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by Randall McElwain
En el apéndice encontrará:
Lea estos antes de comenzar la primera lección.
Al finalizar esta lección el estudiante deberá ser capaz de:
(1) Reconocer a los líderes principales de la Reforma Magisterial.
(2) Entender las distintas tradiciones teológicas que surgieron de la Reforma.
(3) Conocer el significado de las “solas” de la Reforma.
(4) Distinguir entre la teología arminiana y la teología reformada.
Muchos historiadores ubican el inicio de la Edad Media a partir de la caída de Roma en el año 410, y su fin en la caída de Constantinopla en el año 1453. Durante más de 1,000 años esta ciudad enfrentó repetidos ataques de los musulmanes, e incluso de otros cristianos durante la Cuarta Cruzada en 1204. Sin embargo, en 1453 Constantinopla cayó en manos de los turcos otomanos.
Cuando monjes griegos huyeron hacia el oeste, llevaron consigo antiguos manuscritos del Nuevo Testamento. Erasmo de Rotterdam estudió esos manuscritos y publicó la primera edición del Nuevo Testamento griego en 1516. En el prefacio, Erasmo sugirió la traducción de las Escrituras a las lenguas comunes. Este Nuevo Testamento tuvo un gran impacto en Martín Lutero y en otros de los primeros reformadores. Cuando la Biblia fue puesta al alcance a las personas comunes, la Iglesia Católica Romana no pudo evitar más la difusión de la verdad bíblica. La Reforma se fundamentó en el acceso a la Palabra de Dios.
A Lutero, Zwinglio y Calvino se les conoce como los “Reformadores Magisteriales,” porque enfatizaban las estructuras organizacionales y el poder del magistrado cristiano para velar por el cumplimiento de los principios cristianos. En la próxima lección vamos a estudiar otros movimientos de reforma de los siglos XVI y XVII.
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Fecha (d.C.) |
Evento |
|---|---|
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1516 |
Erasmo publica el Nuevo Testamento en griego |
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1517 |
95 Tesis de Martín Lutero |
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1536 |
La Institución de la Religión Cristiana, de Juan Calvino |
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1610 |
Los Cinco Artículos de los Remonstrantes (Arminianos) |
|
1618 |
Sínodo de Dort |
Aunque las raíces de la Reforma se remontan al siglo XII, Martín Lutero (1483-1546) fue la chispa que desencadenó la llama de la Reforma. Al estudiar el Nuevo Testamento en griego, Lutero descubrió el verdadero mensaje del evangelio. Al cabo de pocos años, la Reforma se extendió por toda Europa.
Hay cuatro preguntas que fueron centrales para la Reforma.[1] Las respuestas de Lutero a estas preguntas revelan los principales énfasis de la Reforma.
¿Cómo Puede Una Persona Ser Salva?
La Iglesia Católica Romana respondía, “Las personas son salvas por la fe y las buenas obras.” Estas obras incluían fidelidad a las enseñanzas y los rituales de la iglesia.
Después de haber sido impactado por un relámpago que por poco le provoca la muerte, Lutero se unió a un monasterio agustiniano a la edad de veintidós años. Fue fiel a todos los requisitos del monasterio. Estuvo a punto de arruinar su salud con largos ayunos y prácticas ascéticas. Tiempo después Lutero testificó, “Si alguien podía haber ganado el cielo viviendo la vida de un monje, ese habría sido yo.” Al igual que Pablo en Filipenses 3:4-6, Lutero sabía que de haber existido alguna razón para tener confianza en la carne, él habría estado seguro.
Sin embargo, al oficiar su primera misa, Lutero fue impactado por la convicción de que estaba “lleno de pecado.” En 1510 hizo una peregrinación a Roma con la esperanza de encontrar paz para su alma. Por el contrario, cuando vio la hipocresía de la jerarquía eclesiástica, escribió: “Roma, la que fuera una vez la ciudad más santa, ahora es la peor.”
Desilusionado, Lutero empezó a buscar una respuesta a la pregunta, “¿Cómo puede un pecador ser hecho justo delante de un Dios santo?” Leyó en Romanos, “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.”[2] Allí descubrió la sorprendente verdad de que “por medio de su gracia y su misericordia, Dios nos justifica por medio de la fe.” En este pasaje Lutero entendió que la “justicia de Dios” no sólo es el requisito de Dios; es también la provisión de Dios.
Los reformadores respondieron la pregunta, “¿Cómo puede una persona ser salva?” con la siguiente afirmación: “Somos justificados por gracia solamente, por medio de la fe.” Los reformadores fueron conocidos por los principios de sola gratia (sólo por gracia) y sola fide (solo por fe).
