En esta lección vamos a estudiar el período de la historia que da inicio con la Paz de Westfalia en 1648 y termina con la Revolución Francesa en 1789. Vamos a ver dos desarrollos contrastantes en este período.
Primero, la razón humana llegó a ser la máxima autoridad para muchas personas. A este período se le conoce como la “Ilustración” o la “Era de la Razón.” Sin embargo, un nombre más apropiado sería la “Era del Racionalismo.” Los cristianos siempre han valorado la razón, pero durante le Ilustración, la razón se convirtió en la única autoridad para muchas personas.
La Era del Racionalismo dio a luz a la secularización, filosofía que niega a Dios, o al menos asume que su existencia es irrelevante. Al sustituir la sabiduría de Dios con la razón humana, los filósofos de la Ilustración sentaron las bases para el caos social que arrasó Europa a finales del siglo XIX, para los gobiernos totalitarios del siglo XX, y para gran parte de la desesperación que sigue afectando al mundo del siglo XXI.
Segundo, durante estos años un avivamiento recorrió Inglaterra y las colonias americanas. Como resultado de este avivamiento nació el movimiento misionero moderno, las sociedades británica y americana fueron transformadas, y la vitalidad espiritual personal fue renovada.
Fecha (d.C.)
Evento
1648
Fin de la Guerra de los Treinta Años
Siglo XVIII
La Ilustración
de 1720 a 1740
El Gran Despertar Décadas
1738
Experiencia de Aldersgate de Juan Wesley
1784
Fundación de la Conferencia Metodista
1789
Revolución Francesa
El Crecimiento del Racionalismo
Poco antes de su muerte, Benjamín Franklin escribió una carta en la que describía sus creencias religiosas. Franklin no creía que Jesús fuera el Hijo de Dios; sin embargo, concluyó diciendo, “No veo ningún mal [en la creencia cristiana] si esa creencia tiene buenas consecuencias.” Para Franklin la verdad del Cristianismo no era importante; si el Cristianismo hacía que las personas se comportaran mejor, entonces era bueno.
Benjamín Franklin representa el espíritu del racionalismo y la Ilustración. Muchos filósofos de la Ilustración negaban la existencia de Dios (ateísmo), o asumían que Dios no se involucra en nuestra vida diaria (deísmo). Ambas creencias hicieron a Dios irrelevante en la vida humana.
Durante la Edad Media y la Reforma, la razón era importante. Sin embargo, la revelación era la autoridad definitiva. Los reformadores demostraron que la Biblia es la revelación autoritativa de Dios. La razón ayudó a los reformadores a entender la verdad de Dios. La razón no contradecía la verdad de Dios.
Durante la Ilustración, este equilibrio cambió. La razón reemplazó a la fe como la autoridad definitiva. El Cristianismo es bueno, dijo Benjamín Franklin, porque mejora nuestra conducta y nuestra calidad de vida. Para los pensadores de la Ilustración, el Cristianismo no se trataba de una cruz, discipulado y sumisión a la autoridad de Dios; el Cristianismo era una herramienta para mejorar la calidad de vida en este mundo.
Raíces en el Renacimiento (1300-1700)
Durante los siglos XVI y XVII, el interés en el estudio de las Sagradas Escrituras iba de la mano con un nuevo interés en los escritos de los antiguos griegos. Erasmo, quien reintrodujo el Nuevo Testamento en griego, también reintrodujo el estudio de los clásicos griegos.
Este período de la historia se conoce como el “Renacimiento.” El nombre “Renacimiento” no se refiere a fechas específicas; se refiere a un modo de pensar o un movimiento filosófico. Estos siglos vieron un renacer del interés en la filosofía y la literatura antiguas.
Los movimientos del Renacimiento y la Reforma tuvieron lugar durante el mismo período de tiempo, pero tenían perspectivas muy diferentes acerca del ser humano. Los reformadores veían a la humanidad caída; su mayor necesidad era la gracia de Dios. Los filósofos del Renacimiento veían a la humanidad llena de un potencial ilimitado; su mayor necesidad era la educación.
Para los pensadores renacentistas, el ser humano era la máxima autoridad. Descartes (1596-1650) personifica este enfoque. Para descubrir lo que es innegablemente verdadero, Descartes decidió dudar de todo. Sin embargo, no podía dudar de su propia existencia. Partiendo de esa verdad, él razonaba todas las demás verdades, incluyendo la existencia de Dios.
Descartes llegó a la conclusión de que Dios existe, pero su manera de llegar a esta conclusión era muy diferente de la de los reformadores. Para los reformadores, la Palabra de Dios era la máxima autoridad; para Descartes y otros pensadores del Renacimiento, la Palabra de Dios tenía que ser confirmada por la razón humana. Esto señalaba una nueva perspectiva de la autoridad. La razón del ser humano, no la revelación de Dios, se convirtió en la autoridad definitiva. Este nuevo entendimiento sentó las bases para los filósofos que posteriormente negaron la Palabra de Dios.
La Ilustración (1650-1800)
A finales del siglo XVII, Isaac Newton publicó un tratado en el que explicaba la gravedad como el principio básico de movimiento en el universo. La investigación de Newton dio paso a un siglo de progreso científico. Hubo dos respuestas a los descubrimientos de Newton y a este nuevo mundo de la ciencia.
Los creyentes respondieron a los descubrimientos de Newton tratando de armonizar la fe y la razón. Los cristianos entendían que Dios ha hablado a través de dos ámbitos, la Biblia y la naturaleza. La naturaleza es una fuente de la revelación de Dios. El salmista escribió, “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.” Sin embargo, la Palabra de Dios es la revelación definitiva. El salmista continuo, “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma.”[1]
Mientras los cristianos valoraban tanto la fe como la razón, los escépticos apelaban únicamente a la razón como la fuente de la verdad. Los escépticos afirmaban, “si podemos entender la naturaleza a través de la razón humana, ya no necesitamos la Biblia.” Para los pensadores de la Ilustración, la Biblia ya no era importante; sólo la razón era suficiente para la verdad.
