“¡Jia, tengo una pregunta para ti!” Jia se volteó y vio a Lee saludando emocionado desde su apartamento. Jia empezó a pensar, “¿Realmente puedo contestar sus preguntas? Tengo poco tiempo de ser cristiana. ¿Y si él hace que empiece a dudar de mi nueva fe?”
Pero Jia creía que los cristianos deben estar “preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.”[1] Así que sonrió y dijo, “¿Cuál es tu pregunta, Lee?”
“La semana pasada me explicaste la diferencia entre Marcos y Juan. ¡Admito que tu respuesta fue muy buena! Yo nunca había escuchado de los diferentes sistemas para registrar el tiempo. Pero, ¿cómo puedes probar que la historia de Jesús es verdadera? ¡Quizás todo es un invento! Yo soy un hombre moderno. Busco pruebas científicas antes de creer algo. ¡Demuéstrame científicamente que Jesús fue crucificado y sepultado, y que resucitó de la tumba, y quizás me vuelva un creyente!”
En esta lección vamos a estudiar cuatro conceptos erróneos comunes con respecto al Cristianismo que mucha gente comparte. Muchas personas que no son cristianas, e incluso algunos cristianos, están de acuerdo con las cuatro afirmaciones que vamos a estudiar. Pero estas afirmaciones son falsas y pueden ser un obstáculo para una persona no creyente que está tratando de entender el evangelio. Necesitamos responder estas preguntas si están impidiendo que alguien llegue a ser cristiano.
Concepto Erróneo 1: El Cristianismo Debe Ser Comprobado Científicamente
Algunas personas no creyentes dicen, “Yo puedo aceptar el Cristianismo sólo si usted lo comprueba con el método científico.”
Para entender el problema de esta afirmación, debemos entender la definición del “método científico.” El método científico comprueba algo repitiendo un experimento una y otra vez en un ambiente controlado y llevando un registro de los resultados. El método científico requiere experimentos que se puedan repetir una y otra vez.
¿Podemos probar con el método científico que la gravedad existe? ¡Sí! Podemos dejar caer una piedra veinte veces y registrar que “veinte veces la piedra cayó al suelo.” La gravedad existe.
¿Podemos probar con el método científico que Jesús fue crucificado y sepultado, y que resucitó de la tumba? ¡No! Este es un evento histórico irrepetible. ¡No podemos crucificar a Jesús veinte veces, sepultarlo, y esperar que resucite cada vez!
Los agnósticos que insisten en que los eventos históricos deben ser probados con el método científico están confundiendo dos tipos de prueba muy diferentes. Para comprobar eventos históricos no podemos usar el método científico, porque no podemos repetir los eventos. Para demostrar los eventos históricos debemos usar el método de prueba histórico-legal.
El método de prueba histórico-legal busca evidencia precisa de un evento. Se concentra en la búsqueda de:
Testimonio escrito
Testimonio oral
Evidencia física
Imagine que nos proponemos determinar si Mao Tse-Tung estaba vivo en 1972. Esta no es una interrogante científica; es una pregunta histórica. Para probar la existencia de Mao, vamos a usar el método histórico-legal. Vamos a buscar:
Testimonio escrito
¿Podemos encontrar documentos escritos de 1972 que se refieran a Mao?
¿Las biografías escritas por personas que conocieron a Mao narran historias que ocurrieron en 1972?
Testimonio oral
¿Podemos encontrar personas que digan, “Conocí a Mao Tse-Tung en 1972”?
¿Podemos encontrar discursos que Mao haya pronunciado en 1972?
Evidencia física
¿Hay fotografías de Mao que fueron tomadas en 1972?
► Antes de leer el siguiente párrafo, comenten los tipos de prueba histórico-legal que buscarían para la vida de Jesús de Nazaret.
Usemos la misma prueba en el caso de Jesús de Nazaret.
Testimonio escrito
¿Podemos encontrar documentos que hagan referencia a Jesús?
«Josefo, un historiador judío, se refiere a Jesús en su obra Antigüedades, escrita en el siglo I.»
¿Hay biografías escritas por personas que conocieron a Jesús?