La doctrina de la justificación por gracia por medio de la fe involucra tres términos:
Justificación es el acto de declarar justo delante de Dios a un pecador que se arrepiente. Por medio de la justificación, recibimos el perdón de nuestros pecados.
Sólo por gracia significa que no hay nada que podamos hacer para merecer la salvación. La salvación no se obtiene por gracia y obras, como enseñaban los judaizantes del primer siglo. La salvación no se obtiene por medio de la gracia y la iglesia, según la enseñanza de la Iglesia Católica Romana. La salvación se recibe únicamente por medio de la gracia de Dios, porque Jesús tomó nuestro lugar.
Sólo por fe significa que recibimos este don gratuito al creer en las promesas de Dios. No hay nada que podamos hacer para ganar la salvación; es el regalo gratuito de Dios. Lo aceptamos por la fe en las promesas de Dios.[3]
La doctrina de la justificación sólo por fe se convirtió en la característica distintiva de la Reforma Protestante. Los reformadores insistieron en que nada podía añadirse a la fe como pre-requisito de la justificación. El último ensayo escrito por Lutero concluye con estas palabras, “Somos mendigos. Esa es la verdad.” Esta no es una expresión de desesperación; es una afirmación gozosa de que, en su gracia, Dios escucha y responde el clamor del mendigo.
►¿Cómo explicaría usted la justificación por gracia por medio de la fe a las siguientes personas?
¿Dónde Descansa la Autoridad Espiritual?
La Iglesia Católica Romana respondía, “Toda autoridad espiritual descansa en la Iglesia de Roma, encabezada por el Papa.”
En 1513, el Papa León X aprobó la venta de indulgencias para recaudar dinero para terminar la Basílica de San Pedro. Johann Tetzel, un monje alemán, prometía que la persona que compraba una indulgencia era hecha “más pura que Adán antes de la Caída.” En respuesta, Lutero escribió sus Noventa y Cinco Tesis para condenar esta práctica. Siguiendo la costumbre de su tiempo, Lutero clavó su propuesta para el debate público en la puerta de la iglesia de Wittenberg. Johann Eck, teólogo católico romano, respondió acusando a Lutero de herejía.
Lutero no tenía la intención de abandonar la Iglesia Católica Romana; buscaba corregir errores dentro de la iglesia. Sin embargo, su estudio de las Sagradas Escrituras gradualmente llevó a Lutero a rechazar los dogmas católicos. Leyendo el Nuevo Testamento en griego, Lutero vio que el llamado de Jesús al “arrepentimiento” no significaba “hacer penitencia,” tal como estaba traducido al latín en la Vulgata. Por el contrario, significaba un cambio de corazón y pensamiento. Lutero se opuso a esta enseñanza que reducía la demanda de santidad de Dios a nada más que un ritual. Insistió en que la gracia transforma todo nuestro ser.
Eventualmente, Lutero se dio cuenta de que las Escrituras deben tener autoridad por encima de la iglesia. En un debate con Eck, Lutero afirmó el principio de la Reforma, “Ni la Iglesia ni el Papa pueden establecer artículos de fe. Estos deben venir de la Biblia.” Este principio, conocido como sola Scriptura, significa “sólo la Biblia.” Los reformadores no afirmaban que los cristianos no tuvieran “otra autoridad a excepción de la Biblia.” Enseñaban que los cristianos no debían aceptar “autoridad alguna por encima de la Biblia.” Los protestantes estaban comprometidos con el principio de que ninguna otra autoridad prevalece por encima de la Biblia. Lutero valoraba los escritos de los padres de la iglesia y los concilios, pero entendía que la máxima autoridad espiritual descansa en las Sagradas Escrituras, no en la Iglesia Católica Romana.
En 1521, Lutero fue convocado ante una corte imperial encabezada por Carlos V, el Sacro Emperador Romano. La “Dieta de Worms” ordenó a Lutero retractarse de lo que había escrito y confesar que había errores en sus tesis. En respuesta, Lutero reafirmó su compromiso con la autoridad de las Escrituras. “Me mantengo firme en las Escrituras, a las que he adoptado como mi guía. Mi conciencia es prisionera de la Palabra de Dios.”[4]
► En su respuesta a Lutero, el secretario imperial de la Dieta de Worms afirmó, “Si alguna vez se impusiera la norma de que cualquiera que contradijese a los concilios y a los pensamientos de la Iglesia debiera ser refutado por pasajes de las Escrituras, no tendríamos nada cierto o determinado en la Cristiandad.” Los oficiales católicos insistían en que la lectura individual de la Biblia llevaría al caos. Si cada creyente puede interpretar las Escrituras, ¿cómo podemos evitar la confusión?[5]
¿Qué es la Iglesia?