Los primeros filósofos de la Ilustración siguieron profesando la fe cristiana, pero la aceptaban sólo en la medida en que podía ser comprobada por la razón humana. Por ejemplo, uno de los pensadores más importantes de la Ilustración fue John Locke (1632-1704). Locke nunca negó el Cristianismo; sin embargo, dado que limitaba el Cristianismo a principios que podían ser comprobados por la razón humana al margen de la revelación, sentó los cimientos para que la siguiente generación negara la fe cristiana.
En el siglo XVIII, los deístas franceses enseñaban que aun si Dios existía, no era el Dios revelado en la Biblia. Los deístas describían a Dios como un “relojero” que creó el mundo y luego lo dejó que funcionara por su cuenta. Afirmaban que los milagros que registran las Escrituras (incluyendo la resurrección) eran distorsiones inventadas posteriormente por autores humanos. La Biblia ya no era vista como la revelación de Dios.
Dirigidos por Voltaire (1694-1778), los deístas buscaron reemplazar la revelación bíblica con la razón humana. Después de un terremoto que destruyó la mayor parte de Lisboa en 1755, Voltaire escribió Cándido, una novela en la cual se burlaba de la creencia en el Dios revelado en la Biblia. Los deístas insistían en que Dios creó el mundo y luego lo dejó gobernarse a sí mismo.
Los filósofos de la Ilustración decían que estaban buscando “la verdad.” Sin embargo, definieron la verdad de un modo que negaba la doctrina cristiana desde el principio. Insistían en que “la verdad” debía ser verificada y probada por estándares humanos, al margen de Dios.
Por ejemplo, el filósofo escocés David Hume(1711-1776) rechazó la creencia en los milagros. Afirmó que, puesto que no podemos probar que los milagros del Nuevo Testamento realmente sucedieron, es irracional creer en ellos. La Biblia dejó de ser una autoridad válida. La revelación bíblica fue negada como evidencia suficiente para cualquier creencia; incluso el respaldo histórico de la resurrección fue ignorado.
En efecto, la Ilustración asumió que la Biblia no era confiable y por ende, se negó a considerar cualquier evidencia histórica como respaldo de las Escrituras. La Ilustración dio paso a un mundo en el cual la fe cristiana era aceptable solamente si estaba limitada a la creencia personal. La fe ya no podía afectar las acciones públicas. Había una estricta división entre la fe privada y la “razón” pública.
…Desde entonces hasta Ahora…
Las ideas de la Ilustración siguen siendo populares. Muchas personas aceptan el principio de la Ilustración según el cual “la fe privada no debe afectar la conducta pública.” Por ejemplo:
En los Estados Unidos de América, muchos cristianos admiten que sus creencias religiosas no guían sus decisiones de negocios.
En China, un oficial del gobierno me dijo, “Nosotros permitimos la total libertad religiosa – siempre y cuando usted no trate de compartir sus creencias religiosas con otros.”
► En su sociedad, ¿cuánto respeto se le da a la autoridad de la Biblia? En su sociedad, ¿de qué manera se separan la fe religiosa y la vida pública? ¿Las ideas de la Ilustración siguen afectando su cultura? Como cristianos, ¿de qué manera podemos responder a estas ideas?
La Revolución Francesa (1789)
Cuando el ser humano trata de dirigir su mundo aparte de Dios, el resultado es el caos. En la Ilustración, hombres como Voltaire y David Hume trataron de crear un mundo en el que no había lugar para Dios. Crearon un mundo en el que la humanidad operaba al margen de la ley de Dios.
¿Cuáles fueron los resultados de su filosofía? Los frutos de la Ilustración se observan en la Revolución Francesa de 1789. El 14 de julio de 1789, una turba se reunió afuera de la prisión de la Bastilla en París. Los líderes de la Revolución le dijeron a la multitud que en esa prisión había patriotas que habían sido encarcelados por defender la libertad.
En lugar de arriesgar la vida de sus soldados, el gobernador de la Bastilla accedió a entregar el control de la prisión a cambio de que a él y a sus 110 soldados les permitieran retirarse a salvo. Por el contrario, la turba asesinó al gobernador y abrió las puertas al calabozo. Allí encontraron la verdad. En la prisión había sólo siete prisioneros; cinco criminales ordinarios y dos enfermos mentales. No había patriotas encarcelados en la Bastilla.
El ataque a la Bastilla demuestra el fracaso de la Revolución Francesa. Por haber tenido lugar más de diez años después de la revolución de las colonias americanas, muchas personas esperaban que la Revolución Francesa trajera a Francia una libertad similar. Sin embargo, el Reinado del Terror resultó en 40,000 muertes.
Los líderes de la Revolución Francesa eran firmes oponentes del Cristianismo. Más de 30,000 sacerdotes se vieron forzados a ocultarse; un nuevo calendario eliminó todas las referencias religiosas; las iglesias fueron convertidas en “Templos de la Razón,” y el altar de la Catedral de Notre Dame fue convertido en un trono para una actriz vestida como la “Diosa de la Razón.”
En 1799, Napoleón Bonaparte derrocó la revolución y en 1804 se declaró a sí mismo emperador. La Revolución había fracasado.
¿Qué sucedió? Una razón del fracaso de la Revolución Francesa es que no estaba basada en un respeto bíblico de los derechos humanos, sino en una filosofía ilustrada que ignoraba a Dios. La Revolución Francesa se construyó sobre la glorificación del hombre y no de Dios; constituye la culminación de la Era de la Razón y representa el fracaso del racionalismo.
Durante los siglos XVII y XVIII, los cristianos tuvieron que decidir cuál sería su respuesta a las demandas del racionalismo. ¿De qué manera mantendrían los cristianos su fe ante los filósofos y pensadores que insistían en que el Cristianismo no era más que un mito?
