Un ministerio especial
Los maestros son personas especiales. El Apóstol Santiago nos advierte que no todo el mundo debe ser maestro, porque los maestros tienen una responsabilidad especial ante Dios y son condenados si no son fieles (Santiago 3:1).
El apóstol Pablo advirtió que una persona puede estar orgullosa de su conocimiento y despreciar a otros (1 Corintios 8:1). Dijo que el amor nos motiva a edificar a los demás en lugar de exaltarnos a nosotros mismos. Las personas con conocimiento deben considerarlo una herramienta para ayudar a los demás en lugar de algo que los hace superiores. Si están buscando recibir honor por su conocimiento, están motivados erróneamente y causarán daño.
Estas advertencias son importantes para las personas que quieren enseñar o servir en cualquier función del ministerio, porque deben estar motivados a estudiar para servir con su conocimiento.