La Iglesia Católica Romana respondía, “La única iglesia verdadera es Roma.” El Papa insistía en que la salvación era posible únicamente a través de la Iglesia Romana.
Cuando Lutero visitó Roma en 1510 y vio el estilo de vida pecaminoso de los obispos y cardenales, empezó a reconocer la apostasía de la Iglesia Católica Romana. Al profundizar su estudio de las Escrituras, llegó a entender que, por medio de la fe, cada creyente puede acercarse a Dios directamente sin la mediación de sacerdotes ni rituales eclesiásticos. En La Cautividad Babilónica de la Iglesia, Lutero afirmó que la Iglesia Romana había privado a los creyentes del acceso a Dios. Los reformadores enseñaron que “todos los creyentes son sacerdotes llamados a ofrecer sacrificios espirituales a Dios.” La iglesia está compuesta por todos los creyentes verdaderos.
Esta perspectiva de la iglesia afectó muchos aspectos de la enseñanza posterior de Lutero. Él rechazó la posición de la iglesia en cuanto a los sacramentos y reconoció solamente el bautismo y la Cena del Señor. Lutero permitió a los laicos participar tanto del pan como del vino. En lugar de la misa como una representación del sacrificio de Cristo en la cruz, el enfoque de la adoración luterana se concentraba en la Palabra de Dios.
¿Cuál es la Esencia de la Vida Cristiana?
La Iglesia Católica Romana respondía, “La vida monástica es superior a la vida de los laicos.” Únicamente los monjes y los sacerdotes cumplían verdaderamente el modelo del Sermón del Monte.
Lutero respondió que el cristiano está llamado a servir a Dios en cualquier área, sea sagrada o secular. Todos los llamados son iguales a los ojos de Dios. Todos los creyentes han sido llamados a vivir en completa obediencia a Dios. Debido a esta convicción, Lutero animó a los ministros a contraer matrimonio, y en 1525, él mismo se casó con Katherine von Bora, quien anteriormente había sido monja.
Lutero predicó que las buenas obras son el fruto, no la fuente, de la vida espiritual. “Las buenas obras no hacen bueno a un hombre, pero un hombre bueno hace buenas obras.” Para los reformadores, la vida cristiana no se trataba de ganar la salvación por medio de las obras, sino de hacer buenas obras en respuesta gozosa a la salvación.
La justificación por la fe no es el fin de nuestro caminar con Dios. Por el contrario, el creyente justificado inicia un proceso de discipulado que transforma la vida entera. Dietrich Bonhoeffer, uno de los luteranos más famosos del siglo XX, advirtió acerca de la “gracia barata” que enseña que puede haber perdón sin arrepentimiento. Esta es “gracia sin discipulado, gracia sin cruz.”
El ideal de la vida cristiana no es el retiro monástico ni la conformidad negligente al mundo que nos rodea. Más bien, los cristianos son llamados a vivir en obediencia a la Palabra de Dios en todo momento y en todo lugar.
Los Efectos de la Enseñanza de Lutero
El objetivo de Lutero era una reforma dentro de la Iglesia Católica Romana, no una nueva iglesia. Sin embargo, en 1521 la iglesia excomulgó a Lutero, considerándolo “hereje.” Pronto la Reforma se extendió por toda Alemania y otras partes de Europa. En un período de diez años Lutero tradujo todo el Nuevo Testamento al alemán, poniendo las Escrituras al alcance del pueblo en su idioma. En los años siguientes, tradujo la liturgia al alemán. Abolió el oficio de obispo y nombró pastores. Finalmente, abandonó el énfasis en la misa como una representación de la muerte de Cristo y colocó la predicación y la enseñanza de la Palabra de Dios en el centro del servicio de adoración.
Martín Lutero no fue infalible. Su doctrina no se desarrolló plenamente en algunas áreas. No obstante, la influencia de Lutero en la iglesia cristiana no puede ser sobreestimada. A través de sus escritos, la Reforma se extendió por todo el continente europeo, y finalmente, alrededor del mundo.
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Las “Solas” de la Reforma |
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|---|---|
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Sola Scriptura |
La Biblia es la máxima autoridad para la vida y la doctrina. |
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Sola Gratia |
La gracia es el único medio de salvación. |
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Sola Fide |
La fe es el único medio para recibir salvación. |
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Solus Christus |
Sólo Cristo nos da salvación. |
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Soli Deo Gloria |
Como creyentes, vivimos nuestra vida sólo para la gloria de Dios. |
[1] Bruce L. Shelley, Church History in Plain Language (Historia de la Iglesia en Lenguaje Sencillo), 3era ed. (USA: Thomas Nelson, 2008), 238.
