unidos.
Adam Clarke nació en Irlanda del Norte en 1760. Se convirtió a la edad de 19 años, bajo el ministerio de un predicador metodista, y a la edad de 22 años ya estaba predicando.
Adam Clarke, una de las mentes más brillantes de inicios del siglo XIX, fue enteramente autodidacta. Aprendió al menos diez idiomas por cuenta propia y escribió un comentario bíblico de seis tomos. El Comentario Bíblico de Adam Clarke ha permanecido como un valioso recurso por casi 200 años desde su primera publicación.
Además de este comentario, Clarke publicó otros veintidós libros, predicó durante más de cincuenta años en veinticuatro circuitos metodistas, y sirvió como presidente de las Conferencias Metodistas de Irlanda e Inglaterra. También se dedicó a editar documentos de estado para el gobierno británico por un período de diez años. En honor a su obra académica, se le otorgó el grado honorífico de Doctor de la Universidad de Aberdeen.
El Dr. Clarke estaba comprometido con el evangelismo. En 1818 conoció a dos sacerdotes budistas que habían viajado a Inglaterra desde Sri Lanka. Compartió con estos hombres durante dos años y eventualmente los bautizó y los envió de vuelta a su tierra para llevar el evangelio.
El Dr. Clarke también estaba comprometido con el mensaje de santidad. Hacia el fin de su vida en 1832, predicó sobre la posibilidad de tener un corazón “lleno de toda la plenitud de Dios.”[1]
La Secta Clapham
Antes del siglo XIX, la mayoría de la actividad religiosa en Inglaterra había tenido lugar en las denominaciones tradicionales – anglicana, bautista, congregacional y metodista. En el siglo XIX, el cambio fue dirigido por individuos que se unieron a sociedades religiosas conformadas con el propósito de efectuar reformas sociales o promover el avivamiento espiritual y las misiones.
Un grupo de evangélicos de clase alta del pueblo de Clapham, cerca de Londres, llegó a ser conocido como “la Secta Clapham.” Esta no era una denominación; ni siquiera era una organización oficial. Era una comunidad informal de creyentes comprometidos con la reforma social y espiritual de la sociedad inglesa. Su líder espiritual fue un ministro de la Iglesia de Inglaterra, John Venn. Entre sus miembros laicos estaban el Gobernador General de la India, el Presidente de la Compañía Británica de las Indias Orientales, y el reconocido miembro de Parlamento, William Wilberforce.
Los miembros de Clapham fundaron numerosas organizaciones, incluyendo la Church Missionary Society (Sociedad Misionera de la Iglesia), una sociedad para la distribución de Biblias, así como sociedades para servir a los pobres y mejorar las condiciones en las prisiones. Su mayor impacto se dio en el combate contra la esclavitud. Aunque la esclavitud fue prohibida en la mayoría de las naciones cristianas durante la Edad Media, Inglaterra retomó la trata de esclavos africanos en 1562. Para 1770, los barcos ingleses transportaban 50,000 esclavos del oeste de África cada año.
William Wilberforce (1759-1833) estaba convencido de que Dios lo había llevado al Parlamento para oponerse al comercio de esclavos. A partir de 1789, Wilberforce emprendió una campaña contra la esclavitud que duró varias décadas. La comunidad de Clapham publicaba literatura anti-esclavista y daba conferencias sobre los perjuicios de la esclavitud.
Después de años de lucha, el comercio de esclavos finalmente fue prohibido en 1809. Wilberforce empezó inmediatamente una campaña contra la esclavitud. El Acta de Emancipación, que liberó a todos los esclavos en el Imperio Británico, fue aprobada el 25 de julio de 1833, cuatro días antes de la muerte de Wilberforce. Aunque el líder de esta campaña fue Wilberforce, toda la Secta Clapham participó. Ellos creían que el evangelio no se interesa únicamente por los asuntos “espirituales,” sino que también promueve una sociedad que refleja la justicia cristiana.
William Booth y el Ejército de Salvación
A principios del siglo XIX, la comunidad Clapham trabajó entre las clases altas para reformar la sociedad inglesa. A finales de este siglo, un ministro metodista, William Booth (1829-1912), empezó a predicar en las calles de Londres para evangelizar y servir a los miembros más necesitados de la sociedad.
William Booth comenzó su obra en 1864; al cabo de veinte años tenía casi 1,000 obreros. Organizados de manera similar a un ejército, estos voluntarios fueron llamados el Ejército de Salvación, dirigidos por el General Booth. Una vez más, una nueva organización voluntaria lideró la reforma social. En la próxima lección vamos a estudiar más a fondo el ministerio del Ejército de Salvación.
Sociedades Cristianas de Voluntariado
Tanto la Secta Clapham como el Ejército de Salvación muestran la importancia de las “sociedades de voluntarios” para el Cristianismo del siglo XIX. Las sociedades de voluntariado permitieron a los creyentes de distintas denominaciones trabajar juntos para solventar una necesidad específica. Estas sociedades impulsaron las misiones, la distribución de Biblias, la reforma de las prisiones, la ayuda a los pobres y la abolición de la esclavitud.