«Cada uno de los cuatro Evangelios es una biografía histórica. Mateo y Juan fueron escritos por dos de sus más cercanos seguidores. Marcos registra las memorias de Simón Pedro. Lucas fue un dedicado estudioso que investigó cada uno de los relatos de su evangelio.»[1]
Testimonio oral
«Un centurión romano testificó, “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.”»[2]
«Los Evangelios contienen registros detallados de las propias palabras de Jesús. Algunos de estos registros, como en el caso del Sermón del Monte, son extensos. Este testimonio oral se convirtió en testimonio escrito en los Evangelios.»
Evidencia Física
«Tomás, un hombre que no aceptó el testimonio de los otros discípulos, tocó las manos de Jesús y exclamó, “¡Señor mío, y Dios mío!”»[3]
«Jacobo, el hermano de Jesús, quien no creyó las palabras de Jesús durante su ministerio terrenal, se convirtió en un creyente cuando vio al Señor resucitado.»[4]
El Cristianismo es único entre las religiones del mundo. Hay poca evidencia de la vida de Mahoma o Buda. Estas religiones no se pueden probar verdaderas o falsas usando el método histórico-legal. La veracidad del Cristianismo puede ser comprobada usando el mismo tipo de evidencia que usamos para demostrar la existencia de cualquier otra figura histórica.
¿Es útil la ciencia para la apologética cristiana? Sí. Hechos científicos respaldan la verdad de la Biblia. Los hechos científicos son útiles para respaldar la veracidad de la Biblia; pero la vida, la muerte y la resurrección de Jesús deben ser examinadas usando el método histórico-legal.
Si alguien que no es creyente le dice, “Compruebe el Cristianismo usando el método científico,” explíquele que los eventos históricos irrepetibles, como el nacimiento y la muerte de una persona, no se comprueban usando el método científico, sino el método histórico-legal. Muéstrele la evidencia histórico-legal de la vida de Jesucristo. Esto puede remover uno de los obstáculos en el camino a la cruz.
Preguntas de Repaso
¿Cuáles son los elementos clave para el método científico?
En lugar del método científico, ¿cuál es el método que se debe utilizar para comprobar eventos históricos?
¿Cuáles son los tres tipos de evidencia que se utilizan como prueba histórico-legal?
Concepto Erróneo 2: El Cristianismo Debe Ser Comprobado con 100% de Certeza
Un segundo concepto erróneo sobre la apologética dice, “No puedo aceptar el Cristianismo a menos que haya suficiente evidencia para comprobar con absoluta certeza que es verdadero.”
► Antes de leer el siguiente párrafo, comenten cómo responderían a este concepto erróneo. ¿Suena razonable esta afirmación?
En los comentarios anteriores, ¿alguien dijo que “no se puede probar un evento histórico con 100% de certeza”? Esta es una buena respuesta. Puesto que sucedió en el pasado y nosotros no estuvimos ahí, no podemos probar nada con un 100% de certeza.
Piense en algunos ejemplos de la historia:
En el año 49 a.C., Julio César cruzó el Río Rubicón en camino a Roma. ¿Hay alguna forma de probar esto con 100% de certeza? No; no podemos visitar aquel día en la historia para observar a Julio César. Sin embargo, ningún historiador niega este evento histórico. Los historiadores creen que Julio César cruzó el Rubicón porque hay suficiente evidencia histórico-legal para respaldar que este evento en efecto sucedió.
En 1789, George Washington se convirtió en presidente de los Estados Unidos de América. ¿Hay alguna forma de probar esto con 100% de certeza? No; no podemos visitar ese día en la historia para ser testigos de la inauguración de Washington como presidente. Sin embargo, ningún historiador niega ese evento histórico.
En 1917, Nicolás II abdicó al trono como Zar de Rusia. ¿Hay alguna forma de probar esto con 100% de certeza? No; no podemos visitar ese día en la historia para ser testigos de la abdicación del Zar Nicolás II. Sin embargo, ningún historiador niega ese evento histórico.
No podemos probar los eventos históricos con 100% de certeza. Lo que hacemos es recolectar datos hasta tener suficiente evidencia para tomar una decisión acerca de lo que sucedió. Aun en la corte, el fiscal no tiene que presentar pruebas absolutas. Sólo debe convencer al jurado más allá de una duda razonable de que se cometió un crimen.
Así es como vivimos cada día. Tomamos decisiones con base en evidencia suficiente, no en una prueba absoluta.
