Primer encuentro
A Lidia le extrañó ver que mucha gente de su calle iba a la iglesia todos los sábados. Preguntó a sus vecinos y le dijeron que el sábado era el día adecuado para descansar y adorar. Le explicaron que los sábados no hacían negocios ni compras ni se entretenían mucho. Lidia pensó que debían de tener una religión muy diferente a la de otras iglesias, pero parecían creer lo mismo sobre Dios y la salvación.