El movimiento de Escuela Dominical es otro ejemplo de cristianos laicos que buscaron atender una necesidad social. En 1780, Robert Raikes, editor de un periódico y miembro de la Iglesia Anglicana, empezó a ofrecer educación gratuita para los niños pobres. Inglaterra no tenía un sistema de educación pública; los niños pobres crecían con poca o ninguna educación. Dado que los niños trabajaban en las fábricas toda la semana, cada domingo Raikes ofrecía clases de lectura e instrucción religiosa. La tasa de crímenes bajó de manera dramática en la ciudad de Raikes, por lo que las autoridades impulsaron la apertura de Escuelas Dominicales en otras ciudades. Para 1830, 1,250,000 niños de toda Inglaterra (cerca de una cuarta parte de la población) estaban asistiendo a las Escuelas Dominicales.
Las sociedades voluntarias cristianas pusieron en práctica el principio de Lutero de que todos los cristianos son llamados a servir a Dios, independientemente de su oficio o profesión. A través de estas organizaciones, los laicos llegaron a estar al frente del liderazgo.
[2]“Ser lleno de Dios es algo grande; Ser lleno de la plenitud de Dios es algo aún más grade; Ser lleno de toda la plenitud de Dios es lo más grande que hay.”
- Adam Clarke
El Alcance Evangélico en el Mundo
En 1800, el Cristianismo Protestante estaba localizado casi enteramente en Europa y Norteamérica. Dieciocho siglos después de la Gran Comisión de Jesús, la mayoría del mundo aún no había escuchado el mensaje del evangelio. Esto no significa que no hubo esfuerzos misioneros antes del siglo XIX. Los misioneros moravos habían estado activos traduciendo la Biblia, estableciendo escuelas para que la gente pudiera leer las Escrituras, e incluso preparando pastores nacionales.
Sin embargo, por lo general la misión se realizaba a pequeña escala, levantando “islas diminutas en el vasto mar del paganismo.”[1] A principios del siglo XIX, William Carey cambió la perspectiva de la iglesia sobre las misiones. El soñó con la transformación de sociedades enteras. A partir de entonces, otros han llevado el evangelio alrededor del mundo.
William Carey, el “Padre de las Misiones Modernas”
En 1783, William Carey fue bautizado y se unió a la Iglesia Bautista de Inglaterra. Se convirtió en maestro de escuela, y también en pastor de una iglesia local. Después de leer La Vida de David Brainerd, un relato escrito por Jonathan Edwards sobre los esfuerzos de Brainerd para evangelizar a los nativos norteamericanos, Carey desarrolló una gran pasión por el evangelismo.
En esa época, muchos bautistas ingleses insistían en que las misiones eran innecesarias. Dios salvaría a los elegidos; no tenía caso predicar a los no elegidos. Cuando William Carey afirmó en una reunión de ministros que era el deber de todos los cristianos predicar el evangelio, un pastor muy respetado respondió, “Siéntese, joven; cuando Dios quiera convertir a los paganos, lo hará sin su ayuda o la mía.” Pocos años después, Carey publicó Una Investigación sobre la Obligación de los Cristianos de Usar Medios para la Conversión de los Paganos, un llamado a la evangelización mundial.
Ciertamente Carey no fue la primera persona en ver la necesidad de evangelización en el mundo. En 1784, el líder metodista Thomas Coke presentó un “Plan para la Sociedad para el Establecimiento de Misiones entre los Paganos.” Ese mismo año, un pastor anglicano, Joseph White, predicó en Oxford un sermón basado en Marcos 16:15, titulado “Sobre el Deber de Emprender la Propagación del Evangelio entre Nuestros Súbditos Mahometanos y Gentoos en India.”
Carey no era el único apasionado por el evangelismo. Sin embargo, de todos sus contemporáneos, fue Carey quien logró transformar una nación entera. Él entendió que el cambio en una sociedad debe venir desde adentro. Hizo gran énfasis en la traducción de la Biblia a los idiomas nativos, así como en el respeto por la cultura y las tradiciones de la nación (siempre y cuando no estén en conflicto con los principios bíblicos), y en el desarrollo de ministerios locales.
[1] [1] Bruce L. Shelley, Church History in Plain Language (Historia de la Iglesia en Lenguaje Sencillo), 3era ed. (USA: Thomas Nelson, 2008), 374.
[2]Espera grandes cosas de Dios; Emprende grandes cosas para Dios.
- Lema de William Carey
El Evangelio Llega a la India
William Carey no fue el primero en llevar el evangelio a la India. De acuerdo con la tradición, el apóstol Tomás predicó en India alrededor del año 52 d.C. En el siglo IV, el historiador Eusebio reportó la presencia de una comunidad de cristianos en la India.