Como apologistas cristianos, no tenemos que “probar el Cristianismo con 100% de certeza.” Más bien tenemos que demostrar que hay suficiente evidencia para creer en la verdad de la fe cristiana. La evidencia histórica del Cristianismo no es absoluta, pero es suficiente.
► Para comentar: Si no podemos probar con 100% de certeza que el Cristianismo es verdadero, ¿significa eso que jamás vamos a saber con seguridad si es verdadero?
¡No piense que esto significa que jamás podremos saber si el Cristianismo es verdadero! Hay una diferencia entre saber algo absolutamente y probar algo absolutamente.
Permítame darle una sencilla ilustración de esto. Hoy es 15 de setiembre de 2016. Yo sé absolutamente lo que desayuné hoy. Comí algunas fresas y un plato de cereal, y tomé una taza de café. Yo sé esto, pero no se lo puedo probar. Usted no estaba ahí; yo no tomé una fotografía para tener evidencia. Yo lo sé, pero no puedo probarlo.
Usted puede saber con absoluta certeza que el Cristianismo es verdadero. Cuando usted estudia la evidencia de la verdad del Cristianismo y da el paso de fe necesario para aceptar a Cristo, el Espíritu Santo confirma en su corazón que lo que usted ha creído es absolutamente verdadero. Usted vive y actúa como si tuviera una prueba absoluta, porque tiene suficientes razones para comprometerse con su fe al 100%. A esto se le llama certeza moral. Usted puede saber con certeza que la fe cristiana es verdadera, aunque no pueda probarla con 100% de certeza.
[1]Hay suficiente evidencia de la fe cristiana para convencer a cualquiera que no esté decidido a oponerse a ella. Pero no hay suficiente evidencia para traer al reino de Dios a cualquiera que no quiera venir.
- Blaise Pascal Filósofo y científico francés
Concepto Erróneo 3: Toda Verdad Es Relativa
Hoy en día es común escuchar a la gente diciendo, “Toda verdad es relativa.” En otras palabras, si usted cree algo, es verdadero para usted – aunque no lo sea para nadie más.
Imagine que un hay un vaso con veneno sobre un escritorio en una habitación. Imagine que usted entra a la habitación, sediento, y toma un poco, creyendo que lo que contiene el vaso es agua. Incluso si usted creyera absolutamente que el vaso estaba lleno de agua, usted se enfermaría. Creer algo no lo hace verdadero.
La verdad es la verdad, independientemente de nuestras creencias. Creer que ese veneno es agua no cambia la verdad. La verdad no es relativa.
La afirmación de que “toda verdad es relativa” es auto-contradictoria. Esta afirmación es absoluta, pero afirma que no hay afirmaciones absolutas. Si toda verdad es relativa, ¡la afirmación “toda verdad es relativa” no es verdadera! Imagine una conversación entre un cristiano (Tomás) y un agnóstico (Aldo).
Aldo: “El evangelio puede ser verdadero para ti, pero para mí no es verdadero.”
Tomás: “¿Así que toda verdad es relativa?”
Aldo: “¡Sí, así es!”
Tomás: “¿Estás diciendo que nada es absoluto? ¿No hay nada que sea verdadero en cada situación?”
Aldo: “¡Exactamente! El Cristianismo puede ser verdadero para ti, pero no lo es para mí.”
Tomás: “¡Eso es muy interesante! Me estás diciendo absolutamente que nada es absoluto. Si estás en lo correcto, ¡debes estar equivocado!”
¿Entiende? Esto es una auto-contradicción. No puede ser verdad en todos los casos que nada es verdad en todos los casos. La afirmación, “No hay absolutos” es presentada como una afirmación absoluta. Esto no puede ser verdad.
Preguntas de Repaso
¿Por qué decimos que no se puede probar ningún evento histórico con 100% de certeza?
Si usted no puede probar algo con absoluta certeza, pero tiene suficientes pruebas para tener una convicción interna de que es verdad (y está dispuesto a vivir de acuerdo con esa convicción), usted tiene ___________ ____________.
La idea de que toda verdad es relativa es ________________________. No puede ser verdad.
Concepto Erróneo 4: La Sinceridad Es Más Importante que la Verdad
Este concepto erróneo está relacionado con el anterior. Afirma que “No importa lo que usted crea siempre y cuando sea sincero en su convicción. En realidad, no importa en quién o en qué ponga usted su fe. Lo importante es que crea en algo.”