[2] Romanos 1:17.
[3] Para profundizar en la doctrina de la justificación por gracia por medio de la fe, vea el curso sobre Romanos de Shepherd’s Global Classroom.
[4] Citado en Mark A. Noll, Turning Points: Decisive Moments in the History of Christianity (Puntos de Inflexión: Momentos Decisivos en la Historia del Cristianismo) (MI: Baker, 2012), 146.
[5] Recuerde que aunque Lutero reconoció la Biblia como la máxima autoridad para todo en la vida, no enseñó que todas las personas tuvieran la misma autoridad para interpretar la Biblia. Lutero tenía un gran respeto por los credos antiguos y por el estudio de los textos hebreos y griegos. El estudio cuidadoso de las Escrituras era importante para Lutero y para los demás reformadores.
[6]“Muchos han pensado que la fe cristiana es un asunto simple y sencillo… Esto es porque no la han experimentado en verdad.” - Martín Lutero sobre el discipulado
[7]De lo profundo clamo a Ti,
Escúchame clemente;
Tu corazón inclina a mí
Y muéstrate indulgente.
Porque si empiezas a mirar
Mis culpas todas e impiedad
¿Cómo he de responderte?
Delante de tu santidad
Es mala nuestra vida
Y nuestra culpabilidad
Aumenta cada día.
Las obras nuestras vanas son;
Tu gracia sola da el perdón,
¡Oh, ten misericordia!
Por tanto, en Dios esperaré,
Luchando en todo tiempo;
Y nunca más me confiaré
En mis merecimientos.
Promesas firmes de su amor,
De gracia santa y de perdón,
Me infunden esperanza.
Si muchas nuestras faltas son,
Mayor es su potencia;
Si graves nuestras culpas son,
Más grande es su clemencia.
Él, como buen Pastor y Rey,
Rescatará a su humilde grey
De todos sus pecados
- Himno de Martín Lutero inspirado en el Salmo 130
-
Lutero veía el Salmo 130 como un resumen del evangelio en el Antiguo Testamento. Muestra nuestro gran pecado (“Si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?”) y la gran gracia de Dios (“Porque en Jehová hay misericordia, y abundante redención con él”).
Doscientos años después, Juan Wesley escuchó este himno del Salmo 130 durante la adoración en la tarde de su “experiencia de Aldersgate.”
Como protestantes, tendemos a asumir que las misiones se iniciaron a partir de la Reforma. Sin embargo, no debemos olvidar que durante los siglos XVI y XVII las misiones más activas eran católicas romanas.
Muchos críticos de las misiones católicas romanas afirman que éstas hicieron poco más que ayudar a la expansión colonial. No obstante, hubo muchos misioneros católicos romanos que en verdad amaban a Dios y deseaban compartir el evangelio. La verdadera espiritualidad era más frecuente entre los misioneros católicos romanos y los sacerdotes locales que entre los oficiales de la iglesia en Roma.
Un ejemplo de un misionero católico romano que amaba a Dios y a las personas es Bartolomé de las Casas (1484-1566). De las Casas llegó a la isla La Española en 1502. A la edad de 18 años, consagró su vida a las misiones y a la expansión del evangelio.
Era costumbre que los colonos españoles tomaran indígenas como esclavos. Afirmaban que lo hacían con el propósito de instruirlos en la fe cristiana, pero Bartolomé vio la crueldad y la injusticia de este sistema. Se convirtió en un defensor de los indígenas y logró convencer al gobierno español de promulgar una ley para proteger a los nativos. Por esta razón se le dio el título de “Protector de los Indios.”
Sus cartas revelan que de las Casas fue inspirado a esta acción por sus convicciones cristianas. Al igual que William Carey tres siglos después, de las Casas sabía que amar a Dios significaba amar al prójimo. Este amor guió su visión de la política social.
► ¿De qué manera sus convicciones cristianas han afectado la perspectiva que tiene de sus semejantes? ¿Puede dar ejemplos específicos de cómo su iglesia muestra su amor hacia otros a través de sus acciones en la comunidad?
Ulrico Zwinglio[1] (1484-1531) fue un teólogo suizo contemporáneo de Martín Lutero. Zwinglio fue ordenado a la edad de veinte años y pastoreó en Glarus durante diez años. En 1518 fue llamado a servir como pastor en Zurich. Allí Zwinglio dirigió una reforma semejante a las reformas de Lutero.