En 1705, dos pietistas alemanes, Bartolomeo Ziegenbalg y Heinrich Plätschau, llegaron a la India como misioneros protestantes. Ellos tradujeron la Biblia al tamil y el hindustaní. Sin embargo, el mayor esfuerzo misionero moderno en la India fue dirigido por William Carey. Carey sirvió en la India desde 1793 hasta su muerte en 1834. La Compañía Británica de las Indias Orientales se opuso a los esfuerzos misioneros en la India, por lo que Carey se estableció en Serampore, bajo el control de los holandeses.
Durante los cuarenta y un años que pasó en la India, Carey sentó las bases para el evangelismo en este país. Carey y sus colegas tradujeron la Biblia al bengalí, al sánscrito y a otros cuatro idiomas; además tradujeron porciones de la Biblia a otros veinticuatro idiomas. Carey compuso canciones evangelísticas en bengalí. Abrió su primera universidad en Asia (Serampore College) para capacitar pastores nacionales, así como para proveer educación en las artes liberales para personas de todas las castas.
William Carey se preguntó, “¿Cómo sería la India si Jesús fuera el Señor de la nación entera? A través de esta visión, Carey transformó la cultura del país. La visión de Carey del reino de Dios como el modelo para la sociedad afectó áreas más allá de los asuntos “espirituales.” La fe cristiana impactó todos los aspectos de la sociedad en la India.
Contra la enseñanza hindú de que la naturaleza es una “ilusión” que se debe rechazar, Carey creía que la naturaleza es la buena creación de un Dios amoroso. Por esta razón, publicó los primeros libros de texto de ciencias en la India. Llevó a cabo reformas en la agricultura para mejorar la productividad de las granjas.
Contra la práctica hindú de quemar vivos a los leprosos para “purificarlos,” Carey creía que Dios ama a los leprosos. Por esta razón, promovió el trato humanitario hacia los enfermos de lepra.
Carey creía en la justicia económica, por lo que introdujo las cajas de ahorros para combatir las exorbitantes tasas de interés que cobraban algunos individuos. Creía que el Cristianismo se beneficia de la libre expresión, por lo que estableció el primer periódico en un idioma oriental.
Carey creía que todas las personas son creadas a imagen de Dios, por lo que combatió la opresión contra las mujeres. Fundó escuelas para niñas, quienes pocas veces recibían educación en la India del siglo XIX. Combatió la poligamia, el infanticidio femenino y la práctica de quemar a las viudas – todo lo cual era apoyado por la religión hindú. Trabajó durante veinticinco años para lograr que se prohibiera legalmente la práctica de quemar a las viudas (sati).
William Carey muestra el impacto perdurable de una persona con una visión del Reino de Dios en nuestro mundo. A través de su influencia, las misiones protestantes fueron transformadas para siempre.
El Alcance Evangélico en el Mundo (Continuación)
Otras Actividades Misioneras en el Siglo XIX
Cientos de misioneros viajaron alrededor del mundo durante el siglo XIX. Por primera vez, los evangélicos protestantes estaban a la cabeza de la actividad misionera. Durante las dos primeras décadas del siglo XIX:
Henry Martyn fue a la India (1805).
Robert Morrison fue el primer misionero protestante a China (1807).
Adoniram Judson fue a Burma como el primer misionero estadounidense (1812).
Samuel Marsden dirigió un grupo de misioneros a Nueva Zelanda (1814).
Robert Moffat fue a África (1816).
Hacia mediados del siglo XIX, un espíritu de optimismo combinado con una pasión por las misiones inspiró la creación del Movimiento Estudiantil Voluntario para las Misiones Extranjeras, con el objetivo de “evangelizar al mundo en esta generación.” El siglo XIX fue una época de misión.
David Livingstone viajó al corazón de África, abriendo este continente al evangelio. Su discurso a estudiantes de Cambridge en 1859 muestra una de las características de las misiones del siglo XIX. “Regreso a África para tratar de abrir camino para el comercio y el Cristianismo. Hagan su mejor esfuerzo para continuar la obra que yo empecé. Se las entrego.”
Esto no significa que Livingstone veía las misiones como un medio para abrir camino a la explotación de África por parte de los intereses comerciales británicos. Al igual que Carey, Livingstone creía que el evangelio debía transformar todas las áreas de la sociedad. Livingstone sabía que en África la trata de esclavos era una forma común de hacer dinero. Por eso creía que abrir el continente al comercio legítimo pondría fin a la inmoral trata de esclavos.
Los misioneros protestantes no fueron herramientas para el comercio británico. De hecho, las compañías británicas a menudo se oponían a los misioneros, creyendo que éstos defenderían a los nativos contra las prácticas injustas de los británicos. La Compañía Británica de las Indias Orientales impidió que William Carey se estableciera en Calcuta y expulsó a Adoniram Judson de la India. Contrario a las acusaciones de algunos historiadores modernos, el movimiento misionero del siglo XIX estuvo inspirado por el amor a Dios, no a Mamón.