► ¿Cómo puede responder usted a este concepto erróneo?
Las personas que creen el concepto erróneo 3 (“Toda verdad es relativa”) a menudo creen también el concepto erróneo 4. Sin embargo, ya hemos visto que creer que un veneno es agua no hace que sea verdad. Creer algo no lo hace verdadero. Esto es particularmente importante en lo que respecta a la salvación. Creer que soy salvo no es suficiente, sin importar cuán sincero sea. Aquello en lo que creemos es muy importante. Lo que creemos constituye el objeto de nuestra fe.
El objeto de nuestra fe es importante. Una vez más, ilustremos este punto con un ejemplo de la vida real. Imagine que hay dos personas de pie al borde de un precipicio. Tomás dice, “Debo encontrar un puente que sea fuerte y que me inspire confianza para cruzar al otro lado del cañón.” Aldo dice, “No importa si el puente es fuerte o no, lo importante es creer sinceramente que puedo cruzarlo a salvo.” ¿Cuál de los dos va a llegar a salvo al otro lado del cañón?
Sólo hay una persona que nos puede salvar – Jesucristo. Debemos poner nuestra fe en él. De nada nos servirá poner nuestra fe en alguien o en algo que no puede salvarnos, sin importar cuán sinceros seamos.
Nuestra fe no es lo que nos salva; Cristo nos salva cuando ponemos nuestra fe en él. Somos salvos por la gracia de Cristo por medio de la fe.[1] Sólo Cristo puede traer salvación.
Ni siquiera es la fuerza de nuestra fe lo que nos salva, sino el objeto de nuestra fe. Imagine a dos personas. Abdul es musulmán y tiene una fe firme en las enseñanzas de Mahoma; Nabeel es cristiano, pero todavía está débil en su fe. La fe de Nabeel es verdadera, pero es débil.
► ¿Quién es salvo: Abdul, con su firme fe en Mahoma, o Nabeel, con su débil (pero verdadera) fe en Cristo?
El cristiano es el único que es salvo, aunque su fe sea más débil. ¿Por qué? Porque ha puesto su fe en la persona correcta.
Muchos dicen que personas de todas las religiones pueden ser salvas, siempre y cuando sean sinceras. Mientras crean que el camino en el que están es correcto, van a estar bien. Veamos cómo funciona esto.
► Vea el siguiente mapa del Estado de Iowa. ¿Cuál carretera va de Des Moines a Davenport?[2]
La respuesta es la Interestatal 80. Si yo tomo la Interestatal 35 en Des Moines y creo sinceramente que me va a llevar a Davenport, ¿me llevará a Davenport? ¡No!
Creer que cierto camino me va a llevar a un lugar específico no significa que en realidad lo hará. Debo tomar el camino correcto. De igual manera, creer que estoy en el camino que me va a llevar al cielo no significa que en realidad me hará llegar allá. Tengo que estar en el camino correcto. El autor de Proverbios advirtió, “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.”[3] Jesús dijo, “Yo soy el camino… Nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Cualquier otro camino que no sea Jesús no nos llevará al cielo.
Preguntas de Repaso
Creer no es suficiente. Debemos poner nuestra fe en el ________________ correcto.
Mencione los cuatro conceptos erróneos acerca de la apologética que estudiamos en esta lección. Dé una breve respuesta a cada concepto erróneo.
[2] Iowa" was created by SGC with open data from NED and Wiki Commons, available from https://www.flickr.com/photos/sgc-library/52344115203, public domain (CC0).
Apologética en Acción: La Conversión de Josh McDowell (1939- )
[1]Siendo un adolescente en Michigan, Estados Unidos, Josh McDowell buscaba respuestas a tres grandes preguntas: ¿Quién soy yo? ¿Por qué estoy aquí? ¿Hacia dónde voy?
Josh buscó respuestas a estas preguntas en la iglesia, pero no encontró respuestas en la iglesia a la que asistía. Buscó respuestas en la educación, pero se dio cuenta de que ni sus maestros ni sus compañeros tenían las respuestas a estas grandes preguntas. Entonces pensó que quizás encontraría las respuestas en las fiestas, pero descubrió que la emoción de las fiestas pronto acaba – y siguió confundido acerca de su propósito en la vida y su destino.