Zwinglio promovió una nueva traducción de la Biblia y sustituyó la misa con un servicio en el cual la Biblia era el elemento central. El 1 de enero de 1519, Zwinglio comenzó una serie de sermones sobre el Nuevo Testamento que se extendió por cuatro años. Sus feligreses, que estaban acostumbrados a escuchar una liturgia en latín, ahora escuchaban la Palabra de Dios expuesta claramente. La exposición bíblica era importante para los reformadores.
Zwinglio difería de Lutero en dos áreas importantes. La primera era la Cena del Señor. Aunque Lutero rechazó la transubstanciación[2], él creía que Cristo estaba corporalmente presente en los elementos de la comunión. Lutero decía que Cristo está “en, con y bajo” el pan y el vino.[3] Zwinglio rechazó la posición católica romana acerca de la comunión, así como la de Lutero. El veía la Cena del Señor como un símbolo o memoria de la muerte de Cristo.
La segunda diferencia era la aplicación de las Escrituras. Aunque ambos líderes fueron fieles al principio de Sola Scriptura, este principio deja muchas preguntas abiertas para el debate.
Por ejemplo, Lutero creía que todo aquello que no estuviera prohibido en la Biblia estaba permitido en la adoración. Zwinglio creía que todo aquello que no fuera explícitamente ordenado en la Biblia estaba prohibido. Esto llevó a diferencias significativas en la adoración. Lutero permitió un amplio rango de prácticas de adoración incluyendo órganos, coros y nuevos himnos. En contraste, Zwinglio retiró el órgano de la iglesia porque no pudo encontrar un pasaje bíblico que ordenara su uso en la adoración cristiana. Por la misma razón, Zwinglio no permitió velas, estatuas ni instrumentos musicales en las iglesias suizas.[4]
El hecho de que los reformadores no lograran resolver estas diferencias llevó al surgimiento de denominaciones dentro del Protestantismo. En lugar de una “Iglesia Protestante”, había muchas “iglesias protestantes” con puntos de vista distintos en diversos temas prácticos y doctrinales.
Lamentablemente, el conflicto político en torno a la religión continuó incluso en regiones predominantemente protestantes. En 1531, Zwinglio murió en una batalla en Cappel, en un intento de obligar a los cantones suizos de tradición católica a someterse a la autoridad protestante. Catorce años después de las Noventa y Cinco Tesis de Lutero, los protestantes estaban practicando las conquistas militares que habían caracterizado a la Iglesia Católica Romana. El vínculo entre las autoridades civiles y eclesiásticas siguió provocando conflictos religiosos.
[1] El nombre de Zwinglio en su lengua natal se escribe Huldrych Zwingli.
[2] La transubstanciación es la doctrina católica romana que enseña que durante la comunión, el pan y el vino se transforman físicamente en el cuerpo y la sangre de Cristo. A los laicos no se les permitía participar del vino; se creía que derramar el vino era en realidad derramar la sangre de Jesús.
[3] Esto se conoce como “consubstanciación.” Esta doctrina afirma que Cristo está “con” los elementos de la Cena del Señor.
[4] El “principio normativo” de la adoración de Lutero afirma que “todo lo que no esté prohibido en las Escrituras está permitido en la adoración, entre tanto esté de acuerdo con la paz y la unidad de la Iglesia”. Zwinglio y Calvino sostuvieron el “principio regulador” de la adoración. Este principio dice que “lo que no está ordenado en la Escrituras está prohibido en la adoración.”
Juan Calvino (1509-1564) nació un cuarto de siglo después de Lutero. Heredó los principios de la Reforma de Lutero, y habría estado de acuerdo con él en sus respuestas a cada una de las cuatro preguntas que vimos al inicio de esta lección.
Juan Calvino fue un estudiante brillante en la Universidad de París, donde entró en contacto con las ideas de la Reforma. Su apoyo a los principios protestantes lo llevó a entrar en conflicto con los oficiales de la iglesia, por lo que Calvino huyó a Suiza. Ahí publicó La Institución de Religión Cristiana, su obra más influyente. Calvino continuó revisando esta obra durante casi veinticinco años. También escribió comentarios de la mayoría de los libros de la Biblia.
En 1536, Calvino se estableció en Ginebra con el título oficial de “Profesor de las Sagradas Escrituras.” Ginebra se convirtió en un centro para los protestantes que viajaban de todas partes de Europa para aprender de primera mano la teología de Calvino. Zwinglio tuvo mayor influencia en las regiones suizas de habla alemana; la influencia de Calvino fue más fuerte en las regiones suizas de habla francesa. El origen de las iglesias Presbiteriana y Reformada se remonta a este teólogo francés.[1]
El énfasis de Calvino en la soberanía absoluta de Dios guió todas las áreas de su enseñanza. En relación con la salvación, esto significaba que cada individuo estaba predestinado para salvación o condenación. En relación con el gobierno civil, esto significaba que la iglesia debía tratar de establecer el Reino de Dios en la tierra.