…Desde Entonces Hasta Ahora…
► ¿Cómo sería su país si Jesús fuera el Señor de toda la nación? Comenten sobre algunas formas prácticas en las que el evangelio puede transformar su sociedad.
Grandes Cristianos que Usted Debe Conocer: Samuel Ajayi Crowther (ca. 1806-1891)
Uno de los héroes de la iglesia en Nigeria es Samuel Crowther, el primer obispo africano de la Iglesia Anglicana. Crowther nació en Yorubaland (actual oeste de Nigeria). Siendo adolescente, fue capturado por musulmanes traficantes de esclavos y vendido a traficantes portugueses.
Después de la abolición de la trata de esclavos en 1807, un grupo de evangélicos británicos estableció la colonia africana de Sierra Leona como un refugio para antiguos esclavos. En 1822, la Marina Británica interceptó el navío portugués donde iba Ajayi, quien fue llevado a Sierra Leona. Ajayi se convirtió al Cristianismo y fue bautizado con el nombre Samuel Crowther.
Crowther fue uno de los primeros estudiantes en el Fourah Bay College, establecido por la Sociedad Misionera de la Iglesia en 1827, para capacitar líderes nacionales para la iglesia africana. Crowther demostró ser un talentoso lingüista y pronto fue elegido para enseñar en otros pueblos. En 1841, fue enviado a Inglaterra para recibir más instrucción. Fue ordenado como ministro y enviado como misionero a Yorubaland. En su pueblo natal, Crowther encontró a su madre y su hermana, después de una separación de más de veinte años. Ellas fueron sus primeras convertidas.
Dos de los aportes de Crowther tuvieron un impacto duradero. Él tradujo la Biblia al Yoruba, la primera traducción a un idioma africano hecha por un hablante nativo. También estableció estaciones misioneras entre los pueblos Nupe y Hausa, dirigidas enteramente por africanos.
En 1864, Henry Venn (miembro de la comunidad Clapham) logró la designación de Crowther como obispo de África Occidental. Samuel Crowther se convirtió en el primer líder autóctono de la iglesia africana. Lamentablemente, tiempo después un grupo de jóvenes misioneros ingleses se opuso a Crowther y lograron que fuera removido de su puesto. Sin embargo, su memoria demuestra el potencial del Cristianismo autóctono africano.
[1] Image: "Bishop Samuel Ajayi Crowther", retrieved from https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Bishop_Samuel_Ajayi_Crowther.png, public domain.
El Alcance Evangélico en el Mundo (Continuación)
Evaluación de las Misiones del Siglo XIX
¿Tuvo debilidades el movimiento misionero del siglo XIX? Por supuesto que sí. Algunos misioneros tenían muy poco conocimiento del país al que habían sido llamados. En ocasiones sus métodos fueron inefectivos y no lograron un impacto duradero.
Para muchos misioneros, el Cristianismo y la cultura occidental eran sinónimos. Asumían que un nuevo convertido chino debía vestirse igual que un inglés, comer como un inglés, y adorar en un templo igual a los de Occidente.
Sin embargo, a pesar de estas falencias, el movimiento misionero del siglo XIX demuestra las fortalezas de las misiones evangélicas. Desde Constantino hasta las misiones del Catolicismo Romano en Latinoamérica en el siglo XVII, el Cristianismo se había extendido por la fuerza. El movimiento misionero evangélico demostró que sólo el evangelio, sin necesidad de intervención estatal o coacción, “es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree.”[1]
El movimiento misionero del siglo XIX demostró el poder de los cristianos laicos. Durante las primeras décadas del siglo XIX, la Sociedad Evangélica Misionera de Basilea, la Sociedad Misionera Danesa, la Sociedad Misionera de Berlín y la Sociedad Misionera de París fueron organizadas por cristianos laicos.
El movimiento misionero del siglo XIX demuestra el impacto del evangelio en la vida civil de una nación. En muchos países los misioneros establecieron hospitales y escuelas que hasta la fecha continúan sirviendo a sus comunidades. El movimiento misionero demuestra que el evangelio, correctamente entendido, transforma todos los aspectos de la sociedad.
[2] David B. Barrett, George T. Kurian, y Todd M. Johnson, World Christian Encyclopedia (Enciclopedia Mundial del Cristianismo), 2da ed. (New York: Oxford University Press, 2009), 27-29.
El Evangelio Llega al Interior de China
Hudson Taylor (1832-1905) no fue el primer misionero en llevar el evangelio a China. Creyentes persas llegaron a China en el siglo VII. Un católico romano llamado Mateo Ricci les predicó a oficiales del gobierno chino en el siglo XVII.
En 1807, Robert Morrison se convirtió en el primer misionero protestante a China. Para mediados del siglo XIX, muchas organizaciones tenían misioneros en China. Sin embargo, las políticas del gobierno limitaban el acceso de extranjeros al interior del país, por lo que estas misiones se localizaban únicamente en la costa. A principios del siglo XIX era ilegal evangelizar o publicar literatura cristiana en China. Tampoco era permitido que los extranjeros aprendieran mandarín.