Una respuesta al racionalismo fue construir un muro entre la fe personal y la mente. Esta fue la respuesta de muchos cristianos que llegaron a ser conocidos como pietistas. Los pietistas decidieron que una “fe viva” era más importante que la doctrina. Hicieron énfasis en una “religión del corazón” más que en estructuras eclesiásticas organizadas y preguntas intelectuales.
El Pietismo alemán se desarrolló en respuesta a dos problemas:
Para el siglo XVII, la fe transformadora de la Reforma había sido ampliamente reemplazada por una profesión vacía. El Cristianismo era un asunto de membresía en la iglesia del estado más que una relación personal con Cristo. Aunque la Iglesia Luterana permaneció ortodoxa en doctrina, la vitalidad de los inicios de la Reforma se había perdido. Para muchos, el Protestantismo del siglo XVII no era mucho mejor que el Catolicismo Romano medieval. Ambos se habían convertido en meros rituales y formas. Los pietistas buscaron revitalizar la experiencia cristiana. No bastaba con pertenecer a una iglesia; cada miembro de la iglesia debía tener una experiencia personal de fe.
Posteriormente, a medida que se extendió la filosofía de los racionalistas, el Pietismo permitió a los cristianos ignorar los desafíos intelectuales a la verdad de las Escrituras y retirarse a una fe privada. Los pietistas estaban determinados a mantener su fe personal, ignorando por completo los ataques intelectuales de deístas y ateos.
Felipe Jacobo Spener (1635-1705)
Felipe Jacobo Spener fue un pastor luterano en Frankfort, Alemania. Cuando vio que pocos de los que decían ser cristianos en esta ciudad vivían vidas piadosas, empezó a predicar sermones de arrepentimiento y discipulado. Al escuchar sus predicaciones acerca del Sermón del Monte, muchos miembros de la iglesia se convirtieron por primera vez. Aunque habían profesado ser cristianos, nunca habían experimentado la realidad del nuevo nacimiento.
Estos nuevos convertidos empezaron a reunirse en la casa de Spener para un estudio bíblico semanal. La gente se burlaba de estas reuniones, a las que apodaron “reuniones de los piadosos,” y a los que asistían a ellas les llamaron “pietistas.” Este fue el inicio del Pietismo.
Spener propuso seis áreas para reformar. Estas se convirtieron en los énfasis principales del movimiento pietista. Spener propuso:
Debe haber un mayor uso de la Biblia entre los cristianos.
Debe haber una renovación del “sacerdocio de todos los creyentes.”
El Cristianismo debe ser más que conocimiento; la fe cristiana debe demostrarse en la práctica diaria.
Los cristianos deben mostrar amor al discutir las controversias doctrinales.
Los pastores deben recibir capacitación para la vida santa, no sólo conocimiento académico.
Los pastores deben predicar sermones que atiendan las necesidades de los laicos ordinarios.[1]
Como puede ver, muchas de estas propuestas constituían un retorno a los primeros temas de Lutero. Los pietistas buscaban restaurar el Luteranismo con un auténtico énfasis espiritual.
August Hermann Francke (1663-1727)
Como parte de sus esfuerzos de reforma, Felipe Spener ayudó a fundar la Universidad de Halle, cerca de Berlín. Esta Universidad se creó para demostrar cómo el Pietismo podía ser puesto en práctica en la capacitación de ministros.
En 1691, August Francke fue nombrado profesor de hebreo y de teología en la Universidad de Halle. Francke se convirtió en líder del movimiento pietista y continuó promoviendo el mensaje de conversión personal y discipulado que Felipe Spener había predicado. Enseñó en la universidad y pastoreó una iglesia en el pueblo, haciendo de la ciudad de Halle un centro del Pietismo.
Francke procuró vivir su fe de maneras prácticas. Empezó una escuela para los pobres, construyó un orfanato y un hospital, construyó casas para las viudas y organizó una compañía para la impresión de Biblias. En 1705, uno de los discípulos de Francke, Bartolomeo Ziegenbalg, se convirtió en el primer misionero protestante a la India.
La historia de los moravos se remonta a la Hermandad de Bohemia, seguidores de Juan Hus. Los moravos fueron perseguidos constantemente y tuvieron que huir de sus hogares en Bohemia. En 1732, un grupo de moravos le pidió protección al Conde Nicolaus Ludwig de Zinzendorf.
Zinzendorf creció en una familia pietista en Halle, bajo la influencia de August Francke. Se esperaba que sirviera en el gobierno, al igual que su padre. Sin embargo, pronto renunció a su posición y compró una propiedad. Esta propiedad se convirtió en el hogar de los moravos. Zinzendorf pronto se convirtió en líder de esta comunidad, llamada Herrnhut, que significa “La Mirada del Señor.”
En pocos años, el grupo inicial de diez refugiados que fundaron la comunidad de Herrnhut creció hasta sobrepasar las 300 personas. Estos creyentes buscaban vivir vidas sencillas y piadosas. Al igual que Juan Wesley en la generación siguiente, y Dietrich Bonhoeffer en el siglo XX, Zinzendorf insistía en que la vida de santidad debía ser vivida en el contexto de otros creyentes. El afirmó que “No puede haber Cristianismo sin comunidad.” De modo similar, años después Juan Wesley afirmó que “Toda santidad es santidad social.” Los cristianos viven como parte de un cuerpo.
Varias características distinguían a los moravos:
Los moravos compartían el compromiso de los petistas con la verdadera conversión del corazón. Al igual que los pietistas, los moravos valoraban la experiencia personal por encima de las declaraciones doctrinales.
Los moravos hacían mucho énfasis en la oración. El 12 de mayo de 1727, los moravos experimentaron un derramamiento del Espíritu Santo durante una reunión de oración. En agosto del mismo año empezaron una vigilia de oración de veinticuatro horas que continuó por más de cien años. Al cabo de seis meses después de estos eventos, veintiséis jóvenes moravos habían aceptado el llamado al servicio misionero – en una época en la que las misiones transculturales eran casi desconocidas entre los protestantes.