Lutero y Calvino diferían en cuanto a la relación entre la iglesia y el estado. Lutero veía el estado como supremo, con príncipes alemanes que determinaban la religión para cada región. Calvino, por su parte, insistía en que el gobierno civil no tenía autoridad sobre la iglesia, sino que la iglesia debía guiar a las autoridades civiles en los asuntos seculares.
Calvino intentó estructurar la ciudad de Ginebra como una sociedad cristiana. Aunque en un momento sus enemigos lo expulsaron de la ciudad por tres años, eventualmente Calvino recuperó el liderazgo de la ciudad, el cual mantuvo hasta su muerte. Estableció la profesión de fe como requisito para cada ciudadano; brindó educación para todos; insistió en la excomulgación de aquellos que no vivían en obediencia a la Biblia; el concilio de Ginebra ejecutó a varias docenas de personas por “herejía.”
Mientras que Lutero consideraba que el estado era supremo, Calvino negaba el poder absoluto a los gobernantes terrenales. En la siguiente generación, los calvinistas se opusieron a los monarcas absolutos de Europa. En Francia, los hugonotes calvinistas se opusieron a la monarquía católica. En Holanda, ministros calvinistas levantaron a la nación para derrocar el dominio católico español. En Escocia, John Knox logró impedir que la reina María “la Sanguinaria” restableciera el Catolicismo en la nación.
[1] Una distinción importante: La “Iglesia Reformada” o la “Teología Reformada” se refiere específicamente a las iglesias que siguieron la teología de Juan Calvino. “Reforma” es un término más amplio. Por lo tanto, los wesleyanos son parte de la tradición de la Reforma, pero no siguen la “Teología Reformada.” ¡Habría sido más sencillo si los sucesores de Calvino hubieran escogido un término diferente!
[2] “Si el texto central de Lutero era ‘el justo por la fe vivirá,’ el texto central de Calvino era ‘Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.’”
- Bruce Shelley, Church History in Plain Language
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Jacobo Arminio (1560-1609)[1] fue un teólogo holandés que desafío algunas de las enseñanzas de la “Confesión Belga,” que era un resumen de la doctrina calvinista reformada. Calvino enseñaba que Dios había creado a unos para salvación y a otros para condenación. Esta doctrina de “doble predestinación” sugería que Dios estableció, aún desde antes de la Caída, quiénes habrían de ser salvos y quiénes serían condenados.[2]
Arminio estudió bajo Teodoro Beza, sucesor de Calvino como líder de iglesia en Ginebra. Sin embargo, mientras servía como pastor en Amsterdam, Arminio empezó a cuestionar algunos aspectos importantes de la teología de Calvino.
Al estudiar Romanos 7, Arminio se convenció de que el creyente puede vivir libre del pecado deliberado a través del poder del Espíritu Santo. Con los padres de la iglesia primitiva, Arminio vio que Romanos 7 presenta una imagen de un hombre no regenerado. Este incrédulo ha sido convencido por el Espíritu Santo y tiene el deseo, pero no la capacidad de hacer lo correcto.[3] Trata de cumplir la ley en sus propias fuerzas. La transformación ocurre en Romanos 8:1, “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús… Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.”
Luego, al estudiar Romanos 9, Arminio empezó a cuestionar la enseñanza de Calvino de la elección incondicional. Arminio rechazó la idea de que un Dios amoroso negara su gracia a algunos, presupuesto necesario para la doctrina de la doble predestinación. Arminio vio que la gracia es gratuita y que la gracia es para toda la humanidad. Concluyó, por lo tanto, que una medida de gracia preveniente es dada a todos por medio de la muerte de Cristo.
Arminio enseñó que la elección es “un decreto eterno y benévolo de Dios en Cristo, por el cual Dios determina justificar y adoptar a los creyentes, y otorgarles vida eterna…” La elección no es una escogencia incondicional para salvar a unos pocos y condenar a todos los demás. Por el contrario, la elección es la decisión misericordiosa de Dios de salvar “a todo aquel que crea.”[4]
Muchos calvinistas acusaron a Arminio de semi-pelagianismo.[5] Afirmaban que la enseñanza de Arminio negaba el poder del pecado original y daba al hombre el poder para obtener la salvación. Sin embargo, Arminio insistió en que él enseñaba únicamente lo que se podía comprobar en las Escrituras y que edificaba a los creyentes. Arminio no negó el pecado original. Por el contrario, enseñó que la gracia de Dios es suficiente para vencer el poder del pecado original – y está disponible para todos.