Los cristianos que hablaban el idioma con fluidez servían como traductores para los oficiales del gobierno, y eventualmente influenciaron un cambio en la política gubernamental. William Martin, un misionero presbiteriano, logró incluir una cláusula en el Tratado de Tianjin de 1858, que permitió a los misioneros entrar al interior de China. Esto abrió la puerta para la Misión al Interior de China de Hudson Taylor.
La visión de Hudson Taylor para el interior de China requería una nueva forma de ver las misiones. Mientras muchos misioneros del siglo XIX asumían que el Cristianismo era sinónimo de la cultura occidental, Taylor creía que el evangelio es independiente de las expectativas culturales. Su respeto por la tradición china eliminó barreras para el evangelio.
Durante su primer año en China, Taylor y un colega, Joseph Edkins, viajaron en bote a lo largo del Río Huangpu, distribuyendo Biblias y tratados. Taylor estableció en la ciudad de Ningbó su centro de operaciones para alcanzar el interior de China.
Consciente de la magnitud de la tarea que tenía por delante, Taylor decidió reclutar veinticuatro misioneros, dos por cada provincia de China y dos para Mongolia. En La Necesidad Espiritual y las Demandas de China, Taylor preguntaba, “¿Cómo pueden todos los cristianos de Inglaterra quedarse de brazos cruzados mientras estas multitudes perecen por falta de conocimiento? … ¡Nos quedamos en casa con una oveja y no prestamos atención a las noventa y nueve que están pereciendo!
Cuando Taylor comenzó su trabajo misionero, había un total de noventa misioneros protestantes en toda China. Para su muerte en 1905, sólo la Misión al Interior de China tenía 849 misioneros distribuidos en 205 sedes. Más de 125,000 cristianos chinos estaban asociados con la misión.
Taylor estableció seis principios para la Misión al Interior de China:
La misión sería interdenominacional.
No habría un salario garantizado.
No se pedirían fondos (“misión de fe”).
El trabajo sería dirigido por líderes en China.
La organización avanzaría hacia el interior de China.
Los misioneros usarían ropa de China y se reunirían para adorar en edificios chinos.
Aunque estos principios no se aplican a todas las organizaciones misioneras, muestran la pasión de Taylor por una iglesia nacional, en vez de implantar un modelo extranjero. Gracias a este enfoque, el impacto de la Misión al Interior de China continuó aun después de que la revolución comunista de 1951 expulsó a todos los misioneros.
Quizás la mayor innovación de Taylor fue su disposición para separar el evangelio de las prácticas culturales occidentales. Él creía que un misionero debía seguir el ejemplo de Pablo, “…a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos.”[1] Su uso de la vestimenta y el peinado propios de la cultura china simbolizaba su disposición de adoptar las normas de conducta de China, siempre que no entraran en conflicto con los principios cristianos.
El esfuerzo para evangelizar China ha enfrentado muchos obstáculos. En 1900, los bóxers dieron muerte a 136 misioneros adultos, 53 niños hijos de misioneros y cerca de 50,000 cristianos chinos. En 1926, cerca de 8,000 misioneros protestantes huyeron durante el conflicto de la Expedición del Norte. En 1953, todos los misioneros fueron obligados a abandonar el país después de la revolución comunista. No obstante, las semillas plantadas por los misioneros continuaron creciendo. Cuando los occidentales regresaron a China en la década de 1980, encontraron un creciente movimiento de iglesias en hogares, una pasión por el evangelismo y uno de los grandes ejemplos de avivamiento en la historia del Cristianismo.
Crecimiento de la Iglesia China*
Año
Cantidad
Año
Cantidad
Año
Cantidad
Misioneros Protestantes
1807
1
1930
6,346
1951
0
Población de China
1812
362 millones
1949
450 millones
1996
1.2 billones
Protestantes bautizados
1834
10
1934
500,000
1996
33 millones
Protestantes por habitantes
1850
1 en 1 millón
1952
1 en 1,000
1996
1 en 36
* Statistics from Tony Lambert, OMF International.
El Avivamiento Evangélico en los Estados Unidos de América
En la Lección 11 estudiamos el Gran Despertar en las colonias americanas. Los efectos de este avivamiento se desvanecieron durante la revolución de las colonias. Las dificultades propias de la guerra y la expansión de las ideas de la Ilustración entre los jóvenes llevaron a un declive espiritual. A finales del siglo XVIII, en algunas universidades no había estudiantes que profesaran ser cristianos.