Al estudiar el avance de las misiones globales a finales del siglo XVIII, hay que recordar que la vigilia de oración de los moravos se mantuvo constante durante estos años. Las misiones mundiales nacieron de la oración.
Los moravos fueron los cristianos más orientados a las misiones durante el siglo XVIII. Algunos de los primeros misioneros protestantes fueron enviados por los moravos.
[1] Esta lista fue tomada de Mark Noll, Turning Points, (MI: Baker Academic, 2012), 224-225.
[2]Una Reunión de Oración que Duró Cien Años
En 1727, la comunidad de Herrnhut vivió un tiempo de conmoción. Había conflictos por asuntos de doctrina y de estilo de vida, así como choques de personalidad.
Sin embargo, en una reunión de oración celebrada el miércoles 12 de mayo de 1727, el Espíritu de Dios descendió de manera poderosa. En agosto de ese año, cuarenta y ocho hombres y mujeres se comprometieron a realizar una vigilia de oración de 24 horas.
Durante los siguientes 100 años, hubo al menos dos moravos en oración cada hora del día y la noche. Durante esos 100 años:
-Más de 300 moravos se ofrecieron para servir como misioneros.
-El avivamiento metodista se expandió a través de Inglaterra y los Estados Unidos de América.
-El Gran Despertar revivió a la iglesia en las colonias americanas.
-William Carey fue a la India y estableció el movimiento misionero moderno.
¿Qué sucedería hoy si la iglesia se comprometiera a orar ferviente e incesantemente?
[3]“Sólo tengo una pasión. Es él, y sólo él.”
- Zinzendorf
Los Moravos y las Misiones
En 1731, el Conde de Zinzendorf asistió a la coronación del Rey Cristián VI de Dinamarca. Ahí conoció a dos nativos de Groenlandia y un esclavo africano de las Indias Occidentales que se habían convertido al Cristianismo. Estos creyentes le hablaron de cuando escucharon por primera vez el nombre de Cristo y de la necesidad de misioneros en sus tierras natales. El año siguiente, los moravos enviaron dos misioneros a las Islas Vírgenes.
Este fue el inicio del primer esfuerzo misionero protestante a gran escala. Durante el siglo XVIII, los moravos enviaron más de 300 misioneros al Caribe, Groenlandia, África, Sri Lanka, Argelia y Suramérica.
Los moravos provenían principalmente de la clase trabajadora; eran en su mayoría artesanos. (Los primeros misioneros enviados a las Islas Vírgenes fueron Leonard Potter, un alfarero, y David Nitschmann, un carpintero.) Al igual que el Apóstol Pablo, los misioneros moravos iban como “fabricantes de tiendas” que se auto-sostenían. Luego empezaron a enseñar sus oficios a los nativos convertidos. Los misioneros moravos atendían las necesidades espirituales y económicas de los pueblos a los que ministraban.
Los esfuerzos misioneros moravos incluyen:
1733 – Una misión a Groenlandia.
1736 – Una misión entre los Nenets, un pueblo del norte de Rusia.
1738 – George Schmidt trabajó entre el pueblo Khoikhoi en Sudáfrica.
1740 – David Zeisberger trabajó entre el pueblo Creek de Georgia.
1771 – Los moravos establecieron una misión entre los Esquimales de Labrador.
Los moravos creían que cada cristiano era un evangelista; no limitaban el evangelismo a un grupo en particular. Hacían poca distinción entre los que testificaban en su propia tierra y los que lo hacían en otros territorios. Se esperaba que cada creyente cumpliera la Gran Comisión. Un historiador dijo que eran tantos los moravos que iban al campo misionero que “nunca era motivo de sorpresa.”[1] Varios estudios estiman que uno de cada seis moravos era enviado como misionero.[2]
El compromiso moravo con las misiones tuvo un alto costo. Nueve de los primeros dieciocho misioneros moravos enviados a la isla de Santo Tomás murieron en un período de seis meses. Setenta y cinco de los 160 misioneros enviados a Guyana murieron por fiebre tropical y envenenamiento. Este patrón no fue inusual. Los moravos estaban dispuestos a dar sus vidas por la causa del evangelio.
[1] A.C. Thompson, citado en Ralph D. Winter y Steven C. Hawthorne, ed., Perspectivas del Movimiento Cristiano Mundial. (CA: William Carey Library, 2013), 275.
[2] Ruth A. Tucker, From Jerusalem to Irian Jaya (Desde Jerusalén Hasta Irian Jaya). (Zondervan, 2004), 97-113.
Respuestas al Racionalismo: El Pietismo (Continuación)
El Impacto del Pietismo
Aunque fue un movimiento alemán, el Pietismo tuvo un impacto mundial. A través de Juan Wesley y Jorge Whitefield, el Pietismo tuvo una influencia importante en el desarrollo de la iglesia evangélica. Entre las contribuciones de los pietistas están:
Un énfasis en la verdadera conversión.
Un retorno a la predicación de la Palabra como punto focal del servicio de adoración.
Un énfasis en la espiritualidad entre los laicos, no solo entre los líderes de la iglesia.
Una pasión por las misiones.
Quizás el mayor peligro para el Pietismo fue el énfasis en la emoción hasta el punto de excluir la razón. Los pietistas rara vez confrontaron el avance del secularismo; más bien se enfocaron en la fe personal, ignorando el mundo cambiante que los rodeaba. Más tarde, los evangélicos siguieron la misma tendencia y fallaron en relacionar el mensaje del evangelio con el mundo en el que vivían.
Desde el punto de vista positivo, el énfasis pietista en la “religión del corazón” influenció el mensaje de Juan Wesley de conversión personal y seguridad. En el aspecto negativo, el énfasis del Pietismo en la emoción separó el entendimiento racional de la doctrina y la experiencia personal.