Después de la muerte de Arminio, sus seguidores (conocidos como los remonstrantes) publicaron un documento que resumía sus discrepancias con el Calvinismo. Sus Cinco Artículos fueron respondidos por el Sínodo de Dort. La doctrina calvinista también fue representada en la Confesión de Fe de Westminster, en Inglaterra. Estos dos sistemas se comparan en los dos cuadros que aparecen a continuación. El primero menciona los Cinco Artículos originales de los remonstrantes con las respuestas del Sínodo de Dort y la Confesión de Fe de Westminster. El segundo cuatro utiliza terminología moderna para comparar estos dos sistemas más directamente.
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Calvinismo |
Arminianismo |
|---|---|
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El Sínodo de Dort (1618) y la Confesión de Westminster (1646) |
Los Cinco Artículos de los Remonstrantes (1610) |
|
“Por el decreto de Dios, para la manifestación de su propia gloria, algunos hombres y ángeles son predestinados a vida eterna, y otros pre-ordenados a muerte eterna.” |
El propósito eterno de Dios es salvar a todos los que tienen fe en Cristo. |
|
La muerte de Cristo hizo expiación únicamente por los pecados de los elegidos. |
Cristo murió “por toda la humanidad.” |
|
El ser humano es totalmente depravado e incapaz de responder al evangelio. La regeneración es enteramente obra de Dios. |
El hombre no puede en sus propias fuerzas ejercer la fe salvadora; la gracia de Dios es necesaria aun para el esfuerzo humano. |
|
La gracia salvadora de Dios es irresistible para los elegidos. |
La gracia salvadora de Dios no actúa de modo irresistible en el ser humano. Dios llama al hombre, pero no lo fuerza a responder. |
|
Aquellos que han sido salvos no pueden “caer ni total ni definitivamente del estado de gracia, sino que ciertamente han de perseverar en él hasta el fin, y serán salvados eternamente.” (Confesión de Westminster) |
Por medio de la fe en Cristo y el poder del Espíritu Santo, los creyentes tienen “pleno poder para luchar contra Satanás, el pecado, el mundo y su propia carne, y para obtener la victoria.” |
[1] Image: "British Library digitised image from page 512 of 'Algemeene geschiedenis der Vaderlands...'", retrieved from the British Library https://www.flickr.com/photos/britishlibrary/11018029026, "No known copyright restrictions."
[2] Si le gustan las palabras complejas, aquí tiene una. Supralapsarismo es la doctrina según la cual Dios decretó la condenación de algunas personas previo a la Caída.
[3] Romanos 7:18.
[4] Juan 3:16.
[5] Pelagio fue un monje del siglo V que se opuso a Agustín. Pelagio negó que el hombre fuera completamente corrupto a causa de la Caída. Como resultado, dijo que el hombre tenía el poder en sí mismo para hacer el bien y obtener la salvación. El Concilio de Éfeso en el año 431 condenó a Pelagio por herejía.
|
Calvinismo |
Arminianismo[1] |
|---|---|
|
Depravación Total. El ser humano es totalmente depravado e incapaz de responder a la gracia de Dios hasta que Dios regenera al pecador. |
Somos incapaces de responder a Dios en nuestras propias fuerzas. Sin embargo, Dios da a todo ser humano la gracia suficiente para responder a su llamado. |
|
Elección Incondicional. Dios ha escogido desde la eternidad a quienes han de ser salvos. Dios negó su misericordia al resto de la humanidad, destinándolo a deshonra y a ira por su pecado. |
El propósito eterno de Dios es salvar a todos los que tienen fe en Cristo. |
|
Expiación Limitada. La muerte de Cristo hizo expiación únicamente por los pecados de los elegidos. |
Cristo murió “por toda la humanidad.” |
|
Gracia Irresistible. La gracia salvadora de Dios es irresistible para los elegidos. |
Dios llama al hombre a venir a Él, pero no lo obliga a responder. |
|
Perseverancia de los Santos. Quienes han sido salvos no pueden caer definitivamente de la gracia. |
La perseverancia está condicionada a la constante fe en Cristo. |
► Es difícil para nosotros ver las fortalezas en los puntos de vista de nuestros oponentes. Sin embargo, con frecuencia podemos profundizar nuestro conocimiento al considerar la doctrina desde una perspectiva diferente. Este ejercicio puede ayudarle a entender mejor la doctrina de otras denominaciones. Independientemente de su trasfondo denominacional, comparta dos fortalezas y dos peligros de la teología calvinista. Luego identifique dos fortalezas y dos peligros de la teología arminiana.