La expansión de la frontera hacia el oeste de los Estados Unidos planteó nuevos desafíos a la iglesia. Entre 1792 y 1821, nueve estados se añadieron a las trece colonias iniciales. Para 1850, la mitad de la población de Estados Unidos vivía al oeste de los Montes Apalaches. Las principales denominaciones no fueron capaces de hacer frente al crecimiento de la población. Los primeros colonos que incursionaron en estos territorios tenían poco interés en la religión. Invertían toda su energía para sobrevivir en la dura frontera, y cuando no estaban trabajando, buscaban entretenimiento, no un servicio de adoración. A finales del siglo XVIII, Estados Unidos tenía una población de 5,000,000 de personas, y se estima que 300,000 eran alcohólicos. Parecía que el Cristianismo en el Nuevo Mundo estaba muriendo.
Este era el escenario a finales del siglo XVIII. De acuerdo con Rodney Stark, en la época de la revolución sólo el 17% de los estadounidenses eran cristianos activos. Sin embargo, en el siglo XIX, una serie de movimientos de avivamiento llevó a esta joven nación de vuelta al evangelio. Para finales del siglo XIX, 50% de la población estadounidense eran cristianos activos.
El Movimiento Metodista en los Estados Unidos
En el tiempo en que los hermanos Wesley dirigieron el movimiento metodista en Inglaterra, Francis Asbury dirigió la Iglesia Metodista en los Estados Unidos. Asbury nació en Staffordshire, Inglaterra, en 1745. Se convirtió en predicador laico a la edad de 18 años y Juan Wesley lo nombró predicador itinerante a los 22 años.
En 1771, a la edad de 26 años, Asbury respondió al llamado de Juan Wesley para ir a predicar el evangelio en las colonias americanas. Asbury pasó los siguientes cuarenta y cinco años en los Estados Unidos. Cuando estalló la revolución, él y James Dempster fueron los únicos predicadores metodistas británicos que no regresaron a Inglaterra.
Durante cuarenta y cinco años de ministerio, Asbury recorrió más de 300,000 millas a caballo y en carreta, a pesar de sus constantes quebrantos de salud. Predicó más de 16,000 sermones. Algunos historiadores piensan que Francis Asbury fue el rostro más conocido de su época en Estados Unidos – más conocido incluso que George Washington. Era tan conocido que las cartas que le enviaban sin más señas que “Obispo Asbury, Estados Unidos de América” le llegaban sin dificultad.
Cuando Asbury llegó a Filadelfia, había aproximadamente 600 metodistas en las trece colonias americanas. Cuando murió, había 200,000 metodistas en los Estados Unidos y 4,000 predicadores metodistas.
Asbury tenía gran pasión por el evangelismo. En el siglo XVIII, la mayoría de la población de Estados Unidos vivía fuera de las ciudades y tenía poco acceso a las iglesias. Asbury comenzó a organizar las iglesias en distritos y nombró predicadores itinerantes (llamados circuit riders), que viajaban de iglesia en iglesia en cada distrito. Estos predicadores itinerantes llevaron el evangelio hasta la frontera, donde no había otras iglesias activas.
Asbury también tenía pasión por el impacto social del evangelio. Abrió Escuelas Dominicales para educar a los pobres; combatió la esclavitud; y combatió el impacto del alcoholismo entre los habitantes de la frontera. El Metodismo en los Estados Unidos debe su nacimiento a este predicador sin preparación académica que entregó su vida a la expansión del evangelio.
El Segundo Gran Despertar
Al inicio de la década de 1790, un espíritu de avivamiento se extendió a lo largo de la nación, en respuesta a un “Concierto de Oración” para el despertamiento espiritual. Las iglesias en el este empezaron a experimentar avivamientos. Lo mismo ocurrió en varias de las principales universidades.
El avivamiento se extendió desde el este hacia la frontera oeste. Este avivamiento alcanzó a una gran población iletrada, como los mineros de carbón de Bristol. A diferencia de los hermanos Wesley, que eran eruditos de Oxford, y que habían predicado en Bristol, la predicación en este avivamiento estuvo a cargo de predicadores locales toscos y con muy poca instrucción formal. Hay pocos “grandes nombres” asociados con el Segundo Gran Despertar; este avivamiento fue dirigido por pastores locales.
James McGready, un ministro presbiteriano, fue uno de los primeros en predicar un mensaje de avivamiento en el oeste. Después de haber sido expulsado de Carolina del Norte por su intensa predicación, McGready se estableció en Kentucky. En 1800, muchos viajaron hasta 100 millas para asistir a una “campaña” evangelística en Gaspar River, Kentucky.
En 1801, más de 20,000 personas (10% de la población de Kentucky) asistieron a una campaña en Cane Ridge, Kentucky. Puesto que no había un edificio que pudiera albergar a tantas personas, se construyeron varias plataformas al aire libre y había hasta cinco predicadores predicando simultáneamente.
Los efectos del Segundo Gran Despertar incluyeron:[1]
Avivamientos en las universidades.
Decenas de miles de nuevos miembros se añadieron a las denominaciones evangélicas.
Las reuniones de oración entre semana y las escuelas dominicales se generalizaron en las iglesias.