En el siglo XIX, el teólogo liberal alemán Schleiermacher afirmó que la religión es puro sentimiento, sin fundamento histórico o teológico. A esto se le conoce como “teología romántica.” Schleiermacher usó los argumentos de los pietistas para respaldar su enseñanza. Según la teología romántica, la religión no es principalmente un asunto de ortodoxia doctrinal o de una conducta correcta. La religión es principalmente un “sentimiento” de dependencia en Dios. Para los teólogos románticos no importa si la muerte y la resurrección de Jesús son hechos históricamente verdaderos; todo lo que importa es el sentimiento que esta historia genera en el creyente. Esto demuestra el peligro de separar la doctrina de la experiencia.
► Anteriormente en esta lección, les pedí que comentaran el impacto de las ideas de la Ilustración en su cultura. Ahora, comenten acerca de su respuesta a estas ideas. ¿Cuáles son algunos beneficios de la respuesta pietista al racionalismo? ¿Cuáles son algunos peligros?
Respuestas al Racionalismo: El Avivamiento Evangélico
En el siglo XVII, los puritanos trataron de efectuar una reforma nacional a través del proceso político. En Inglaterra y en las colonias americanas, los puritanos trataron de crear una “comunidad santa.” Los evangélicos del siglo XVIII compartían muchas de las creencias doctrinales de los puritanos (la naturaleza pecaminosa del hombre, la muerte expiatoria de Cristo, la salvación por gracia), pero no compartían su énfasis en la participación política. Los evangélicos no evadieron la política al grado de los pietistas, pero su énfasis principal era la conversión de los perdidos. El nacimiento del movimiento evangélico se encuentra en el Gran Despertar en las colonias americanas y en el avivamiento metodista en Inglaterra.
El Gran Despertar en las Colonias Americanas
En la década de 1630, aproximadamente 20,000 puritanos emigraron desde Europa a la Bahía de Massachusetts. Los puritanos buscaban establecer un sistema político cristiano. Por medio de pactos civiles se establecieron leyes basadas en principios bíblicos. Sólo los miembros de la iglesia tenían derecho a votar.
Muchos puritanos de la segunda generación no podían dar testimonio de una conversión genuina. En 1662, las iglesias implementaron un “Pacto de Medio Camino” que permitía una membresía parcial a aquellos que no podían dar testimonio de una experiencia de conversión. Esto permitió que los no convertidos participaran en los asuntos civiles. Para 1691, ser miembro de la iglesia no era un requisito para votar. Para entonces había dos clases de puritanos: “los puritanos espirituales” que servían a Dios fielmente, y los “puritanos mundanos” que mantenían el orden civil y social, pero no daban testimonio de una experiencia espiritual.
En 1729, un ministro reformado holandés llamado Theodore J. Frelinghuysen, empezó a predicar sermones de avivamiento en Nueva Jersey. Las iglesias en Nueva Jersey empezaron a experimentar un nuevo mover del Espíritu Santo. Pronto, una pequeña escuela en Nueva Jersey (llamada “Colegio de Troncos” por los escépticos académicos) iniciada por William Tennent, comenzó a graduar predicadores comprometidos con el avivamiento.[1] El avivamiento se extendió a las congregaciones presbiterianas y bautistas a lo largo de Virginia y las Carolinas.
Pocos años después, en 1734, el pueblo de Northampton, en Massachusetts, empezó a experimentar un avivamiento por medio de la predicación de Jonathan Edwards. Edwards no era un orador poderoso, pero Dios lo usó para extender el avivamiento por toda Nueva Inglaterra. Después de una serie de sermones en los que Edwards advirtió sobre la “apatía espiritual” entre los miembros de la iglesia, Dios empezó a traer avivamiento a Nueva Inglaterra.
En los meses que transcurrieron entre la experiencia de Juan Wesley en Aldersgate y el inicio de sus predicaciones al aire libre, Wesley leyó el relato de Jonathan Edwards del avivamiento en Nueva Inglaterra. Este informe (Un Relato Fiel de la Obra Sorprendente de Dios) tuvo una gran influencia en Wesley, que anhelaba profundamente ver el mismo mover de Dios en Inglaterra. El Gran Despertar en las colonias americanas tuvo un gran impacto en el avivamiento metodista en Inglaterra.
En 1739, Jorge Whitefield viajó a las colonias americanas, donde miles escucharon su predicación al aire libre. Whitefield predicó desde Georgia en el sur hasta Nueva York en el norte. Predicó en Northampton, el pueblo de Jonathan Edwards, e inspiró a Edwards a visitar otros pueblos con el mensaje de avivamiento. Para 1741, gran parte de Nueva Inglaterra había sido alcanzada por el avivamiento.
Los efectos de este avivamiento fueron notables. Al menos 30,000 miembros se añadieron a las iglesias en las colonias americanas entre 1740 y 1742. Se establecieron nueve universidades para capacitar ministros. La frontera fue evangelizada. Las raíces de las misiones del siglo XIX se encuentran en los primeros alcances misioneros a los nativos norteamericanos.
El Avivamiento Metodista en Inglaterra
Durante el siglo XVIII, la Iglesia de Inglaterra se encontraba en una urgente necesidad de avivamiento. En el ámbito político, la Iglesia de Inglaterra había recuperado el poder que antes les habían arrebatado los puritanos. Otras iglesias (bautistas, congregacionalistas y presbiterianas) necesitaban una licencia especial para celebrar servicios de adoración. Sólo los anglicanos podían ostentar cargos políticos. A nivel político, la Iglesia de Inglaterra era fuerte; en lo espiritual, era una iglesia vacía.[2]
La Iglesia Anglicana estaba dividida en dos facciones. El ala calvinista no veía la necesidad de predicar el evangelio fuera de las paredes de la iglesia, puesto que Dios había elegido soberanamente a aquellos que habrían de ser salvos. El ala arminiana había distorsionado la doctrina de Arminio, convirtiéndola en una enseñanza pelagiana de salvación por medio de las buenas obras y el esfuerzo moral.