[1] Aunque estos términos no vienen directamente de los documentos originales, autores modernos han parafraseado las enseñanzas de Calvino en una forma que pueda ser recordada con facilidad. En 1932, Loraine Boettner escribió La Doctrina Reformada de la Predestinación usando el acrónimo TULIP (en inglés) para resumir los cinco puntos del Calvinismo.
Todos los evangélicos tenemos una gran deuda de gratitud con los reformadores magisteriales. De Martín Lutero recibimos el entendimiento de la doctrina bíblica de la justificación por gracia por medio de la fe. Gracias a Ulrico Zwinglio, los evangélicos tenemos un respeto por la cuidadosa exposición de la Palabra de Dios. Juan Calvino nos recordó la importancia de la doctrina de la soberanía de Dios. Dios usó a los reformadores para traer avivamiento a su iglesia después de siglos de decadencia.
Sin embargo, los reformadores también nos recuerdan que Dios usa siervos con fallas e imperfecciones. Martín Lutero restauró el énfasis en la justificación por gracia por medio de la fe, pero no pudo comprender plenamente el poder transformador de la gracia para hacer santo al creyente. El uso de la fuerza militar por parte de Zwinglio, en un intento de establecer el Protestantismo en las regiones católicas de Suiza, estaba basado en una concepción errónea de cómo se extiende el Reino de Dios. Juan Calvino merece el debido respeto por su sublime visión de la majestad y el poder de Dios, pero no alcanzó a comprender el amor de Dios por toda la humanidad.
Esta es la lección para nosotros hoy: siempre debemos volver a la Palabra de Dios como nuestra máxima autoridad. Ningún maestro humano es infalible. Debemos aprender de la tradición y de los grandes maestros del pasado, pero nuestra máxima autoridad siempre debe ser la Biblia. Es por esto que los reformadores enfatizaron el principio de sola Scriptura. La Biblia debe ser nuestra máxima autoridad para la doctrina y la práctica.
|
Fecha (d.C.) |
Evento |
|---|---|
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1517 |
Las Noventa y Cinco Tesis de Martín Lutero. |
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1536 |
La Institución de la Religión Cristiana de Juan Calvino afirma los principios teológicos de la tradición reformada. |
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1610 |
Los remonstrantes resumen las doctrinas del Arminianismo. |
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1618 |
El Sínodo de Dort afirma los principios del Calvinismo. |
Calvino, Juan (1509-1564). Teólogo y reformador francés que se estableció en Ginebra y dirigió el ala calvinista de la Reforma. Autor de La Institución de la Religión Cristiana.
Erasmo de Rotterdam (c. 1469-1536). Influyente humanista católico romano y crítico de la iglesia. En 1516, publicó el primer Nuevo Testamento en griego.
Lutero, Martín (1483-1546). Monje alemán que desencadenó la Reforma Protestante con sus Noventa y Cinco Tesis. Tradujo el Nuevo Testamento al alemán y fue el líder de la Reforma en Alemania.
Zwinglio, Ulrico (1484-1531). Reformador protestante suizo.
1. Haga el examen correspondiente a esta lección. El examen incluye fechas de los “Eventos Clave en la Historia de la Iglesia” (1517-1618).
2. Aplicación Biográfica: Presente dos lecciones específicas que podemos aprender de la vida de cada uno de los siguientes líderes de la iglesia. Puede compartirlas en la próxima sesión.
En el transcurso de los treinta días posteriores a la conclusión de la última lección de este curso, usted deberá presentar un ensayo sobre la expansión del Cristianismo en su país o entre el pueblo o nación al que usted pertenece. Este ensayo deberá incluir tres partes:
Si el líder del curso lo aprueba, puede trabajar en conjunto con sus compañeros para preparar este documento.
1. La Reforma se desencadenó con las Noventa y Cinco Tesis de Lutero en ______ (fecha).
2. Anote cuatro preguntas que fueron centrales para la Reforma.
3. La corte imperial donde Lutero testificó se conoce como la ____________________.
4. Mencione las cinco “solas” de la Reforma. Explique brevemente cada una de ellas.
5. ¿En qué aspectos diferían Lutero y Zwinglio en relación con las prácticas de adoración en la iglesia?
6. El grupo conocido como los ___________________ enseñaba que la expiación tiene un alcance universal. Por su parte, los __________________ enseñaban que Dios había elegido desde la eternidad a los que habrían de ser salvos.
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