Las personas que lo rodeaban pensaban que McDowell era feliz, pero por dentro él se sentía vacío. Durante este tiempo, Josh vio a un grupo de estudiantes y maestros que eran felices y parecían tener paz interior.
Un día, Josh se sentó a conversar con estos estudiantes. Cuando ellos le hablaron de su fe en Dios, McDowell se burló de ellos, “El Cristianismo es para mentes débiles, no para intelectuales.” Sin embargo, quedó tan impresionado por estas personas que le preguntó a una de las estudiantes, “¿Por qué ustedes son tan diferentes de los demás estudiantes y profesores en este campus? ¿Qué los hace tan diferentes?” La respuesta de la joven lo impactó; ella dijo, “Jesucristo.”
Cuando Josh McDowell dijo que él no creía en Jesús, su amiga lo desafió a hacer un estudio minucioso de las afirmaciones sobre la persona de Jesucristo: que él es el Hijo de Dios; que vivió en la tierra como un ser humano real; que murió en la cruz por los pecados de la humanidad; que fue sepultado y resucitó tres días después; y que él está vivo y puede transformar la vida de las personas hoy.
McDowell aceptó el desafío con el propósito de probar que la historia de Jesús no era verdadera. Como estudiante de leyes, Josh sabía cómo examinar evidencia. Empezó a estudiar la Biblia. Quería encontrar evidencia de que la Biblia no era confiable.
Durante cuatro meses, Josh estudió la evidencia acerca de la Biblia. Lo que encontró cambió su vida. Descubrió que el Antiguo y el Nuevo Testamentos están entre los documentos más confiables del mundo antiguo. Esto lo obligó a plantearse esta difícil pregunta, “¿Fue Jesús más que un carpintero? ¿Era en verdad el Hijo de Dios?” McDowell llegó a la conclusión de que efectivamente Jesús es el Hijo de Dios.
Una vez que nuestra mente encuentra la verdad del evangelio, entonces estamos listos para enfrentar la pregunta de nuestro corazón. Aun después de admitir la verdad de la Biblia, McDowell no estaba dispuesto a aceptar a Cristo como Señor de su vida. Había dos razones para su reticencia: placer y orgullo.
McDowell sabía que convertirse a Cristo arruinaría su buena vida y exigiría entregarle a Cristo el control de su vida. McDowell dice, “Yo era un campo de batalla andante. Mi mente me decía que el Cristianismo era verdad, pero mi voluntad se resistía con toda la energía que podía reunir.”
McDowell también luchó con su orgullo. Si el evangelio era verdadero, todas sus creencias anteriores estaban equivocadas. Enfrentó las mismas luchas que había enfrentado C.S. Lewis. Sin embargo, después de varios meses de luchar, Josh McDowell se convirtió a Cristo.
Desde ese momento, la vida de McDowell fue transformada. La apologética derribó las barreras intelectuales para la fe. Entonces, el Espíritu Santo lo llevó al punto donde pudo encontrar la fe. Como cristianos, podemos usar la apologética para llevar a los no creyentes al punto donde puedan estar abiertos a escuchar la voz de Dios.
[1] Tomado del testimonio de Josh McDowell que se encuentra en https://www.cru.org/how-to-know-god/my-story-a-life-changed/my-story-josh-mcdowell.html.
Conclusión
Jia escuchó respetuosamente la pregunta de Lee. “¿Puedes probar la muerte y la resurrección de Jesús usando el método científico?” Jia recordó que “las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.”[1] Oró rápidamente para que Dios le diera la habilidad de comunicar la verdad con poder divino.
Jia respondió, “Lee, déjame hacerte una pregunta. Tú conoces muy bien la historia de China. Si respondes mi pregunta, yo estaré lista para responder tu pregunta. ¿Te parece justo?” Lee estaba seguro de poder responder la pregunta de Jia, así que confiadamente le dijo, “¡Por supuesto!”
Jia dijo, “Tengo algunas dudas acerca de Sun Yat-Sen. Nuestros libros de historia dicen que él fundó la República de China. Incluso lo llaman el ‘Padre de la Nación.’ Pero ¿puedes probar científicamente y con 100% de certeza que Sun Yat-Sen vivió?”