El deísmo había influenciado a la iglesia hasta el punto de que el evangelio casi no se predicaba en la mayoría de las iglesias anglicanas. Los “latitudinarios” enfatizaban la buena conducta y la cortesía, pero no creían en la transformación del corazón. Además, criticaban el “entusiasmo,” palabra que usaban para referirse a cualquier expresión emocional en la adoración o la predicación.
A pesar de que los hermanos Wesley crecieron en la Iglesia Anglicana, asistieron a Oxford, y fueron ordenados en la Iglesia de Inglaterra, su experiencia de fe en 1738 transformó su predicación. Juan y Carlos, junto con Jorge Whitefield, otro miembro del Club Santo de Oxford, empezaron a predicar la justificación por la fe y la seguridad de la salvación.
En 1739, Whitefield comenzó a predicar en los campos abiertos cerca de Bristol. Pronto convenció a Juan Wesley de hacer lo mismo. Wesley, quien al principio creía que la predicación debía hacerse únicamente dentro del templo, se sorprendió al ver la reacción de un grupo de mineros que difícilmente habrían entrado a una iglesia. Por el resto de su vida, Juan predicó a lo largo de las Islas Británicas. Se estima que viajó unas 250,000 millas a caballo y que predicó 40,000 sermones (más de dos sermones diarios durante 50 años).
Ni Juan ni Carlos Wesley buscaban separarse de la Iglesia de Inglaterra. Sin embargo, los convertidos que pertenecían a las clases sociales más bajas vieron que no eran bienvenidos en las iglesias anglicanas de sus localidades. Las sociedades metodistas se convirtieron en su hogar espiritual.
El creciente número de convertidos creó la necesidad de más líderes espirituales para atender estas sociedades. Wesley empezó a nombrar “predicadores laicos” para guiar las sociedades. Para 1744 (sólo cinco años después del inicio del avivamiento), había tantas sociedades que Wesley vio necesario establecer una Conferencia Anual para dirigir el movimiento. Al igual que el movimiento pietista dentro de la Iglesia Luterana alemana, los metodistas se convirtieron en una “iglesia dentro de la Iglesia Anglicana.”
La separación entre los metodistas británicos y la Iglesia Anglicana fue acelerada por el crecimiento del Metodismo en las colonias americanas. En 1771, Wesley solicitó en la Conferencia Anual voluntarios para ministrar en las colonias americanas. Francis Asbury, un predicador metodista de veintiséis años, se ofreció como voluntario. Cuando llegó a Filadelfia, había 600 metodistas en las colonias. En 1784, cuando los obispos ingleses se negaron a ordenar ministros para las iglesias de los Estados Unidos, Wesley nombró a Thomas Coke “Superintendente” de los metodistas estadounidenses. De este modo, la Iglesia Metodista en los Estados Unidos se convirtió en una nueva denominación.
El crecimiento de la Iglesia Metodista en los Estados Unidos tuvo como resultado una mayor separación entre la Iglesia de Inglaterra y los metodistas. Para 1795, cuatro años después de la muerte de Juan Wesley, la Iglesia Metodista Wesleyana se había separado de la Iglesia de Inglaterra.
Cuando Wesley murió, en 1791, había 79,000 metodistas en Inglaterra y 40,000 en Norteamérica. Cuando Asbury murió, en 1816, la Iglesia Metodista en los Estados Unidos había crecido hasta alcanzar 200,000 miembros; a lo largo de cuarenta y cinco años, Asbury ordenó 4,000 ministros metodistas. En la actualidad, aproximadamente ocho millones de cristianos tienen sus raíces teológicas en el movimiento metodista.
…Desde Entonces Hasta Ahora…
► La predicación al aire libre de los hermanos Wesley estaba basada en su pasión por evangelizar a los perdidos. Las sociedades metodistas estaban basadas en su convicción de que sólo a través de un cuidadoso discipulado se podía preservar el fruto de los esfuerzos evangelísticos. Evalúe su ministerio actual. ¿Pone usted atención a estos dos aspectos? ¿Está usted ganando a los perdidos para Cristo? ¿Está discipulando a los nuevos creyentes y ayudándolos a alcanzar la madurez cristiana? Si alguna de estas áreas está débil, considere de qué maneras puede fortalecer su ministerio.
[1] El “Colegio de Troncos” posteriormente se convirtió en la Universidad de Princeton.
[2] Los términos Iglesia de Inglaterra e Iglesia Anglicana se refieren a la iglesia oficial de Inglaterra.
[3] “Todo el mundo es mi parroquia.”
- Juan Wesley
Grandes Cristianos que Usted Debe Conocer: Juan y Carlos Wesley
Juan Wesley (1703-1791)
Carlos Wesley (1705-1789)
[1] Juan (1703-1791) y Carlos (1705-1789) Wesley fueron hijos de Samuel y Susana Wesley. Samuel fue ministro anglicano; Susana fue una poderosa influencia espiritual en la vida de sus diez hijos que sobrevivieron la temprana infancia.
Ambos hermanos estudiaron en Oxford. Siendo estudiantes, organizaron un grupo de discipulado para jóvenes que buscaban crecimiento espiritual. Debido a su “metódica” búsqueda de disciplina espiritual, pronto fueron apodados el “Club Santo” o “metodistas.”
En 1735, Juan y Carlos cruzaron el Atlántico para ministrar en la nueva colonia americana de Georgia. Ninguno de ellos tuvo éxito en sus esfuerzos misioneros. Carlos había estado renuente a viajar a Georgia y pronto regresó a casa. Juan encontró oposición cuando insistió en seguir las prácticas litúrgicas anglicanas en la informal sociedad colonial, y regresó a Inglaterra en 1737.
Durante su trayecto a Georgia, Juan Wesley conoció a un grupo de Moravos de Herrnhut. En medio de una severa tormenta, los moravos cantaban himnos tranquilamente. Cuando Wesley les preguntó por qué no tenían miedo, uno de ellos le explicó que no tenían temor de morir porque estaban seguros de su salvación. A su regreso a Inglaterra, Wesley comenzó a buscar la seguridad de la que testificaban los moravos. Como la mayoría de los anglicanos del siglo XVIII, los hermanos Wesley asumían que nadie podía estar seguro de su salvación hasta su muerte.
