Introducción
Muchas personas están ocupadas, pero no piensan mucho en lo que están haciendo. Asumen que no es necesario pensar en lo que tienen que hacer.
► ¿Qué ocurre si una persona no piensa seriamente en las prioridades?
Considere estas afirmaciones:
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Hay cosas mejores que hacer que las que estamos haciendo.
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Hay mejores maneras de hacer las cosas que las que estamos haciendo.
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Podríamos obtener mejores resultados de los que estamos obteniendo.
► Si estas afirmaciones son ciertas, ¿cómo aprenderemos a hacerlo mejor?
Nuestras acciones deben ser intencionales. Debemos tomarnos el tiempo para pensar en lo que debemos hacer y en el mejor método para hacerlo, de modo que podamos lograr todo lo que debemos. La contemplación de nuestras prioridades y acciones debe ser intencional. Según John Maxwell, el nivel común de pensamiento es
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Demasiado perezoso para pensar con propósito
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Demasiado indisciplinado para pensar estratégicamente
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Demasiado superficial para cuestionar el pensamiento popular
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Demasiado orgulloso para aceptar el pensamiento compartido
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Demasiado egoísta para experimentar el pensamiento desinteresado
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Demasiado poco comprometido para pensar con orientación a metas
Para ser más productivos, primero debemos tomarnos el tiempo para pensar en nuestros propósitos y estrategias. Debemos estar dispuestos a hacer buenas preguntas, aceptar aportes de otros y dejar de lado nuestras preferencias para poder alcanzar las metas correctas.
[1]Queremos hacer las cosas correctas de la mejor manera posible; debemos comenzar pensando en nuestras prioridades.
Cuando conoces tus prioridades, muchas decisiones resultan fáciles. Las prioridades determinan tus objetivos y la forma de alcanzarlos. Las prioridades le permiten reconocer y elegir entre las oportunidades. Una persona que no tiene claras sus prioridades se distraerá con oportunidades que no están relacionadas con los objetivos correctos.