Se establecieron nuevas universidades y seminarios para capacitar ministros.
Se desarrolló en los Estados Unidos un énfasis en las misiones similar al de Inglaterra.
El avivamiento también tuvo muchos efectos sociales duraderos. Durante el siglo XIX, creyentes evangélicos en los Estados Unidos fundaron la Sociedad Bíblica Americana para la distribución de Biblias, la American Temperance Union (Unión Americana por la Templanza) para combatir el abuso del alcohol, la Home Missionary Society (Sociedad para las Misiones Domésticas) para predicar el evangelio en la frontera, y sociedades para reformar las prisiones y atender a los discapacitados.
Los proponentes de la doctrina de santidad del siglo XIX, especialmente Charles Finney, Asa Mahan y Phoebe Palmer, creían que el Espíritu Santo podía dar la victoria no sólo sobre el pecado personal, sino también sobre los pecados de la sociedad. Estos líderes buscaron reformar la sociedad estadounidense a través del poder del evangelio.
Movimientos Evangelísticos Posteriores
Pocos años después del Segundo Gran Despertar, Charles G. Finney (1792-1875) empezó a predicar en Nueva York. Cerca de 1,000 personas se convirtieron en Rochester, Nueva York, en 1830. Se registraron avivamientos en otras partes del país, con un total de casi 100,000 nuevos convertidos.
Aunque fue ordenado como ministro presbiteriano, Finney rechazó la doctrina calvinista de la expiación limitada. Predicó la posibilidad de un corazón puro y de una vida libre del pecado deliberado. Además de sus esfuerzos evangelísticos, Finney escribió una teología sistemática y sirvió como presidente de la Universidad de Oberlin.
Entre 1858 y 1859, un Avivamiento de Laicos se extendió por toda la nación. Este avivamiento, que empezó en Canadá, fue dirigido por hombres de negocios que se reunían para orar durante su hora de almuerzo. Se estima que durante estos dos años hubo un millón de conversiones en los Estados Unidos, incluyendo 100,000 esclavos. Desde los Estados Unidos, el avivamiento se extendió a las Islas Británicas, donde otro millón de personas hicieron profesión de fe.
Después de la Guerra Civil, D.L. Moody y su compañero Ira Sankey realizaron campañas evangelísticas en varias ciudades importantes. La vida en la ciudad había roto el vínculo de la gente con la iglesia local, por lo que Moody llevó el evangelio a este nuevo contexto social – así como Wesley y Whitefield lo habían hecho en Bristol. En un viaje a Londres, Moody predicó ante más de 2,500,000 de personas.
Entre 1905 y 1910 tuvo lugar el Avivamiento Galés, que inició por el ministerio de un minero de carbón llamado Evan Roberts, y que se extendió alrededor del mundo. En los Estados Unidos, el avivamiento llegó a las Universidades de Baylor y Asbury. En Indonesia hubo un “Gran Arrepentimiento” durante siete años, durante los cuales hubo 200,000 conversiones. En la India, John Hyde, conocido como “Hyde el que ora,” dirigió reuniones de oración que resultaron en conversiones masivas. En 1907 tuvo lugar el “Pentecostés coreano,” después de semanas de orar por un avivamiento. Rees Howells fundó el Instituto Bíblico del Sur de Gales, desde donde se enviaron misioneros a todas partes de África. En América Latina, las iglesias evangélicas vieron cómo se triplicó el número de miembros de 132,000 en 1903 a 369,000 en 1910.
[1] Información tomada de Howard F. Vos, Breve Historia de la Iglesia Cristiana. Editorial Portavoz, 1988.
[2] “La causa efectiva de todos los avivamientos verdaderos es el poder vivificador, regenerador y santificador del Espíritu Santo – convirtiendo al pecador endurecido y rescatando al creyente que reincide en el pecado.”
- J. Wilbur Chapman
[3]“La impresión de muchos parece ser que la gracia los perdonará en pecado, si no puede salvarlos del pecado. … Ninguno espere ser salvado del infierno, a menos que la gracia lo salve del pecado.”
- Charles G. Finney
Conclusión: La Historia de la Iglesia Nos Habla Hoy
Muchos eruditos modernos critican los avivamientos y los movimientos misioneros del siglo XIX, catalogándolos como ingenuos y mal encaminados. Miles de páginas se han escrito criticando el “imperialismo cultural” del movimiento misionero del siglo XIX.
¿Hubo problemas en estos movimientos misioneros? Por supuesto que sí. Fueron dirigidos por seres humanos falibles. ¿Fallaron en atender algunas cuestiones sociales? Sí. Tuvieron sus puntos ciegos. Sin embargo, el movimiento misionero contribuyó mucho al avance del Reino de Dios. Cientos de misioneros consagraron sus vidas a la expansión del evangelio. Como resultado, a finales del siglo XIX la iglesia alrededor del mundo era más fuerte que al inicio de este siglo.