A su regreso a Londres, los hermanos empezaron a visitar a un moravo llamado Peter Bohler. Bohler enfatizaba que la justificación por la fe es una experiencia personal, no simplemente una declaración doctrinal. El domingo de Pentecostés de 1738, Carlos testificó de la seguridad de la fe. Tres días después, en una capilla en la Calle Aldersgate, Juan sintió su corazón “arder de manera extraña.” Entonces testificó, “Recibí la seguridad de que Él había borrado mis pecados y que me salvaba a mí de la ley del pecado y de la muerte.”
Durante los siguientes cincuenta años, los hermanos Wesley predicaron el evangelio a lo largo de las Islas Británicas. Cuando fueron rechazados en los púlpitos anglicanos, siguieron el ejemplo de su colega Jorge Whitefield, y predicaron al aire libre.
Philip Watson resumió el mensaje del avivamiento metodista en cuatro afirmaciones:[2]
(1) Todos los hombres necesitan ser salvos – Pecado Original. Los anglicanos del siglo XVIII partían del supuesto de que el hombre era básicamente bueno. Los hermanos Wesley enseñaban que “todos hemos pecado” y estamos condenados delante de un Dios santo. Este mensaje sacudió a la educada sociedad anglicana. Después de escuchar un sermón metodista, la Duquesa de Buckingham expresó, “Es espantoso que le digan que usted tiene un corazón tan pecaminoso como el de los miserables ordinarios que se arrastran sobre la tierra.”
(2) Todos los hombres pueden ser salvos – Expiación ilimitada. En respuesta a los calvinistas que enseñaban que sólo los elegidos pueden ser salvos, los hermanos Wesley enseñaban que “todo aquel que cree tendrá vida eterna.”
(3) Todos los hombres pueden saber si son salvos – Seguridad. Los anglicanos del siglo XVIII creían que pocas personas podían saber con certeza si en verdad eran salvos. El aspecto más sorprendente del mensaje wesleyano probablemente fue el anuncio de que el creyente puede saber si está en una correcta relación con Dios.
(4) Todos los hombres pueden ser completamente salvos – Perfección Cristiana. Ante el supuesto de que el llamado de Dios a una vida santa jamás podrá ser cumplido en esta vida, Juan respondía que en los mandatos de Dios hay promesas implícitas. El Dios que nos llama a ser santos nos hace santos.
Este era el corazón del mensaje wesleyano. A medida que este mensaje se expandió por toda Inglaterra, miles se convirtieron y la sociedad inglesa fue transformada. Este mensaje estaba basado en la gracia gratuita de Dios y no en el mérito humano, pero reconocía la responsabilidad del ser humano de responder en fe al llamado de Dios.
Juan era el organizador. Sus “sociedades” facilitaron la estructura para el discipulado. Carlos era el poeta. Escribió más de 6,000 himnos. Estos himnos llevaron el mensaje metodista mucho más allá de las sociedades metodistas. Cristianos de muchas denominaciones han cantado el mensaje de seguridad de Wesley (“Evidencias del Perdón de Dios) y de la posibilidad de un corazón puro.
El mensaje de que todos los hombres necesitan ser salvos, todos los hombres pueden ser salvos, todos los hombres pueden saber que son salvos, y todos los hombres pueden ser completamente salvos sigue siendo un poderoso mensaje de avivamiento en el siglo XXI.
[1] Image: "Bildnis des John Wesley", by John Greenwood, retrieved from the Leipzig University Library https://www.flickr.com/photos/ubleipzig/17059576182/, public domain.
Image: "Charles Wesley", Llyfrgell Genedlaethol Cymru – The National Library of Wales, retrieved from https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Charles_Wesley_(5349088).jpg, public domain.
[2] Watson, Philip S., Anatomy of a Conversion: The Message and Mission of John and Charles Wesley (Anatomía de una Conversión: El Mensaje y la Misión de Juan y Carlos Wesley). (Grand Rapids: Zondervan, 1990).
[3]¡Divino amor, pasión sin par! ¡Dios encarnado muere allí! En una cruz le vi cargar Mis culpas todas sobre sí: ¡Murió por mí, mi Salvador Crucificado, Dios de amor!
- Carlos Wesley
Respuestas al Racionalismo: El Avivamiento Evangélico (Continuación)
Lecciones de los Avivamientos en Inglaterra y las Colonias Americanas
Hay varias lecciones importantes que se pueden extraer del Gran Despertar en Norteamérica y del avivamiento metodista en Inglaterra. Estas lecciones deberían inspirarnos a buscar un avivamiento en el siglo XXI.
En primer lugar, estos avivamientos demuestran que Dios trabaja de formas muy diferentes y a través de personas muy diferentes para cumplir sus propósitos. Jorge Whitefield era un poderoso orador que predicó sin amplificación a audiencias de casi 30,000 personas. Era un predicador dotado que capturaba la atención de sus oyentes.
En contraste, Jonathan Edwards no era un poderoso orador. Él leía sus sermones de un manuscrito y a menudo leía de modo vacilante y con poca expresión. Sus sermones eran dramáticos sobre el papel, pero rara vez lo eran en persona. Sin embargo, Dios usó a estos dos evangelistas para encender la llama del avivamiento.
Juan y Carlos Wesley eran eruditos instruidos en la Universidad de Oxford, mientras que los graduados del “Colegio de Troncos” de William Tennent tenían poca instrucción académica formal. Dios usó a ambos para traer avivamiento. Dios trabaja a través de todo aquel que se rinde por completo a Él para servirle.
En segundo lugar, estos avivamientos demuestran el poder de la oración. Vimos el impacto de la oración en las misiones moravas. Este mismo impacto se observa en los avivamientos en Inglaterra y Norteamérica. Whitefield, Edwards y los hermanos Wesley eran hombres de oración que buscaban a Dios fervientemente antes de subir al púlpito. El avivamiento vino en respuesta a la oración ferviente.