Lee se rió. “¡Qué pregunta tan tonta! ¡Por supuesto que Sun Yat-Sen vivió! Eso es fácil de comprobar. Déjame buscar un periódico de 1925 que muestra cuando el Presidente Sun murió.”
Jia interrumpió con una sonrisa. “¡No, no, no! Recuerda que pediste una prueba científica. Eso significa que debes ‘repetir un evento muchas veces y registrar los resultados.’ ¡Esperaré aquí mientras tú te las arreglas para hacer que Sun Yat-Sen vuelva a nacer!”
“Eso nos es justo,” protestó Lee. “Es imposible reproducir la vida de Sun Yat-Sen. ¡Pero sabemos que vivió! Tenemos testimonios escritos de autores de su época; tenemos discursos que fueron escritos por personas que lo escucharon hablar; incluso tenemos fotografías del Presidente Sun. “No puedes ignorar esta evidencia histórica, ¿verdad?”
“Tienes razón,” dijo Jia. “Yo creo que Sun Yat-Sen vivió. No se puede probar con 100% de certeza, pero hay bastante evidencia de su vida. Es la misma razón por la que creo que Jesús vivió, murió y resucitó de la muerte. Los Evangelios fueron escritos por personas que lo conocieron bien. Mateo recopiló los sermones de Jesús. Algunos de los principales incrédulos se convirtieron cuando vieron la evidencia física de la resurrección.”
“El evangelio llegó a China a través de la India. Fue llevado a la India por uno de los apóstoles, llamado Tomás. Lee, tú me recuerdas a Tomás. Lo llamaban ‘Tomás el Incrédulo’ porque dijo, ‘Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos… no creeré.’[2] Sabes Lee, hace 2000 años, Tomás tuvo las mismas dudas que tú. Pero él abrió su mente a la evidencia – y su vida cambió para siempre. Lo mismo te puede pasar a ti. La evidencia está registrada en los Evangelios. Léelos, deja que Dios hable, y encontrarás una buena razón para creer.”
(1) La Apologética y la Mente: La próxima sesión dará inicio con un examen sobre las preguntas de repaso de la Lección 2. Estudie cuidadosamente estas preguntas para prepararse para el examen.
(2) La Apologética y el Corazón: Ore por la persona inconversa con la que habló la semana pasada. Ore para que Dios abra sus ojos a la verdad. Pídale a Dios que le dé respuestas cuando hable con esta persona en el futuro. Dele gracias a Dios por la oportunidad de testificar a esa persona.
(3) La Apologética y las Manos: Hable con alguien que crea al menos uno de los cuatro conceptos erróneos estudiados en esta lección. Para determinar si alguien cree estos conceptos erróneos, haga preguntas como:
“Si el Cristianismo pudiera ser probado, ¿cómo debería ser probado?”
“¿Cuántas pruebas necesita usted para creer en el Cristianismo?”
"¿Que es la verdad?"
“¿Es relativa la verdad?”
“¿Cuán importante es creer en la persona correcta o el objeto correcto?”
Pregúntele a la persona inconversa cuáles son sus razones para creer lo que cree. Pregúntele si le permitiría compartir sus notas de esta lección. Si se lo permite, comparta las ilustraciones y ejemplos de esta lección. No discuta, simplemente dé respuestas sencillas y claras a los conceptos erróneos que la persona pueda tener. Tome notas de su conversación para compartir con el grupo en la próxima sesión.
Lección 2 Preguntas de Repaso
(1) ¿Cuáles son los elementos clave para el método científico?
(2) En lugar del método científico, ¿cuál es el método que se debe utilizar para comprobar eventos históricos?
(3) ¿Cuáles son los tres tipos de evidencia que se utilizan como prueba histórico-legal?
(4) ¿Por qué decimos que no se puede probar ningún evento histórico con 100% de certeza?
(5) Si usted no puede probar algo con absoluta certeza, pero tiene suficientes pruebas para tener una convicción interna de que es verdad (y está dispuesto a vivir de acuerdo con esa convicción), usted tiene ___________ ___________.
(6) La idea de que toda verdad es relativa es __________________. No puede ser verdad.
(7) Creer no es suficiente. Debemos poner nuestra fe en el ________________ correcto.
(8) Mencione los cuatro conceptos erróneos acerca de la apologética que estudiamos en esta lección. Dé una breve respuesta a cada concepto erróneo.
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