En términos del impacto espiritual eterno, millones de personas escucharon el evangelio gracias a los esfuerzos de los misioneros del siglo XIX. Entre 1800 y 1900, el número de cristianos profesos en el mundo se duplicó, el número de traducciones de la Biblia aumentó de cincuenta a 250, y el número de organizaciones misioneras se multiplicó de siete a 100.
En términos del impacto temporal, muchas naciones alrededor del mundo se beneficiaron de la influencia social de los misioneros. En un estudio publicado en la Revista Americana de Ciencias Políticas, Robert Woodberry demostró que los misioneros protestantes tuvieron un impacto mayor en el establecimiento de democracias estables en el mundo no occidental que cualquier factor político. Woodberry halló que “a mayor número de misioneros protestantes por habitantes locales en 1923, mayor la probabilidad de que en la actualidad una nación haya logrado una democracia estable.”[1]
El poder del evangelio continúa transformando individuos, comunidades y naciones. El evangelio, no el mensajero, es el “poder de Dios para todo aquel que cree.”
[1] Robert D. Woodberry, “The Missionary Roots of Liberal Democracy” (Las Raíces Misioneras de la Democracia Liberal), American Political Science Review Vol. 106, No. 2 Mayo 2012.
Lección 4 Eventos Clave en la Historia de la Iglesia
Fecha (d.C.)
Evento
1790-1840
Segundo Gran Despertar
1801
Campaña de Cane Ridge en Kentucky
1793-1834
William Carey en la India
1833
Gracias a los esfuerzos de William Wilberforce y la Secta Clapham, la esclavitud es abolida en el Imperio Británico.
1854-1905
Hudson Taylor en China
1864
Samuel Ajayi Crowther es nombrado como el primer obispo anglicano africano.
1864
William Booth inicia el Ejército de Salvación.
1905-1910
Avivamiento mundial
Figuras Clave en la Historia de la Iglesia
Carey, William (1761-1834): Misionero bautista inglés y pionero que encabezó el inicio del movimiento misionero protestante. Considerado el “Padre de las Misiones Modernas.”
Crowther, Samuel Ajayi (1806-1891): Primer africano en ser nombrado obispo de la Iglesia Anglicana.
Newton, John (1725-1807): Ministro evangélico inglés y compositor de himnos que ayudó en la campaña contra la esclavitud después de su conversión, luego de haber participado en la trata de esclavos.
Taylor, Hudson (1832-1905): Fundador de China Inland Mission. Encabezó la expansión del evangelio al interior del territorio chino.
Wilberforce, William (1759-1833): Filántropo inglés y miembro del Parlamento británico que trabajó por más de 30 años para lograr la aprobación de la legislación contra la trata de esclavos. Dicha legislación finalmente fue aprobada en 1833.
Asignación
1. Haga el examen correspondiente a esta lección. El examen incluye fechas de los “Eventos Clave en la Historia de la Iglesia” (1789-1914).
2. Prepare un resumen biográfico de uno de los siguientes líderes cristianos: Samuel Ajayi Crowther, Charles Finney o D.L. Moody. Su resumen debe incluir tres partes:
Biografía: ¿Cuándo vivió? ¿Dónde vivió? ¿Dónde y cuándo murió?
Eventos: ¿Cuáles son los eventos más importantes de su vida?
Influencia: ¿Cuál ha sido su influencia en la iglesia cristiana?
Aplicación: ¿Cuál lección para la iglesia actual encontramos en la vida de este líder?
Tiene dos opciones para presentar este resumen:
Entregue un documento de dos páginas a su líder de grupo.
Haga una presentación oral de 3-5 ante su grupo.
Preguntas de Examen – Lección 4
1. La _____________________ era una comunidad de evangélicos británicos de clase alta comprometidos con la reforma social y espiritual.
2. El líder parlamentario del movimiento anti-esclavista británico fue ______________.
3. El fundador del Ejército de Salvación fue ________________.
4. El líder de la Iglesia Metodista en los Estados Unidos a principios del siglo XIX fue ________________________________.
5. El “Padre de las Misiones Modernas” fue ___________________.
6. El primer obispo africano de la Iglesia de Inglaterra fue _________________.
7. El primer misionero protestante a China fue _________________.
8. El avivamiento que se extendió a través de la frontera oeste de los Estados Unidos entre 1790 y 1840 fue llamado el ____________________________.
9. Anote dos efectos del avivamiento mencionado en la pregunta 8.
SGC exists to equip rising Christian leaders around the world by providing free, high-quality theological resources. We gladly grant permission for you to print and distribute our courses under these simple guidelines:
No Changes – Course content must not be altered in any way.
No Profit Sales – Printed copies may not be sold for profit.
Free Use for Ministry – Churches, schools, and other training ministries may freely print and distribute copies—even if they charge tuition.
No Unauthorized Translations – Please contact us before translating any course into another language.
All materials remain the copyrighted property of Shepherds Global Classroom. We simply ask that you honor the integrity of the content and mission.