Tercero, estos avivamientos muestran el impacto duradero del verdadero avivamiento. La Revolución Francesa fue el evento culminante de la Era del Racionalismo. Como vimos anteriormente en esta lección, la Revolución Francesa fue un baño de sangre dirigido por líderes impíos que mataron a miles en nombre de la “libertad.” El resultado de la Revolución Francesa fue una dictadura bajo el mando de Napoleón.
La revolución de las colonias americanas, que inició veinticinco años después del Gran Despertar, tomó un camino muy diferente al de la Revolución Francesa. La revolución de las colonias fue dirigida por hombres que tenían una fe profunda, o al menos un gran respeto por la fe cristiana. El resultado de esta revolución fue una constitución que garantizaba a cada ciudadano la libertad de culto, sin oposición del gobierno.
Ni en Inglaterra ni en los Estados Unidos se vivieron los horrores de la Revolución Francesa. Muchos historiadores atribuyen la diferencia al Gran Despertar y al avivamiento metodista. Estos países fueron librados de los horrores de la Revolución Francesa, probablemente en gran medida por el notable mover de Dios que experimentaron en el siglo XVIII.
Conclusión: La Historia de la Iglesia Nos Habla Hoy
Mientras leía esta lección quizás usted pensó, “Eso se parece mucho a nuestros días.” Los siglos XVII y XVIII tienen mucho en común con el siglo XXI. Al igual que en la Francia del siglo XVIII, los “intelectuales” del siglo XXI niegan la verdad de las Escrituras. Afirman que no podemos confiar en la Biblia. Sin embargo, así como Dios trabajó a través de los moravos, metodistas y otros para traer avivamiento en el siglo XVIII, Dios puede traer avivamiento en nuestro tiempo.
Al igual que en el siglo XVIII, algunos cristianos hoy se apartan del mundo y tratan de separar su fe personal de su vida diaria en el mundo “secular.” El ejemplo de los primeros metodistas ofrece un camino diferente, el de ser sal y luz en nuestro mundo. Cuando los metodistas confrontaron su mundo con el evangelio, la sociedad británica fue transformada. Si confrontamos nuestro mundo con el evangelio, Dios puede cambiar nuestra sociedad. Le animo a hacer más que alejarse del mundo. Sea luz; sea sal; sea un agente de cambio en el mundo. En otras palabras, sea un discípulo.
Lección 3 Eventos Clave en la Historia de la Iglesia
Fecha (d.C.)
Evento
1648
El Tratado de Westfalia pone fin a la Guerra de los Treinta Años.
de 1720 a 1740
El Gran Despertar en las colonias americanas.
1733
Inicia el movimiento misionero moravo.
1738
Inicio del avivamiento metodista en Inglaterra.
1784
Se establece la Conferencia Metodista.
1789
Comienzo de la Revolución Francesa.
Figuras Clave en la Historia de la Iglesia
Asbury, Francis (1745-1816): Obispo metodista enviado por Juan Wesley a las colonias americanas en 1771. Después de 1784, él y Thomas Coke se convirtieron en superintendentes conjuntos de la Iglesia Metodista en los Estados Unidos de América.
Edwards, Jonathan (1703-1758): Teólogo y líder del Gran Despertar. Es considerado el teólogo más importante de las colonias americanas.
Spener, Felipe Jacobo (1635-1705): Teólogo luterano alemán cuyo libro, Pia Desideria, se convirtió en la base del movimiento pietista. Fundó la Universidad de Halle en 1694 como un centro para para la preparación misionera y el estudio del pietismo.
Wesley, Carlos (1707-1788): Prolífico compositor de himnos inglés (compuso más de 6,000 himnos), incluyendo varios favoritos como “Divino Amor” y “Oíd un Son en Alta Esfera.”
Wesley, Juan (1703-1791): Fundador del movimiento metodista y líder del avivamiento evangélico en Inglaterra.
Whitefield, Jorge (1714-1770): Evangelista metodista inglés cuya predicación trajo avivamiento espiritual tanto en Inglaterra como en las colonias americanas del Imperio Británico.
Zinzendorf, Nicolaus Ludwig Conde de (1700-1760): Líder de los moravos en Herrnhut. Estaba interesado en una religión genuina del corazón y ejerció influencia en el movimiento misionero a nivel mundial.
Asignación
1. Haga el examen correspondiente a esta lección. El examen incluye fechas de los “Eventos Clave en la Historia de la Iglesia” (1648-1789).
2. Aplicación Biográfica: Presente dos lecciones específicas que podemos aprender de la vida de cada uno de los siguientes líderes cristianos. Puede compartirlas en la siguiente sesión.
Juan Wesley
Jonathan Edwards
Jorge Whitefield
Preguntas de Examen - Lección 3
1. Al período comprendido entre 1684 y 1789 se le conoce como la Era del Racionalismo o la ___________________.
2. El ___________ asume que Dios creó el mundo y luego dejó que funcionara por su cuenta.
3. El líder de los deístas franceses fue ____________________.
4. El fracaso culminante de la Era del Racionalismo fue la _____________________ en 1789.
5. El movimiento ___________________ dentro del Luteranismo alemán fue una respuesta ante la ortodoxia vacía en la Iglesia Luterana oficial.
6. El Conde de ________________ se convirtió en el líder de los moravos en el siglo XVIII.
7. Los latitudinarios en la Iglesia de Inglaterra enfatizaban la buena ______________ y se oponían al “entusiasmo,” o la emoción en la adoración y la predicación.
8. Los tres líderes del avivamiento evangélico en Inglaterra fueron Juan y Carlos Wesley y su amigo __________________________.
9. Las cuatro afirmaciones que resumen el mensaje del avivamiento metodista son:
10. El líder del Gran Despertar en Northampton, Massachusetts, fue ____________.
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